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Toribio Ticona: Yo voy a estar más cerca de Evo, es mi amigo

Empezó en la Juventud Obrera Católica, una organización religiosa muy ligada al mundo laboral.

El Cardenal en la oficina de la Conferencia Episcopal de Bolivia; al día siguiente de haber cumplido 81 años. Foto: Miguel Carrasco

El Cardenal en la oficina de la Conferencia Episcopal de Bolivia; al día siguiente de haber cumplido 81 años. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

00:00 / 30 de mayo de 2018

Ante los ataques que un día hubo contra los “jerarcas y colonizadores” de la Iglesia Católica por parte del Gobierno, el nuevo cardenal, Toribio Ticona Porco, también tuvo sus respuestas: “El poder no es para aplastar a los demás”, “la política no es para hacer lo que le dé la gana” (2016). Respetando el Estado laico y la poca amistad con la Iglesia desde el MAS, él se siente, sin embargo, más cerca del Presidente que el cardenal Julio Terrazas. Cuando Morales le congratuló por su designación y le dijo por Twitter que esperaba seguir trabajando junto a él, el nuevo Cardenal expresó su gozo: “Ya está inspirando el Señor también a Evo”.

— El primer Cardenal fue un sacerdote alemán de origen, José Clemente Maurer; el segundo, uno cruceño, Julio Terrazas; y, el tercero, usted, pero el primero indígena. ¿Qué significado le da a todo esto?  

— Cuando estudiaba en el seminario Sucre de San Cristóbal, conocí al cardenal Clemente Maurer; era amigo mío, y me quería, porque algunas cosas de mecánica entiendo, y cuando se le embromaba el frigider o algo, me llamaba. Después vino Julio Terrazas, de la misma congregación redentorista. Yo soy campesino, minero, de extracción pobre, potosino, nacido en una provincia; y yo soy el tercer Cardenal para nuestra Iglesia de Bolivia; estoy pensando todavía dónde me voy a ubicar.

— Un Cardenal es consejero, colaborador directo del Papa, mucha responsabilidad.

— Demasiada, pero haré todo lo posible, con la ayuda del Espíritu Santo. Ese mismo día ha llegado mi nombramiento, que ha sido una verdadera sorpresa. Quién iba a pensar que yo, siendo el último, digamos, sea ahora el primero; pero así son los designios de Dios.

— Usted fue parte de la Juventud Obrera Católica, un grupo muy especial parece; usted mismo dijo: viendo la realidad del campesino, del minero, actuábamos, era el evangelio entre los pobres.

— El papa Pío XII en 1955 dijo que en América Latina y en Bolivia iba a darse una gran transformación, y se cumplió; entonces, llegaron unos padres misioneros belgas a mi parroquia, en Concepción. Organizaron la Juventud Obrera Católica; yo era el secretario de actas.

— ¿Pero qué hacían como JOC?

— Nosotros hacíamos el apostolado, evangelizando entre los jóvenes; para los que ya no eran jóvenes teníamos la LTC, la Liga de Trabajadores Católicos. Como decías, (aplicábamos) el método de la vida: ver, juzgar y actuar. Un método que hoy día vale y valdrá siempre, porque si no vemos la realidad del hombre, si no escuchamos, como decía Jesús, el clamor del pueblo, cómo les oprimen, cómo vamos a poder llegar a ellos, hablar con ellos; cómo vamos a cambiar o por lo menos cuestionar a aquellos que oprimen a nuestros hermanos los pobres.

— ¿Cómo se llevaba con los izquierdistas de aquella época?

— Muchos eran amigos. Un día vino un dirigente trosko, y me dijo ‘Tata, bautizo’. Y yo le dije: ‘si vos eres trosko, cómo es posible’. Y me dijo: ‘en el fondo creemos nomás’.

— ¿Cómo conoció a Evo Morales?

— Yo era párroco y obispo de Patacamaya, aunque era obispo prelado de Corocoro pero con residencia en Patacamaya, y por allí pasaban los rentistas, luego Evo con su grupo de Cochabamba, cocaleros; les recibíamos, al final, son nuestros hermanos, les invitábamos plátanos, pancito, algo caliente; y entonces, celebré la misa y él estaba; desde entonces nos conocemos y él me recuerda, como yo también le recuerdo.

Cuando a usted le han nombrado Cardenal, él en su Twitter, además de felicitarlo, al final dice ‘seguiremos trabajando juntos’.

— ¡Exacto!

— Pero qué le querrá decir.

— Yo creo que es el camino. Ya está inspirando el Señor también al Evo, que siempre ha atacado: “jerarcas, que estos colonizadores”; eso habrá sido antes, hay que vivir lo presente. Muchos sacerdotes hemos trabajado por la democracia, hemos arriesgado nuestra vida; por tanto, no nos hace mella lo que quizás critican del pasado. Pero tenemos que entender: la Iglesia no es un concepto, sino es una verdad de personas; entonces, hay personas que al final se equivocan, pero, en el fondo, como decimos, seguimos uno, ese amor a Dios que tenemos.

