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El aporte de las mujeres debe ser reconocido

El MAS trabaja en un proyecto de despatriarcalización que establecerá mecanismos para garantizar derechos de las mujeres.

El aporte de las mujeres debe ser reconocido.

El aporte de las mujeres debe ser reconocido.

La Razón (Edición Impresa) / Sonia Brito / La Paz

01:18 / 15 de noviembre de 2017

No es la primera vez que dirigentes de la oposición actúan con posturas machistas y patriarcales, no solo con las diputadas y autoridades del MAS, sino en la vida cotidiana con las mismas mujeres militantes de sus partidos de derecha, lo que nos llevó a denunciarlos de manera pública en otras oportunidades.

El anteproyecto de ley que plantea que en el binomio presidencial se incluya la paridad fue suscrito inicialmente por 18 legisladores, pero solo siete lo presentaron debido a que sus jefes los obligaron a retirar sus firmas, lo cual generó incluso denuncias internas de machismo y de intereses para ocupar estos cargos en las próximas elecciones. Esta es una propuesta de equidad, pero que no resuelve las causas estructurales de la opresión femenina.

La demanda de la ley de cuotas promovida por el movimiento de mujeres fue escuchada, recogida y encarnada por el MAS y liderada por el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García, quienes impulsaron la equidad y alternancia de género en la Constitución Política del Estado (CPE) y la normativa nacional y que transformó radicalmente todo el Estado boliviano, no solamente en los poderes Legislativo, Ejecutivo, Judicial y Electoral, sino que también en los gobiernos subnacionales donde esa paridad y alternancia se expresa en los hechos.

Esta es una conquista altamente elogiada en el ámbito internacional por los organismos internacionales de derechos humanos, pues Bolivia es el primer país latinoamericano y el segundo en el mundo que tiene más del 50% de mujeres en la Cámara de Diputados y un porcentaje similar en asambleas departamentales y concejos municipales.

De la misma manera, otros órganos del Estado no únicamente cuentan con una mayoría femenina, sino que son dirigidos por mujeres, lo que cualifica nuestra democracia.

Empero, la apuesta por la equidad de cuotas en razón de género no es la única ni la más importante propuesta para la emancipación femenina y es precisamente lo que nos diferencia del “feminismo liberal” que plantea la derecha, que convierte la disputa del poder entre hombres y mujeres en la contradicción principal y oculta las causas estructurales de la opresión femenina, que corresponden a la existencia de un Estado y una sociedad patriarcal y machista que reproduce las relaciones de dominación hacia las mujeres.

La despatriarcalización, que en Bolivia asume además una unidad con la lucha anticolonial y anticapitalista, es la ruta para atacar de manera estructural los resabios del viejo Estado donde coexisten el patriarcado, el colonialismo y el poder capitalista como formas de explotación y opresión a las mujeres y a otros sectores en su diversidad cultural y de clase. Por ello, la lucha no es contra los hombres, en tanto que ambos reproducimos las formas de explotación y dominación de estos sistemas.

De lo que se trata es de transformar las relaciones de explotación que vivimos las mujeres de acuerdo al sector al que pertenecen: por ser pobres, por ser mujeres y por ser indígenas; de transformar el Estado, así como las leyes y las instituciones que sostienen y reproducen estas relaciones de dominación.

Se trata de que el Estado reconozca el aporte real de las mujeres en las actividades reproductivas y cuidado de los hijos y familia (economía del cuidado) y en la reproducción de la sociedad; de la valoración del rol femenino en las actividades productivas, de su aporte en la economía, en lo político, en lo social, en lo cultural, otorgándonos los mecanismos que permitan la conquista plena de derechos, pero no solamente políticos. Dicha propuesta está establecida en un “proyecto de despatriarcalización” que nos encontramos trabajando en nuestra bancada.

La presencia de mujeres en el poder es una importante conquista, pero la existencia de una “mujer cabeza” no garantiza necesariamente que de manera automática se logre la equidad; por ejemplo, en Bolivia tenemos a Evo y Álvaro quienes promovieron los derechos de las mujeres siendo la primera vez en la historia del país que se lograron tantas conquistas en favor de las mujeres.

En cambio, en Alemania, Angela Merkel, que dirige su país por más de una década, aún no ha logrado derechos plenos para la mitad femenina alemana. Sin embargo, ningún cambio radical en este sentido será posible mientras mujeres y hombres y toda la sociedad no hayan pasado por un profundo proceso de despatriarcalización y descolonización atacando las causas estructurales que continúan reproduciendo y alimentando el patriarcado, desafío que solo un gobierno revolucionario como del MAS será capaz de lograr.

  • Sonia Brito es diputada del Movimiento Al Socialismo (MAS)

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