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Álvaro García: 'No volveré a candidatear a la Vicepresidencia; Evo ya lo aceptó'

Álvaro García revela que no volverá a postularse a la Vicepresidencia, en caso de que se abran las puertas de la Constitución para ello. Señala que el presidente Evo Morales está enterado y que aceptó su decisión que la adoptó tras la victoria del MAS en las elecciones de octubre de 2014. En esta charla expone sus motivos, con el toque marxista de siempre, y desvela el papel que quiere asumir desde 2020 en el llamado “proceso de cambio”.

El Vicepresidente del Estado boliviano, Álvaro García Linera. Foto: José Lavayén

El Vicepresidente del Estado boliviano, Álvaro García Linera. Foto: José Lavayén

La Razón (Edición Impresa) / Miguel Gómez / La Paz

12:54 / 12 de diciembre de 2016

El Vicepresidente afirma que asistirá al noveno congreso nacional del Movimiento Al Socialismo (MAS), que se realizará del jueves 15 al sábado 17 en la localidad de Montero, en Santa Cruz, que definirá si se impulsa o no una nueva repostulación del presidente Evo Morales. Adelanta que allí ratificará su posición de que no volverá a postular a la Vicepresidencia si se da una habilitación constitucional para ello. Además, confiesa que ya comunicó esta decisión a organizaciones sociales.

No volverá a ser candidato a la Vicepresidencia del Estado. Álvaro García Linera ya tomó una decisión ante una posible invitación para la repostulación, si se abren las puertas de la Constitución para ello. Con el lenguaje marxista de siempre, explica el porqué de su decisión, que ya tiene la venia del presidente Evo Morales. La revela a días del congreso del Movimiento Al Socialismo (MAS), del 15 al 17 en Montero (Santa Cruz), que definirá, tal como lo solicitó Morales, si se impulsa otra repostulación presidencial para las elecciones de 2019, pese a que ello fue rechazado por un referéndum en febrero. ¿Y a qué apuntará García desde 2020? A formar nuevos líderes políticos y sociales, ante lo que llama una debacle de la mística en este proceso del que es parte desde hace 10 años en el Gobierno.

— La palabra “repostulación” vuelve a ser parte del debate, cuando el Gobierno y el MAS habían dicho que este tema no se trataría hasta 2019.

— Fue una posición que se normó a nivel de la dirección nacional del MAS y del Gobierno, pero en los últimos meses hay un debate autónomo de las organizaciones sociales en torno a este tema, porque de alguna manera el país se ha ido electoralizando muy tempranamente, las fuerzas opositoras han ido buscando electoralizar el ambiente político. Esto ha generado una especie de preocupación e interés de los sectores sociales. Lo entiendo como la búsqueda de certidumbre, que es también una necesidad cohesionadora, la que ha llevado nuevamente a que se plantee la necesidad de la repostulación del Presidente. Y no cabe duda que va a ser uno de los temas centrales del congreso en Montero.

— ¿Es el escenario de la decisión final, tal como lo dijo el Presidente?

— Creo que sí, por lo que vemos que se discute a nivel de los ampliados de las confederaciones y de la Central Obrera Boliviana (COB), que forma parte de la Conalcam (Coordinadora Nacional por el Cambio). El congreso apunta a ser un lugar de definiciones en torno al tema de la repostulación.

— También se define el tema de la repostulación vicepresidencial...

— En verdad ya he tomado una decisión…

— ¿Cuál?

— No volver a postularme, es una decisión personal...

— ¿Es una decisión cerrada?

— Sí, es una decisión cerrada…

— ¿Por qué?

— Porque voy a cumplir un ciclo en la Vicepresidencia y siento que puedo aportar en otros niveles que considero deficitarios en este proyecto histórico, donde se están presentando problemas...

— ¿Por ejemplo?

