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James Dunkerley, rebelión en la escritura

Rebelión en las venas fue elegido como uno de los 200 libros fundamentales del país por el comité editorial de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB). Mira al país desde las reformas al Estado de 1952 hasta la dictadura  de García Meza.

James Dunkerley, rebelión en la escritura.

James Dunkerley, rebelión en la escritura.

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar Agramont

00:00 / 11 de junio de 2017

La huelga de hambre iniciada los últimos días de 1977 en contra de Hugo Banzer Suárez había multiplicado sus piquetes por todo el país a comienzos de 1978. Sucre no era la excepción: los universitarios de la Universidad San Francisco Xavier se sumaron pronto a la presión contra la dictadura militar.

Es cotidiano que un grupo de investigadores extranjeros se encuentre sepultado entre los papeles, folios, pliegos y periódicos del Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia (ABNB), con sede en Sucre. Aquella vez no era diferente. Esos días primeros de 1978, sus salas de consulta albergaban y juntaban a académicos de países capitalistas y de países cobijados detrás de la Cortina de Hierro. La Guerra Fría estaba en pleno curso, así como el ocaso del banzerato.

Mientras proliferaba la huelga de hambre, el director del ABNB, Don Gunnar Mendoza, arengó al grupo dispar de investigadores sobre el  movimiento antidictatorial local: “Ustedes deben una solidaridad a los estudiantes de la Universidad San Francisco Xavier. Vayan a mostrar su solidaridad y dejen aquí los papeles”.

Uno de los investigadores que recibió esa reprimenda suave de Mendoza fue el historiador inglés James Dunkerley que en ese momento recopilaba datos para su libro El origen del poder militar en Bolivia (1987).

Después de debatir cuál sería la forma en la que los académicos manifestarían su solidaridad con el movimiento que acabaría luego con la dictadura de Banzer, Dunkerley relata: (Nos decidimos por una) “presencia física en entrevistas y una carta firmada en términos de derechos humanos, porque éramos un grupo muy variado y habían académicos de Europa del Este y otros de Checoslovaquia que no querían arriesgarse demasiado, mientras que nosotros —del mundo capitalista— teníamos más confianza.”

El autor de El origen del poder militar en Bolivia y Rebelión en las venas (1987) reconoce que, por momentos como ése, en sus libros hay “algunos pasajes que tienen más energía que otros, más ‘rebelión en la escritura’, y se debe a la experiencia de la vida misma y la capacidad de una persona como Don Gunnar que nos mostraba ese momento nuestros deberes políticos como ciudadanos del mundo”.

Ambos trabajos abordan exhaustivamente la historia política de Bolivia enfocándose el primero en los años que van de la Guerra del Pacífico a la Guerra del Chaco, mientras que el segundo en la segunda mitad del siglo XX (de 1952 a 1982).

Rebelión en las venas fue elegido como uno de los 200 libros fundamentales del país por el comité editorial de la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB), conformado por 35 académicos de la más diversa formación.

Este texto —cuya reedición de la BBB está en la última fase antes de salir al público en los próximos días— es un referente bibliográfico ineludible para los estudios revisionistas que se han publicado los últimos años sobre este periodo (por ejemplo La bala no mata sino el destino, de Mario Murillo, o Minas balas y gringos, de Thomas Field), ya sea para hacer uso de sus datos corroborados, recalcar alguna de sus tesis como para entablar discusiones argumentativas.

A 30 años de su publicación en español, Dunkerley habla de Rebelión en las venas, el libro que abarca una ambiciosa delimitación temporal, nada menos que 30 años de historia.

En primer lugar, el autor espera esta reedición con nerviosismo por las críticas que asegura llegarán. Afirma que el impacto del libro tiene que ver con que se presenta la “perspectiva de un extranjero no norteamericano con una sensibilidad de reconocer en Bolivia”.

Esta sensibilidad quizá consista en que su libro analiza la Revolución de 1952 y las dictaduras militares de Bolivia dentro de los contextos internacional y regional, marcados por la Guerra Fría, sobre la base de evidencias empíricas. Aun así, Dunkerley es riguroso con su libro: “Lo excelente de esta serie del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) son las introducciones y sus reflexiones. La mía, hecha por Carla Solís, es excelente. Porque ella, en sus propias investigaciones sobre la reforma agraria de los años 50, ha probado en forma contundente que muchas de las versiones escritas hace 20 y 30 años —la mía incluida— estaban equivocadas. Habíamos llegado a una conclusión demasiado rápida, y la experiencia en el campo era muchísimo más complicada. La vida cotidiana estaba experimentando una forma mucho más granular, mientras estábamos nosotros imponiendo ideologías correspondientes a la Guerra Fría. Lo que es una crítica muy diplomática no solo a mí, sino a mi generación”.

Es cierto que en la Guerra Fría los polos permearon muchos aspectos de la vida, entre ellos los enfoques de investigación. Así, los académicos de izquierda muchas veces usaron como eje de análisis la noción marxista de “clase”, lo cual es parte de la historia política universal así como de Bolivia y de la epistemología de la historia.

De cualquier modo, Rebelión en las venas, sin ninguna duda, es un libro fundamental para la comprensión de Bolivia por muchas de las razones ya mencionadas y porque su enfoque refleja una época.

“Decía Keynes (John Maynard): ‘Cuando cambia el mundo, cambio yo, ¿señor, qué hace Usted?’, ésa es mi posición. El mundo ha cambiado, el libro mismo es ya parte de la historia que ha cambiado. Yo como autor era otra persona porque estaba viviendo otro tiempo histórico. Por esa razón no he querido cambiar una sola palabra, eso sería mezclar el ‘yo’ contemporáneo con el ‘yo’ de ayer”, dice Dunkerley.

Rebelión en las venas inicia con los antecedentes de lo que la narrativa nacionalista revolucionaria llamó la “rosca”, luego se concentra en la Revolución Nacional y las reformas al Estado para seguir con el retroceso y alianza del gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) con los Estados Unidos, se adentra en los gobiernos de Alfredo Ovando y Juan José Torres, analiza extensamente la dictadura de Banzer, la lucha por la democracia y finaliza con el gobierno criminal de García Meza.

Uno se niega a dar por cierta esa visión de la historiografía pesimista de principios del siglo XX que dice que la historia, solo y únicamente, se repite una y otra vez; aunque es verdad que existen ocasiones que tiende al duplicado. Quizá hay que matizar el dicho y afirmar que la historia puede tender a una repetición atenuada por las ironías. Dunkerley, al finalizar la conversación, precisamente hace un juego de espejos que pone frente a frente una ironía de un duplicado histórico (el reflejo del espejo es siempre igual al original, pero al revés, la izquierda está a la derecha). El autor de Rebelión en la venas compara… Si en 1956 Hernán Siles Zuazo sucedió a Víctor Paz Estenssoro con la consigna de imponer la estabilización económica a la crisis económica aceptando las condiciones del Washington y del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 1885 sucedía lo propio de manera invertida: Paz Estenssoro sucedía a Siles para imponer el 21060 fabricado, otra vez, por los Estados Unidos y el FMI.La historia de Bolivia está llena de esos duplicados irónicos, si bien siempre se cree que la historia no tendría por qué repetirse y que pueden venir cosas nuevas y originales.

Ricardo Aguilar Agramont es periodista  del Centro de Investigaciones Sociales (CIS)

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