Animal Político

Querellas en el proceso de cambio

El autor reflexiona sobre el aporte de Fausto Reinaga en el actual contexto político del país.

Querellas en el proceso de cambio.

Querellas en el proceso de cambio.

La Razón (Edición Impresa) / Jhonny Peralta

00:00 / 09 de mayo de 2018

Convivir con una ideología que se impone mediante la relación espontánea con nuestro entorno social y que parece que se da en un ambiente de libertad; la manera cómo percibimos los discursos y los símbolos, cómo juzgamos lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto con valores e ideas extraños.

A todo esto podemos llamar colonialismo interno y es respondido por Fausto Reinaga cuando plantea que “la revolución india antes que nada será una revolución de conciencias”, y para conquistar este logro propone “que el indio debe ser de una vez por todas dueño de su propia voz (...). El indio, de una vez por todas, debe hacer su política. Debe vencer su miedo a la libertad”. Y si el indio hace su política, implica que el indio no puede pensarse, ni construirse desde una teoría política ideológica elaborada a partir de una experiencia ajena.

Empero, nuestra realidad expresa una pluralidad sociocultural de prácticas democráticas y tradiciones de 36 nacionalidades que lo refleja el Amauta: “El indio blanco del oriente y el indio broncíneo del altiplano son una misma raza. El color de la piel no es el patrón absoluto para medir el valor de la raza, puesto que también está ahí la cultura”.

Si desde esa pluralidad fortalecemos y proyectamos al Estado Plurinacional se tendría una apuesta fuerte, porque como plantea Reinaga, “al subjetivismo europeo oponemos el realismo indio”.

Entonces, hablar del realismo indio no quiere decir que solo el punto de vista de las 36 naciones es el real, sino que ellos saben lo que es ser indio, porque el indio tiene la experiencia de ser indio, y cuando el europeo u otro quiere hablar sobre el indio, lo hace desde una experiencia ajena, por eso es subjetivismo europeo.

Las élites gobernantes en Bolivia siempre han intentado la unificación racial: lo indio y lo español fundidos, así jugábamos a blanquearnos en el consumo, en la movilidad social, en los espacios recreativos; pero ser una sola raza es racismo, amén que en el fondo el mestizaje es un proceso de blanqueamiento europeo. Empero, este proceso fracaso. En este sentido, Reinaga afirma: “Hay que ser lo que se es (...). Fiel expresión de nuestro ser y de nuestra realidad histórica, sanguínea y espiritual”.

De lo que se trata es que tenemos que centrarnos en la necesidad de crear más que de descubrir, estar conscientes de que no es cuestión “de ser lo que siempre hemos sido, pero no nos han dejado ser los colonizadores”, (la crítica eterna “de regresar al pasado”), sino es cuestión de cómo queremos construirnos de ahora en adelante, pero en la rica diversidad india. Aquí el indianismo de Reinaga puede aportar a la opción de construir un modelo propio de convivencia, donde los horizontes de construcción intersubjetiva y la redefinición de nuestro proceso de cambio se dé en términos contextuales, planteando su legitimación de manera local, cultural, como algo propio. Así, las creencias, los valores, ese entorno social que nos rodea como ideología, se justifiquen desde nuestra comunidad, nuestra Revolución, porque no hay mejor experiencia de verdad que la que emerge desde la participación en nuestra comunidad.

Entonces, el proyecto político basado en el pluralismo que propone Reinaga, no estará asentado en teorías o en un metarrelato único (verdadero), sino en un “relato histórico” que narre desde la experiencia y se proyecte al futuro para diseñar políticas coherentes con las experiencias e interpretaciones del mayor número de lenguajes que se dan en el país; pero, este relato es contingente porque se lo elabora en nuestro contexto histórico sociocultural y político.

Por tanto, de lo que estamos hablando es que esa nueva identidad política, nacida de nuestro contexto cultural, no puede ocurrir por evolución espontánea, por acciones y reacciones de la voluntad de cada cual. El camino del progreso moral de la construcción de esa identidad política en comunidad implica la mayor inclusión de voces, de experiencias, de creencias, que en otras palabras significa escucharnos entre todos y todas en un plano de reconocimiento y respeto entre las 36 nacionalidades.

El presente nos exige una acción emancipadora a elaborar, que es la historia sobre quién se es, es construir una identidad moral quechua, guaraní, aymara, mojeño, yuki… y cuando me enteré que el Viceministerio de Descolonización está distribuyendo y capacitando con más de 40.000 libros de La revolución india de Fausto Reinaga a maestros y estudiantes a escala nacional, está contribuyendo a que esas identidades diversas abran el espacio del debate de las experiencias, el espacio de lo posible, el único camino de progreso moral de la Revolución Democrática y Cultural.

  • Jhonny Peralta fue militante de las Fuerzas Armadas Zárate Willka

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