— Fundamentalmente en la formación política. Fue un tema necesario hace años y hoy se ha vuelto prioritario, por cómo hago una lectura del estado de situación de la sociedad. En una anterior entrevista analizamos las etapas del proceso revolucionario. No sé si nos quedamos en la sexta o séptima, pero la que estamos viviendo a partir de 2013 o 2014 es la finalización del momento universalizante de la acción colectiva, de planteamientos universales, y un momento de repliegue de la oleada revolucionaria, de la acción colectiva hacia una situación de corporativismo social que es parte de la democracia, es que ésta también se mueve mediante las lógicas corporativas. Cuando eso sucede el ente que administra lo universal es el Estado y cuando se está en la etapa de ascenso y de flujo social lo universal está en manos de los movimientos sociales, son los que plantean proyectos para todos. Es el momento universal del movimiento social. Pero no puede estar permanentemente movilizado y viene entonces la etapa del reflujo, que va a dar lugar a otro flujo y luego un reflujo, porque toda revolución es por oleadas, según Marx.

— ¿Y en qué oleada está el país?

— En la etapa de reflujo y cuando uno es poder de Estado, lo universal queda en manos de la administración del Estado, es decir la preocupación por el interés de todos, por la defensa de los comunes de la sociedad. Eso sucede a nivel de la estructura social y el nivel del aparato de Estado también se mueve en función de estos flujos y reflujos. Y en estos momentos de la mística revolucionaria que acompaña al momento del flujo social, y cuando la sociedad entra en reflujo, nuevas oleadas, la oleada y la contraoleada, en el ámbito del Estado viene un repliegue hacia el burocratismo, hacia el ejercicio del servicio público como mera función administrativa y, en algunos casos, hacia el repliegue a intereses individuales. Eso se da también al interior del Estado, tiene su correlato: lo que sucede en la sociedad como ascenso acompaña al Estado como mística revolucionaria. Cuando se da el momento de la contraola, o sea el reflujo, en el Estado se da un repliegue al administrativismo, al burocratismo y al individualismo, y este es un momento que tiene que ser revertido. Eso es básicamente una reconquista, un repotenciamiento, un relanzamiento de la mística revolucionaria tanto al interior del movimiento social como al interior del Estado.

Ahí puedo jugar un mejor papel, en el trabajo de formación ideológica, que es la mejor forma de combatir los individualismos, los corporativismos, los burocratismos en las gestiones del movimiento social y el Estado. Hago esta explicación para que se entienda por dónde viene mi reflexión. No es una decisión tomada a la rápida, ya tiene un buen tiempo. Y en la Vicepresidencia que acompaña al Presidente, siempre van a haber personas muy capaces y mucho más que Álvaro. En resumen, no voy a volver a candidatear a la Vicepresidencia, quiero ahora dedicarme a formar nuevos líderes políticos y sociales.

— ¿Cuándo tomó esta decisión?

— Tras ganar las elecciones en octubre de 2014. Hice mi proyección de los siguientes cinco años para acompañar al Presidente, pero, a la vez, ya establecí lo que quisiera Álvaro para el después. Y decía que puedo ser más útil en este esfuerzo corpuscular por reconstituir las miradas universales, el movimiento social, la mirada mística universalista. Y hacerlo más que ejerciendo una función administrativa de vicepresidente. Lo asigno como el momento clave para entender el espíritu de la época, hay que volver a pelear por un nuevo ascenso social, por un nuevo momento épico de la acción colectiva, por la formulación de nuevos universales por parte del Estado y la sociedad. Ahí es fundamentalmente el trabajo en los esquemas, soy un apasionado de la construcción del sentido común de la sociedad, de las ideas-fuerza…

— Como volver a las raíces...

— Claro, es un volver a las raíces, dar clases, escribir más, estar en las conferencias, participar en más seminarios, organizar grupos de lectura, de discusión... en el movimiento social, en el Estado. Volver a recrear esa fuerza moral, ideológica, que es la base de todo proceso revolucionario.

— ¿Le comunicó esto al Presidente?

— Sí, lo sabe el Presidente...

— Sin embargo, él sigue diciendo que usted es insustituible…

— Yo valoro muchísimo y agradezco infinitamente ese cariño, pero él sabe que seguiré a su lado...

— ¿Qué le dijo el Presidente cuando le comunicó esto?

— Se sorprendió, me preguntó por qué la decisión. Pero, al final, ambos comprendimos de que éste es un punto prioritario para la continuidad del proceso, la repolitización, la reideologización, el espíritu místico, épico, heroico del revolucionario, del comunista, del socialista, del comunitarista, del indianista, del que entrega todo por los demás y que no piensa en sí mismo. Ésa es nuestra fuerza en la sociedad, por eso somos fuerza histórica y eso es lo que hay que volver a potenciar, reforzar más. Ahí me ubico de mejor manera, ahí creo que voy a ser más útil al Presidente.

