Animal Político

Jorge Eduardo Ríos: '¿Delitos contra la vida silvestre? Las víctimas somos todos'

El tráfico de vida silvestre es cuarto en ganancias, tras el comercio de drogas, personas y armas

Jorge Eduardo Ríos

Jorge Eduardo Ríos Foto: Luis Gandarillas

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

00:00 / 17 de abril de 2019

La semana pasada arrancó en el país un proceso que si culmina favorablemente tendrá una importante consecuencia para la legislación penal: el endurecimiento de la sanción a los crímenes contra la vida silvestre y los bosques. Habrá un estudio de diagnóstico de al menos nueve meses sobre cómo está la situación en Bolivia en lo relativo a la prevención y persecución penal de este tipo de delitos. Se trata de un esfuerzo conjunto entre el Gobierno y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) en su Programa Global para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre y los Bosques, cuyo jefe es el boliviano Jorge Ríos, nuestro entrevistado. En su visita al país, acompañó a Ríos el también boliviano Javier Montaño, actual Coordinador Regional de África Oriental del mismo programa global. Montaño, en la plática destacó cómo este tipo de delitos “necesariamente afecta negativamente el uso sostenible de los recursos naturales”; cómo esta misma experiencia en otros países ayudó en la lucha contra el delito estableciendo que “ya no es visto el crimen como uno de bajo riesgo y alto rendimiento”; Montaño también destacó el rol de los medios de comunicación en esta empresa: éstos son fundamentales, dijo, para “crear la concientización en la sociedad” no solo sobre el delito sino también sobre los usos que se da, por ejemplo, a animales silvestres, como aquello de convertirlos en mascotas.

— Se dice que éste es un ‘delito sin víctima’, en el sentido de que siempre hay necesidad de denunciarlo para hacerlo visible.

— Si lo tomamos en el contexto de los delitos más reconocidos, se lo puede ver así; pero la víctima es clave, no solo es el animalito o el árbol, la víctima es la sociedad; todo eso se está robando de la riqueza natural del país. Es un tema muy importante, levantar el conocimiento de que éste es un crimen grave, que muchas veces es transnacional, organizado, y que las ganancias se canalizan a otros delitos dentro de esa red delictiva. La víctima no tiene voz: cuando se tala el árbol, no tiene voz, cuando se mata al jaguar, no tiene voz; la voz somos nosotros, el público, la gente que tiene que ver con esto.

— No es un delito emergente, nuevo, como todavía se cree.

— No, no es emergente; cuando yo hablé de emergente, hablé en términos políticos. Es un delito muy maduro: cómo los delincuentes sacan el producto, cómo organizan el tráfico, cómo transfieren sus bienes; es muy similar a las redes que trafican con narcóticos y otros.

— El problema parece ser que los gobiernos no lo ven prioritario; a veces se lo legisla, a veces no...

— Sí. No conozco muy bien el marco legal de Bolivia, pero yo diría que a nivel global los países que hicieron de éste un delito grave o serio (en la definición de Naciones Unidas sobre la delincuencia transnacional organizada) son pocos, porque cuando lo haces un delito serio en tu marco legislativo, pues ya lo levantas a nivel de otros crímenes graves: de sentencias largas, todo lo que conocemos como homicidios, narcóticos, tráfico de seres humanos.

— Un dato llamativo en su exposición es que solo 35 países están trabajando con esto...

— 35 países pidieron esta Herramienta [el documento de trabajo Herramientas para el análisis de los delitos contra la vida silvestre y los bosques], para conocer bien qué está pasando en su país; pero son 192 los países a escala mundial… Ahora, el compromiso político que conlleva pedir esto es importante porque es un ejercicio de afuera mirando hacia adentro, al trabajo del gobierno; también el gobierno tiene un poco de riesgo, porque el informe es transparente; el hecho que dicen ‘queremos saber y no importa’ [que nos afecte] es muy importante; creo que Bolivia merece una felicitación por haber hecho este pedido.

— ¿En la región, qué países ya lo hicieron?

— Hasta el momento, lo hicimos en México; y en el continente en Perú; Bolivia es el segundo en el continente y tercero en el hemisferio, y el que sigue a Bolivia va a ser Colombia.

— ¿Qué son las Herramientas, una guía para identificar el delito, para que la gente empiece a saber lo que es delito…?

