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Judiciales con lógica plurinacional

El autor cuestiona la ‘miopía’ de los operadores del proceso de cambio sobre las elecciones del 3 de diciembre.

Judiciales con lógica plurinacional.

Judiciales con lógica plurinacional.

La Razón (Edición Impresa) / Jhonny Peralta

00:00 / 10 de enero de 2018

A cada hecho político, la derecha, huérfana de propuestas, sigue demostrando su incapacidad e inoperancia congénitas, que de retornar al gobierno repetirá la historia de humillación, indignidad, desprecio y ultraje a lo que nos acostumbraron. Pero, por otro lado, el proceso de cambio revela una miopía política en lo que concierne pensar de otra forma, a tener otras lógicas de construir poder y una prueba de esta miopía se reflejó en las elecciones judiciales del 3 de diciembre, un proceso que aspiraba a avanzar en la democratización de la justicia a través de las urnas.

Todo comenzó con la Cumbre de Justicia que no sirvió de nada en lo que concierne a dotar de insumos para las decisiones adecuadas. A esto se sumó ese proceso de selección de candidatos que careció de nuevas lógicas para tratar los temas del derecho, la ley, el fin y el sentido de la pena, la administración de justicia, el sistema penitenciario, la inadaptación objetiva y subjetiva, la anomia social y el control social, la marginación, política criminal y demás problematizaciones que nos permitirían entender y comprender mejor el mismo concepto de Justicia.

El contexto histórico que vivimos exige un nuevo concepto de justicia que tendría que ser la categoría moral básica organizadora de la ética social, que surja desde quienes padecen la injusticia, o sea desde las personas que no disfrutan todavía de una vida digna libre de violencia, libre de inseguridad, para que se cumpla el ideal romano: la Justicia consiste en dar a cada uno lo suyo.

Ya sucedió el 21 de febrero de 2016 cuando le mintieron al Presidente sobre las encuestas y al final tuvo que dar la cara Evo Morales para revertir los malos augurios, sin que los responsables políticos asuman su responsabilidad y ahora le presenten como solución una lista de aspirantes y unas elecciones cuando el derecho se sigue nutriendo de colonialismo, patriarcado, liberalismo, defendiendo los intereses de los poderosos y desde ese poder reproducirse.

El proceso de cambio se debe a los pueblos y la autocrítica jamás puede ser signo de debilidad, más al contrario fortalece el proyecto político y la honestidad de los líderes. Debemos estar conscientes de que la política siempre es política de poder. En el caso de las elecciones judiciales, los responsables políticos que asumieron el control de ese proceso tendrían que tomar en cuenta que si a algo aspiran las víctimas de la injusticia del derecho es a la justicia.

Entonces, para organizar estas elecciones judiciales era fundamental determinar el lugar social desde dónde comenzar todo el proceso electoral, o sea reflexionar desde los que padecen la injusticia, así nadie iba a deslegitimar los resultados. Esto es pensar con otra lógica, es pensar aterrizando en las demandas de la gente, además de asumir al derecho y la justicia no como realidades ahistóricas y abstractas, sino que son expresión de un Estado Plurinacional, de un nuevo proyecto de convivencia y, por tanto, no pueden prescindir de esta realidad en la que deben ser experimentadas.

El derecho nunca es neutro y en nuestro caso, así como la Constitución opta por las 36 naciones indígena originaria campesinas, debería poner énfasis en hacer cumplir los derechos de los que sufren injusticias (mujeres violentadas, niños asesinados), porque la violencia que sufren estas víctimas son el reflejo de símbolos de poder, es una violencia que no se oculta, que es visible y sin ningún tipo de pudor, que se incrementa en el día a día, dando la sensación de su poder patriarcal y machista, provocando que  más violencia significa más poder y más probabilidad de naturalizarse.

Carlos Marx pensaba que había que ser científicos y no meramente utópicos para interpretar los acontecimientos históricos según una teoría política global, esto implica abandonar la práctica en favor de la teoría, y también una desconfianza del ser humano, un ser humano que es producto de la contingencia histórica, producto de influencias morales, sociales y políticas, en nuestro caso producto de un proyecto de convivencia plurinacional. Por esta razón, Albert Camus, en El Hombre rebelde, planteaba que rebelarse era hacer posible lo necesario, y lo necesario en nuestro país era y es otra lógica de Derecho y Justicia, donde las leyes sean una práctica colectiva y no solo como mandatos de jueces elegidos que todavía no se han conjurado con la reforma moral e intelectual.

  • Jhonny Peralta fue militante de las Fuerzas Armadas Zárate Willka

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