— Se quiebra la yunta, sin el toro blanco...

— No..., sigue pero en distintos espacios. No solamente la amistad, el hermanamiento, el compañerismo, sino la complementariedad que hemos construido a lo largo de estos 11 años no va a modificarse. Al contrario, va a intensificarse porque yo estoy depositando mi interés, fuerza y voluntad en uno de los lugares que considero decisivos para la continuidad del proyecto.

— ¿Va a ir al congreso del MAS para exponer esto?

— Vamos a estar en el congreso. De hecho fui comunicando a varias federaciones y confederaciones esta decisión personal, pero como no estaba en debate el tema, porque ya había una decisión, no era algo público. Creo que los compañeros también entienden: que es un Álvaro comprometiéndose, como siempre, con el proceso de cambio en un lugar que él considera que es más útil.

— ¿Cómo quedará la Vicepresidencia con su salida?

— La Vicepresidencia ha llegado a un nivel alto de institucionalidad, no es una quinta rueda del carro. Con el Presidente logramos hacer una Vicepresidencia proactiva, altamente ejecutiva, fuertemente vinculada al Ejecutivo. Pero a la vez está la dualidad constitucional, también como cabeza del Legislativo. Es la bisagra de los dos poderes, una muy activa. Esa es la nueva dinámica de la Vicepresidencia y la persona que venga a acompañar al Presidente va a poder continuar y mejorar ese camino, pero donde nos está faltando concentrar los cañones de compromiso a la militancia es en el tema de la formación.

— Formación para una nueva ola revolucionaria en términos marxistas...

— No se olvide de un tema que siempre repito y así uno puede entender mi decisión cuando explica cómo ve el momento. Decía antes de una revolución  que lo fundamental de un proyecto político revolucionario es convicciones, ideas-fuerza y fuerza movilizadora. Acción colectiva y fuerza de masa son dos vitalidades, eso es (Antonio) Gramsci. Cuando uno va a luchar por el poder del Estado, es fuerza de movilización y habilidad táctica, eso es Lenin, capacidad de derrotar al adversario. Y cuando uno ya es gestión de gobierno sus dos fuerzas son estabilidad económica y capacidad de mantener el monopolio del sentido común, la capacidad de direccionar las ideas-fuerza de la sociedad, de modificar los esquemas morales y sistemas lógicos de las personas. Logramos esto, en la pelea por el poder fuimos bastante leninistas y cuando estamos en dirección del Gobierno nos ha ido muy bien en la economía, pero estamos tropezando y caminando cojeando un poco en el tema del sentido común, de los esquemas lógicos y morales de la sociedad, es decir en la lucha cultural, la revolución cultural que lo cohesiona todo, y ahí volvemos a Gramsci. Éste es el eje que he detectado y compartido con el gabinete, los sectores sociales: la clave de la continuidad del proceso revolucionario va a ser mantener muy bien la gestión económica e intensificar la lucha por los sentidos comunes, por la narrativa de la historia, por el esquema lógico de la sociedad y ahí hay problemas porque muchos de nuestros cuadros sociales han pasado a la función de Estado. Hemos ganado un buen estadista o un buen funcionario, pero hemos perdido un mejor comentarista, un mejor investigador y yo quiero volver a este ámbito de la lucha del sentido común. Yo pasaré a una función menos visible, digámoslo así, estatalmente hablando, pero para mí, desde mi análisis de la coyuntura, es más decisiva en términos de la garantía de la continuidad del proceso histórico.

— Como vicepresidente, como parte del Gobierno, del llamado “proceso de cambio” y como analista, ¿cuál es el perfil del nuevo acompañante del presidente Morales si se aprueba su repostulación?