— Esa va a ser la tarea del Gobierno, levantar la conciencia del público. Nuestra tarea es hacer un análisis de la situación actual. Veremos a Bolivia, en los próximos nueve meses, yendo al campo, trabajando con las comunidades, hablando con los policías, con los guardabosques, con toda la gente involucrada, para saber qué está pasando, cómo trabaja este tráfico, desde la caza furtiva hasta que se llevan el producto fuera del país; cuáles son las redes que trafican, cómo operan, si tienen su sede aquí en Achumani, o nexos con Perú, si trabajan con Malasia; queremos conocer cómo funciona, para luego hacer una política, un plan de trabajo para enfrentarlo. Queremos además levantar la conciencia de que es un delito grave; nuestra tarea es brindar al Gobierno un informe para que pueda entender cómo funciona esto, cuáles son los roles  específicos del Gobierno. No solo puede ser el Ministerio de Medio ambiente y Aguas, no solo la Policía; tiene que ser la Aduana, la Fiscalía, los jueces. Es un delito grave, por el impacto en la biodiversidad, ¿qué pasa con la muerte de ese jaguar, qué pasa cuando talan ese árbol?

— Se dice que ésta es una legislación especial porque tiene que ver con la protección de recursos naturales.

— Por supuesto, pero antes que hablar de eso creo que en muchos países encontramos marcos legales que tienen que ver con el manejo y la conservación del medio ambiente o de los recursos naturales; pero el crimen no se puede ver bajo esa legislación; el crimen se tiene que atacar a través de legislación criminal, de justicia penal. No vas a terminar con esa red delictiva con procesos administrativos, por eso el tema es de justicia penal.

— Mercados, si no hay demanda, no hay oferta. ¿Cómo se encara con éxito esto?

— Ahorita tenemos la mentalidad de nosotros contra ellos, el origen contra el destino. Creo que tenemos que cerrar eso; como dije, es un compromiso compartido; pero es cierto que la demanda es en gran parte en países asiáticos; eso ya es reconocido. Nosotros estamos tratando de fortalecer las relaciones entre países de origen y de demanda, no solo en el tema económico, sino en investigaciones; digamos, Javier lidera un programa donde investigadores de África trabajan muy de cerca con fiscales de Asia, para que se puedan conocer. Esperamos conocer mejor la demanda interna (de Bolivia), a través de esta tarea. Ligado a esto está el tema de la corrupción, además de los crímenes económicos.

— Debe ser un mercado complejo: medicinal, uso suntuario, industrias más o menos dañinas. 

— Sí, pero eso nos lleva a un tema muy importante. Cómo se explota el comercio legal. Caimanes, por ejemplo; hay un comercio legal, pero es muy fácil cazar un caimán silvestre, de manera ilegal, e introducirlo al mercado legal; ese tipo de dinámica también se tiene que entender. La tarea es conocer en detalle cómo funciona esto, por qué en los últimos años ha subido; siempre hubo, pero recién nos damos cuenta de que se ha incrementado. Cuando tienes un mercado legal es muy fácil lavar lo ilegal.

— Bolivia, por su megadiversidad, parece muy apetecible para este tipo de delitos; 160 especies objeto de este tipo de tráfico.

— Por supuesto. Mira, a mí no me gusta cifras, porque decir 120 puede ser 220, porque no conocemos, muchos delitos no se informan, nadie llama la atención. Bolivia tiene que darle fuerte a esto; yo creo que no tiene otra; como dije hoy, la última llamada a nivel global es algo verdadero; y, creo que los traficantes saben que en nuestro continente la situación es un poco fácil; pero [en el futuro] tienen que saber que si vienen a Bolivia, los riesgos son altos: no solo penas administrativas sino cárcel y decomiso de sus bienes.

Jorge Eduardo Ríos. Para el alto funcionario de Naciones Unidas, el trabajo de “concientización” de la sociedad es capital. Cuenta cómo en Lima, Perú, caló hondo una campaña por los monos utilizados como mascotas en la capital. El mensaje básico era: “Tu casa no es mi hogar”.

Datos

Cargo: Ríos es el actual Jefe del Programa Global para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre y los Bosques radicado en la sede de la UNODC en Viena, Austria.

Perfil

Es un experto del Consorcio Internacional para Combatir los Delitos contra la Vida Silvestre (ICCWC), asociación de Interpol, UNODC, Banco Mundial y Aduana Mundial.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia