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Política exterior: El IEI aportará con análisis independientes

¿OEA vs Celac? Latinoamérica no puede renunciar a la identidad propia.

El excanciller Gustavo Fernández Saavedra.

El excanciller Gustavo Fernández Saavedra. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 12 de junio de 2019

Está en proceso de creación el Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la Universidad Católica Boliviana, bajo la dirección del excanciller Gustavo Fernández Saavedra. Es peculiar que así también se llamó el primer centro de formación hoy antecedente de la Academia Diplomática dependiente de la Cancillería, IEI Antonio Quijarro; Fernández es el primero en reconocer que al margen de la academia estatal hubo y hay varias otras, principalmente dependientes de universidades, que avanzan en este tipo de estudios. Acaso más para complementar que para competir, la propuesta del nuevo IEI, afirma, es llenar la necesidad  de “un instituto que sea capaz de ver los problemas sin las presiones de la coyuntura; ese es el problema: la Cancillería tiene una memoria histórica importante acumulada en sus funcionarios, bibliotecas, informes, pero cuando cambian gobiernos o cancilleres cambian las prioridades de la acción y se abandonan las anteriores”. El IEI tendrá dos brazos: uno, de los estudios interdisciplinarios, y otro de los foros y seminarios internacionales.

— En los estudios, lo primero, desde luego es la dimensión cercana, regional.

— Una finalidad es abrir la nueva dimensión del país. El eje siempre estuvo en el Pacífico; ahora, desde luego, sin dejar esto, es necesario investigar la relación con los países de la Cuenca del Plata. Y tener presente muy clara la dimensión futura en la política exterior en la cuenca del Amazonas. La vida del país giró en torno a la Cuenca del Pacífico; la dimensión de la Cuenca del Plata fue siempre importante, pero hoy día es mucho más relevante a la luz de la apertura del espacio económico de Santa Cruz, del oriente y del sur. En el brazo de estudios del IEI comenzaremos un proyecto muy interesante de trabajo conjunto con las universidades católicas de Chile y Perú.

— El proyecto ‘Artesanos de la Unidad’…

— Esto no había, es un esfuerzo nuevo en que vamos a sumar las capacidades de las tres universidades. Ellos tienen mucho avanzado, nosotros vamos a tratar de ponernos en su nivel.

— Vimos que trabajarán en tres ejes: recursos hídricos, energía e infraestructura.

— Es una pauta de lo que se quiere. Ahora, esto no se referiría, como habitualmente ocurre, a las fricciones de la coyuntura, sino a la proyección de los intereses en esas áreas en el futuro. Por ejemplo, los recursos hídricos; tenemos varias experiencias en esto, el Silala, lo del Lauca, el Mauri; pero el problema es más grande que eso: la escasez de agua será uno de los signos principales del siglo XXI; ya hoy en las referencias internacionales, el Pacífico central sudamericano está marcado como una zona de cada vez más escaso acceso al recurso, paralelo al crecimiento de la demanda, por las actividades económicas y por el crecimiento de las poblaciones. La demanda crece y disminuye la oferta, por la pérdida de glaciares, la desertificación, la contaminación; todos esos problemas serán mucho más importantes de aquí a 10 o 20 años de lo que son hoy. Las cuencas hidrográficas son transfronterizas, pero están reguladas por legislaciones e instituciones nacionales, en las que cada país persigue sus propios intereses. Es necesario encontrar una forma de coordinar esos intereses en la preservación y utilización apropiada del recurso, porque si no, los problemas que tenemos hoy día se multiplicarán por 10, por 20. Esa necesidad de mirar en la perspectiva es la lógica con la que queremos trabajar.

— Aunque no son los únicos temas entre los tres países.

— Hay otras áreas en que deberíamos incluir otros trabajos: flujo de bienes y personas, migraciones, narcotráfico, contrabando. Esos estudios son lo que podríamos llamar el material de trabajo de la formulación de la política exterior; es decir, si se pueden crear mecanismos de intercambio de información y de cooperación en esas áreas, ya se crea una base mucho más amplia de relacionamiento, en la que nuestros intereses y los de los otros países puedan encontrar un punto de convergencia.

Esos estudios son la novedad. Y tendremos relaciones indispensables de cooperación con las instituciones nacionales, que para eso estamos trabajando, pero con independencia académica en el análisis.

— Tiene que estudiarse la vigencia y viabilidad de los actuales mecanismos de integración.

