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Desigualdad fuera de control

Cuando se descuidan los servicios públicos, son las mujeres y niñas pobres las más afectadas.

La Razón (Edición Impresa) / Verónica Paz A. es coordinadora de Campañas de Incidencia de Oxfam en Bolivia

00:00 / 30 de enero de 2019

En ocasión de la cumbre de Davos realizada el 19 de enero, Oxfam lanzó un informe internacional titulado: ¿Bienestar público o beneficio privado? El informe hace un llamado al reconocimiento de labores de cuidado en los hogares y al fortalecimiento de servicios públicos gratuitos para frenar la desigualdad. Asimismo, los datos revelan que los gobiernos en el mundo están exacerbando la desigualdad al no destinar recursos suficientes a los servicios públicos como la educación y la salud, al conceder beneficios fiscales a las grandes empresas y a las personas más ricas, y al no frenar la elusión y la evasión fiscal.

Las conclusiones sugieren que cuando se descuidan los servicios públicos, son las mujeres y las niñas en situación de pobreza y vulnerabilidad las que más sufren las consecuencias. Por ejemplo, son las mujeres las que dedican más horas no remuneradas al cuidado de sus familiares cuando los servicios públicos de salud fallan.

Entre los hallazgos más llamativos, destaca que las mujeres dedican 38 horas semanales al trabajo de cuidados no remunerados, mientras los hombres dedican solamente 16 horas. En comunidades rurales de Colombia, las mujeres dedican en promedio 14 horas diarias a cuidar de sus familiares. Datos comparados a nivel regional publicados por la CEPAL muestran que en Bolivia las mujeres dedican el doble de las horas en comparación a los hombres a las tareas domésticas y al trabajo de cuidado.

“Nuestras economías se sustentan sobre los millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado que cada día realizan las mujeres”, destaca el informe. “Debido a lo injusto de las normas sociales imperantes, son las mujeres y las niñas quienes mayoritariamente se ocupan de este tipo de trabajo, que implica dedicar un gran número de horas a cuidar de las niñas y niños y de las personas mayores y enfermas, así como a cocinar, limpiar y recoger agua y leña. (...) Se estima que, en los países de renta baja, el valor de la contribución no remunerada que realizan las mujeres en el sector de la salud asciende a aproximadamente el 3% de su PIB”.  El informe indica que si no hacemos algo al respecto, la equidad de género seguirá siendo postergada.

Oxfam sugiere a los gobiernos del mundo establecer metas y planes de acción concretos y con plazos definidos, como parte de los compromisos adquiridos en virtud del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 10 de reducción de las desigualdades. De acuerdo con esta organización, los planes deberían incluir medidas para:  i) universalizar la provisión gratuita de servicios públicos como la salud y la educación, ofrecer pensiones, prestaciones sociales a todas las personas, diseñar servicios que garanticen que se benefician las niñas y las mujeres; ii) liberar tiempo a las mujeres reduciendo las horas no remuneradas que dedican cada día al cuidado de sus familias y sus hogares, posibilitar que quienes realizan este trabajo manifiesten su opinión en la toma de decisiones en materia presupuestaria, e invertir en servicios públicos para reducir el tiempo que dedican las mujeres al trabajo de cuidados no remunerado; iii) poner fin a la carrera a la baja en la tributación de las personas más ricas y las grandes empresas, gravar la riqueza y el capital a niveles más justos, poner fin a la carrera a la baja en los impuestos sobre la renta empresarial y de las personas físicas; y acabar con la evasión y la elusión fiscal de las grandes empresas y fortunas.

¿Cómo adecuar la lectura de este mensaje a la realidad social boliviana actual? La reducción de la desigualdad y la inclusión social son sin lugar a dudas uno de los resultados más relevantes en el balance de la transformación de la sociedad boliviana de la última década. La reducción de la pobreza y la desigualdad de ingresos, junto con la ampliación del acceso a los servicios básicos, y de salud y educación universales, y la consecuente ampliación de los estratos medios destacados en el Informe Presidencial y en el discurso del Vicepresidente del 22 de enero, son indiscutibles.

Al mismo tiempo, la sociedad boliviana vive un momento trascendental de redefinición de la cuestión social que debe ser mejor comprendido y analizado para no perder lo ganado en materia de inclusión. Desde las percepciones de la población, estudios recientes concluyen novedades en las expectativas de los sectores medios emergentes que muestran un salto en el imaginario de inclusión que se sintetiza en: i) la búsqueda por cualificar el acceso a la educación, a la salud y a los servicios básicos a través de una mejor calidad de los servicios, pues la expectativa de inclusión ya no gira solamente en torno al deseo de un mayor acceso a servicios públicos gratuitos, sino a la exigencia de que estos servicios sean de calidad; ii) La necesidad de contar con empleos de calidad, estables y con la protección social adecuada; acceso a capital y oportunidades de generar ingresos y establecer negocios; y, finalmente, iii) el deseo de mayor bienestar vinculado con cambios en los patrones de consumo y las expectativas sobre el uso de tiempo libre para el ocio y la cultura, el acceso a espacios públicos y el deseo de consumo suntuario.

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