— Es un compañero de trabajo del Presidente, en el sentido así estricto, no meramente administrativo. Una persona que tiene que compartir con él la visión de país, una persona de mucha confianza... Pueden haber muchas personas, provenientes tanto de los sectores sociales como académicos e intelectuales, que fácilmente pueden cumplir esas habilidades. Una combinación de confianza, de compartir el proyecto histórico y de una gran disciplina para manejar los proyectos de Estado. Eso no se aprende en ninguna universidad, en ningún sindicato, pero son habilidades que pueden despertarse en personas comprometidas con las causas del pueblo, con la lucha revolucionaria.

— ¿Qué perfiles ve en el MAS?

— Hay muchos, pero no voy a dar nombres… Aquí lo decisivo es un buen acompañante del Presidente en el sentido de compañero de trabajo, de ideales, de compromiso, hasta de vida. Antes se pensaba la Vicepresidencia como algo que le daba al candidato presidencial algo que no tenía. A estas alturas no, el presidente Evo ya condensa una voluntad nacional popular y un proyecto de país, lo que sí tiene que tener el presidente Evo es un acompañante que le ayude en gestión, planificación, seguimiento, en propuestas, en análisis, un ayudante en todo el sentido del término.

— Ya estamos hablando del acompañante de Evo Morales. Así visto, parece que el tema de la repostulación ya es un hecho que solo se oficializará en el congreso del MAS...

— No se ha definido aún, pero son criterios que se están manifestando. Y yo manifiesto mi criterio personal: considero que el Presidente no solamente es el único candidato que garantiza la unidad de fuerzas sociales tan diversas, como es el MAS (campesinos, mineros, interculturales, profesionales, transportistas…), con trayectorias e intereses muchas veces contrapuestas. Y el Presidente ha logrado una estatura histórica que cohesiona. Además pienso que es el único candidato del MAS que garantiza la victoria, hoy el MAS no tiene otro candidato que le asegure ello en cualquier contienda electoral. Si el MAS apuesta a ganar en 2019, solo lo va a poder hacer con Evo, y si no está la candidatura de Evo, se abre un espacio de gigantesca incertidumbre electoral, nacional. En lo personal, siento que esto hay que definirlo con claridad en el marco de los preceptos constitucionales y respetando absolutamente todas las normas constitucionales, hay que debatir y definir la repostulación del Presidente. Eso sí, tendrá que tener otro acompañante como vicepresidente.

— El Presidente y los movimientos sociales han venido diciendo que se debe escuchar la “voz del pueblo” en este tema, ¿pero en qué queda la “voz del pueblo” expresada en el referéndum que rechazó otra repostulación de Morales?

— La voz del pueblo siempre será la última palabra en estas decisiones. El pueblo se ha pronunciado una vez, pero puede volver a pronunciarse, a definir otra vez. Vuelvo a decir que la repostulación del Presidente tiene que manejarse en el ámbito de los preceptos constitucionales, que son la “voz del pueblo” de carácter estratégico. Absolutamente sin violentar ningún precepto constitucional hay que encontrar la vía que habilite constitucionalmente la repostulación del Presidente.

— Si en el congreso del MAS se aprueba el impulso a la repostulación del Presidente, ¿allí también empieza el trabajo del MAS en lo congresal para materializarla?

— Habrá que esperar el debate y las vías que proponen los compañeros, pero, en todo caso, como opinión personal, tiene que ir Evo como candidato presidencial y además tiene que ir en el marco del respeto absoluto de los preceptos constitucionales. Lo que vaya a decir el Congreso, si avanza en este sentido, tendrá que definir la línea constitucional para habilitar esa repostulación, es decir: todo con la Constitución y nada fuera de la Constitución.

— ¿Y cuánto influye su familia (tendrá pronto una niña con su esposa Claudia Fernández) para mantener la decisión que tomó?

— No pues, soy comunista. Queremos funcionarios con mística, con compromiso, que sepan que están sirviendo a la gente, que tengan el espíritu comunista. ¿Y qué es un comunista? Un ser que se entrega a los demás, eso necesitamos en el Estado y eso requiere de formación política. Es la gran tarea de los siguientes años: infundir el espíritu comunista, mediante la fuerza de la palabra y ya no de la gestión administrativa, que te aísla. Y el hecho de que voy a tener una hija es una fuerza productiva porque quiero dejarle una sociedad de solidaridad. El tema de la familia en ningún momento influye en mi decisión, la que tomé ya en 2014.

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