— La pertinencia de esas instituciones, que respondían a otro sistema. Latinoamérica está en medio de una marejada ideológica profunda: la existencia del ALBA, la crisis venezolana, nicaragüense, la transición brasileña, las preguntas sobre el futuro argentino, la proyección de los acuerdos de paz en Colombia, la migración centroamericana, los cambios en México. Todos esos temas muestran un intenso movimiento regional, ¿dónde está Bolivia ahí? Y ¿cómo funcionan los organismos de integración y cooperación regional? ¿siguen siendo pertinentes, necesarios? ¿qué va a pasar con el Mercosur, con el mundo del Pacífico, con la relación colombo-venezolana? Ahora, si el mundo ha cambiado, Bolivia también ha cambiado de manera importante, en la creación de este gran polo económico y social del oriente, que nos proyecta con una fuerza que antes no teníamos en el mundo de la Cuenca del Plata.

— Al margen del distanciamiento ideológico, Brasil es crucial…

— Es fundamental, no solo en la compra de gas; el desarrollo agrícola boliviano en gran medida es una proyección del desarrollo agrícola del centro brasileño de Goiás; formamos parte de ese gran espacio agrícola que ha creado Brasil alrededor de Goiás; Santa Cruz está inserta en ese esquema, ha crecido por eso, y la relación agrícola y pecuaria boliviana con Brasil va a ser siempre muy intensa, va a crecer mucho más, y fuera del gas.

— Aladi, el mercado común latinoamericano...

— La integración latinoamericana ha cambiado mucho, en carácter y objetivos. La que empezó a fundarse en Alalc, y después en Aladi, el Grupo Andino, Mercosur, se hizo con la idea de crear espacios económicos de libre circulación de bienes y personas que culminarán en uniones económicas, el punto de partida era liberar al comercio de las trabas arancelarias; ese trabajo se ha hecho, y Aladi tiene razón al decir que la zona de libre comercio latinoamericana en realidad ya está creada, en los espacios subregionales y consagrada y registrada en Aladi; Aladi es la notaría de registro de los acuerdos comerciales de la región.

— ¿Cómo hacer para que la región se proyecte a nivel global?

— El ideal en el que creo hay que trabajar es que América Latina tenga identidad propia en la economía y política mundial, que no sea solamente parte de la proyección externa de otras potencias, que tenga su propia identidad y sea capaz de desarrollar sus relaciones a la luz de sus propios intereses con todos los sistemas del mundo: desde luego está Estados Unidos, la Unión Europea y ha cobrado enorme importancia la relación con países de Asia, China e India; y también se avanzó la relación con los países árabes y los del África.

— La relación Sur-Sur, ¿hasta dónde es más consigna?

— No, no es una consigna. La relación de China e India con Brasil, Argentina y con toda América Latina es una relación Sur-Sur; es fundamental; podrá no ser tan intensa, pero en el futuro eventualmente lo será en la relación de América Latina, con los países africanos y los del Medio Oriente.

— ¿Podrá tener futuro Celac, teniendo al lado a la OEA?

— Más allá del nombre y de la sigla, ¿por qué América Latina, América del Sur, va a renunciar a la lógica de crear un espacio de concertación política propia, que afirme su identidad?; esto no quiere decir que se vaya a romper la relación hemisférica, pero esta misma relación ganaría en calidad y fuerza si América Latina llegara a la OEA con identidad propia.

— No es que se diga que los mecanismos han sido ideologizados, que Prosur en vez de Unasur…

— Ese es otro tema. La necesidad de la integración, la concertación y la afirmación de un interés propio, de una personalidad propia en el mundo es fundamental. ¿Por qué vamos a renunciar a ese objetivo; por qué ser una pieza en la política exterior de Estados Unidos, de Europa, del Asia, si podemos tener nuestra propia identidad, y eso es lo que deberíamos buscar?

Gustavo Fernández Saavedra. “Si un brazo del IEI es la investigación, el otro es el Instituto como foro de debate y de reflexión sobre la política exterior: cuatro foros al año y un seminario anual; tendremos el primer seminario internacional en septiembre, en Santa Cruz”.

Datos

Nombre: Gustavo Fernández Saavedra

Profesión: Abogado.

Ocupación: Director del Instituto de Estudios Internacionales (IEI) de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Perfil

Fue ministro de Relaciones Exteriores en cinco oportunidades, cumpliendo esta función por lo menos 10 años; también dirigió varios organismos internacionales.

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