— En 2016, en una reflexión que hizo usted, ya dijo: “Hoy nos dan ultimátums los que están en el poder”, “el poder no es aplastar a los demás”, “la política no es para hacer lo que les dé la gana”. Ya era muy directa su crítica al MAS.

— Contestatario... Claro, ahora mismo, con cariño, tenemos que charlar con ellos, acercarnos, aceptar lo que son, como también que nos acepten a nosotros, en un diálogo de respeto mutuo, porque enojarnos, atacarnos, no lleva a nada. Como eclesiástico, yo sobre todo tengo que buscar la unidad de los bolivianos, el perdón, el trabajo mancomunado, la solidaridad y la mutua ayuda.

— Le pregunto esto por cómo el cardenal Terrazas fue muy crítico con Evo y con el MAS. Siempre mantuvo su distancia de Evo.

— Distancia, sí. No, yo voy a estar más cerca; el Evo es mi amigo, y un amigo no debe ser de un momento, cuando estés en el poder; en las buenas y en las malas, amigos. Eso no quita que yo esté con su partido o con todo lo que dice, sino que le respeto y que también, a la inversa, respete. Y ojalá sea mi presencia de Cardenal de Bolivia para acercar esta polaridad que existe.

— Hace poco, la Alcaldía de La Paz ha determinado que ya no prohibirá la venta o entretenimiento donde se beba alcohol en Semana Santa; como ratificando que estamos en un Estado laico.

— Por el sacramento del bautizo, todos somos hijos de Dios, miembros de la Iglesia de Jesucristo, nuestro Señor, respetando a las otras iglesias, o de los hermanos separados, pero, en definitiva creemos en el mismo Señor; entonces, hay que seguir nomás.

— Pueden estar separados, Estado e Iglesia, pero pueden convivir también.  

— Exacto. En muchas cosas, como los movimientos mineros de Siglo XX, Catavi, se atacaban entre troskos, moscovitas, comunistas, (pero) a la hora de la verdad, cuando teníamos que defendernos, nos uníamos. Ojalá lograríamos eso.

La Iglesia boliviana ahora parece que tiene un problema de fondo: los pocos jóvenes que optan por el sacerdocio...

— En principio, puedo decir, sin condenar a mis hermanos sacerdotes, que quizás no hemos dado suficiente testimonio de nuestra vocación; pero también los tiempos han cambiado; el joven ya no es de tu tiempo o de mi tiempo; tenemos que buscar una pastoral para llegar al joven, (que) a pesar y dentro de estos placeres, la economía y tantas otras cosas, pueda también dedicarse y entregarse al Señor; pero también los laicos, el fuerte tienen que ser los laicos, de esas familias van a salir sacerdotes y religiosas, y haremos una iglesia viva en Bolivia.

— ¿Diferencia mucho o poco al papa Francisco del papa Ratzinger?

— Cada cual tiene su carisma, Dios inspira a cada uno. El otro Papa ahora es santo, y el actual, un Papa más de tendencia socialista en lo social, de la Iglesia, del hombre. Y creo que son los signos de los tiempos, que nos exigen, y exigen a nuestra Iglesia y a todos los cristianos.

— ¿Tiene usted la idea de la agenda, de lo que quiere hacer como Cardenal, alguna misión que quiera cumplir?

— Como Sucre ha tenido su Cardenal (Clemente Maurer), y Santa Cruz  también (Julio Terrazas), o quedarme aquí en La Paz, quizás volvería a mi tierra natal, Potosí, para estar más con los pobres, y visitar todas las parroquias mineras, campesinas, sin discriminar a la clase media o a la clase pudiente; mi amor, mi cariño, mi servicio tiene que ser para todos, como el Señor vino y acogió a pecadores y a grandes letrados.

— ¿Habla aymara?

— Puedo dialogar un poquito, pero mi lengua materna es el quechua, y puedo simultáneamente hablar el quechua y el castellano; pero en el aymara me trabo.

— ¿Qué les diría a los jóvenes?

— Decirles que el Papa o la Iglesia siempre han tenido el deseo de que los jóvenes sean la célula fundamental de nuestra Iglesia; son la esperanza, el presente y el futuro de nuestra Iglesia. Y que, por lo tanto, a pesar de los placeres, de la economía, de la política, de todo, también encuentren en sus vidas al Señor y puedan seguirle como los primeros apóstoles, renunciando a las cosas que el mundo nos atrae a todos.

Pérfil:

Toribio Ticona Porco Amigo del papa Francisco, el nuevo Cardenal no ha dejado de marcar sus diferencias con el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS); anuncia, sin embargo, una mayor cercanía con el presidente Morales; respeto mutuo pero trabajo en común, plantea.

Nombre: Toribio Ticona Porco Nació: 23 de mayo de 1937, en la provincia Cornelio Saavedra de Potosí. Profesión: Sacerdote. Cargo: Cardenal electo, será consagrado el 29 de junio.

El miércoles cumplió 81 años. Fue ordenado sacerdote el 29 de enero de 1967 y consagrado obispo el 31 de mayo de 1986. Fue alcalde de Chacarilla, departamento de La Paz.

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