Animal Político

Responsable todo el país

En vez de ‘igualdad de género’, lo que corresponde es  una materia de ‘prevención de la violencia’.

La Razón (Edición Impresa) / Franklin Santander O. es comunicador social

00:00 / 10 de julio de 2019

El reciente anuncio de la viceministra de Igualdad de Oportunidades, Estefanía Morales, acerca de la inclusión de la materia de “Igualdad de Género” en el sistema educativo, ha generado una serie de preocupaciones en diferentes sectores del país. Si bien la declaración fue realizada como parte de las iniciativas que algunas instancias gubernamentales vienen generando ante la creciente ola de feminicidios y casos de violencia hacia las mujeres, la noticia no cayó nada bien a sectores como los líderes religiosos, activistas por la vida y la familia, padres de familia y miembros de organizaciones comunitarias.

La explicación de estas reacciones tienen que ver con algunos hechos: justo en estos días, se han realizado en el mundo marchas y actividades conmemorando el “día del orgullo gay”; justo en estos días, en la recientemente realizada Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Colombia, sectores y representantes de países de tendencia progresista y conservadora tuvieron serias divergencias en el tratamiento de resoluciones de ese organismo, vinculadas a temas polémicos como el aborto o las uniones entre personas del mismo sexo; justo en estos días, en el vecino Perú, el Poder Judicial falló a favor de las familias que demandaron al Ministerio de Educación, que pretendió implementar el enfoque de igualdad de género en la currícula escolar. Eso, para mencionar solo un par de aspectos que hacen a una lectura de contexto que se plantea a partir del anuncio de la viceministra.

Visto desde esta perspectiva, es absolutamente comprensible que la noticia sobre la inclusión de una materia de igualdad de género en el sistema educativo boliviano, y no sobre prevención de la violencia, como correspondería, cause preocupación no solo en líderes religiosos, sino también en padres de familia, líderes vecinales y hasta autoridades de diferentes niveles. Mucho más cuando se viene debatiendo acaloradamente en el contexto internacional sobre este tema en particular, por su vinculación con la llamada “ideología de género”.

Para los llamados sectores conservadores, esto viene a ser una especie de adoctrinamiento a las niñas, niños y adolescentes promoviendo las, hoy, diversas opciones sexuales, sin mencionar que ello atentaría contra su derecho a la protección y que vendría a ser una forma de violencia psicológica contra esta población vulnerable.

Por supuesto, esto no implica asumir que la intención del anuncio de la viceministra vaya por la línea de la “ideologización”, aunque el mismo no haya sido muy atinado haciendo un eco innecesario de las declaraciones del presidente Evo Morales, pues se entiende que hay una instructiva expresa de la primera autoridad del país para implementar acciones contundentes en la lucha contra la violencia, que afecta no solo a las mujeres sino también a las niñas, niños, adolescentes y otras poblaciones vulnerables en el país.

De lo que sí se debe tener cuidado es que las cosas se mezclen. Hay una autoridad y un ente rector de la educación en el país, a los que por competencia les tocaría hacer anuncios sobre una decisión de este tipo.

Lo cierto es también que la lucha contra la violencia hacia la mujer, el poner un alto a los feminicidios y a los infanticidios, no solo pasa por compartir contenidos de formación en el sistema educativo. Pasa también por la formulación de estrategias de corto, mediano y largo plazo hacia un cambio estructural y social en materia y cultura de buen trato, que nuestro país está pidiendo a gritos. Pasa por trabajar en el fortalecimiento de valores (tanto en la escuela como y, principalmente, en las familias y la comunidad), por la formulación de políticas de familia, por generar mecanismos comunitarios de alerta temprana, por implementar las disposiciones legales en vigencia a través de acciones y propuestas imaginativas, por hacer que los hombres (esposos y padres) se responsabilicen en acciones y mecanismos de prevención y protección de la mujer, de las niñas, niños y adolescentes a partir del fortalecimiento de su identidad  y su rol familiar/social, entre otras acciones.

Solo de esta manera, desarrollando propuestas integrales, construidas de manera participativa, responsabilizando a todos en la prevención de la violencia, lograremos generar respuestas contundentes contra lo que hoy por hoy nos preocupa a todos.

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