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El Proceso de las judiciales

El autor hace un balance del proceso de hace seis años y espera que el TSE recoja esta experiencia.

El Proceso de las judiciales.

El Proceso de las judiciales.

La Razón (Edición Impresa) / Juan Carlos Pinto / La Paz

00:00 / 30 de julio de 2017

La aprobación del Reglamento de difusión de méritos de candidatos fue uno más de los portales deliberativos en esta sui géneris elección en 2011. Se abrió el espacio electoral ante los medios que tenían la predisposición ideológica de interpelar al Estado Plurinacional desde la defensa de la libertad de expresión.

El argumento ya fue utilizado por los partidos opositores al Gobierno. En términos económicos, los propietarios y gerentes de los medios de comunicación veían que el proceso no redituaría las ganancias propias de los procesos electorales, cuando los partidos invierten en publicidad.

A través de la apertura de espacios de intercambio, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) logró explicar la importancia de la participación de los medios masivos de comunicación en las entrevistas a candidatos y se abran espacios comunicacionales, respetando el principio de la igualdad de oportunidades para todos. Este fue un tema complicado porque bajo el principio de equidad, el medio debe consignar todos los que participan de la franja de elección.

En el proceso electoral de 2011 varios medios optaron por abstenerse de participar en su difusión de los méritos de los candidatos por su complejidad y más bien dieron curso a opiniones de opositores que propiciaron la campaña por el voto nulo.

Es necesario resaltar que aquellos medios que asumieron su responsabilidad con la ciudadanía se dieron modos creativos para hacer conocer a los 116 candidatos, dando opciones para que el elector decida.

La estrategia comunicacional propuesta por el Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde), el brazo operativo del TSE, tuvo algunos inconvenientes para su aprobación, que tenían que ver con los niveles de descoordinación propios de una institucionalidad en construcción. El logotipo institucional no estaba aprobado en vísperas del acto electoral y tampoco se tenía el personal necesario para acompañar y dirigir el proceso.

A pesar de las limitaciones, el trabajo se desarrolló sobre los valores de la democracia intercultural, incluidos en la Constitución, además de hacer comprender a las Judiciales de 2011 como experiencia para la democracia.

Ya en los últimos 45 días del proceso electoral, el trabajo se enfocó en la presentación pública de los méritos en actos departamentales y uno en el ámbito nacional, junto con la difusión de estos antecedentes por medios masivos.

En todo momento se buscó la equidad, evitando la sobresaturación de publicidad para no generar confusión en la población.

En total, cada candidata o candidato apareció en las pantallas de televisión de todos los canales en un promedio de 90 veces durante un mes y medio; habló cerca de 200 oportunidades en las 300 radios que fueron parte del circuito elegido. Se contrataron unas 200 vallas publicitarias y se publicaron más de tres millones de cartillas informativas sobre los cargos a elegir así como los méritos de los candidatos, con la misma cantidad de palabras y con el mismo formato; además de las separatas en periódicos de circulación nacional. Se contaron con brigadas juveniles en cada departamento que recorrieron los espacios urbanos del país. En el campo, además de la difusión en idiomas a través de las radios, se coordinó con alcaldías y organizaciones sociales. El Ejército apoyó en algunos casos para la entrega del material.

Se capacitó a cerca de 123.000 jurados y a dirigentes de organizaciones sociales en cada departamento. Lo mismo a funcionarios de ministerios, efectivos militares y de la Policía para que pudiéramos construir la corresponsabilidad necesaria con miras a profundizar el proceso democrático que nos aprestábamos a vivir.

También se desarrolló una acción institucional de monitoreo a través de una empresa especializada, además de equipos y empresas contratadas que realizaron el seguimiento a las entrevistas en relación al cumplimiento del Reglamento de difusión de méritos en el proceso electoral. Algunas dificultades a considerar se encuentran en torno a la calidad de información y no tanto la cantidad. Había mucha similitud en relación al perfil y exposición de méritos, y las diferencias podrían ubicarse en la capacidad de elocuencia, la experiencia o bien en algunas características de la personalidad de los postulantes, y aunque hubiera méritos académicos sobresalientes, eran desconocidos para la ciudadanía.

La costumbre electoral de que los partidos políticos hagan conocer a sus candidatos fue otro aspecto diferente en el proceso de hace seis años. Bajo el principio de igualdad de oportunidades, los candidatos debieron abstenerse de hacer campaña, pues deberían esperar a ser invitados a debates sobre propuestas con la ciudadanía. Mencionar también el desconocimiento de la población sobre las responsabilidades que asumirían los elegidos, ya que siempre este tema fue decisión de espacios de poder y de “abogados”.

Ojalá que el nuevo TSE haya procesado la experiencia pasada para aprender lecciones que permitan superar la expectativa de participación ciudadana, y que el voto popular tome las mejores decisiones en procura de transformar la Justicia con las mejores personas y las más representativas.

  • Juan Carlos Pinto Sociólogo. Exdirector del Sifde-OEP

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