Animal Político

Comunismo del MAS

El autor aborda la problemática de Achacachi a partir de una respuesta a la división aymara en esta población.

Comunismo del MAS.

Comunismo del MAS.

La Razón (Edición Impresa) / Pablo Velásquez Mamani

00:00 / 08 de octubre de 2017

Recientemente se suscitó un problema en el municipio de Achacachi por dos razones: la corrupción y el abuso de poder. La auténtica movilización recibió varios apoyos, pero también desmerecimientos sobre todo de los partidarios del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) y entre ellos el vicepresidente: Álvaro García Linera.

García hizo algunas afirmaciones temerarias calificando a la movilización de Achacachi de fascista.

Entre las ideas fuerza que tiene el texto está la descalificación a la oposición y el hecho de que las acciones ocurridas en Achacachi obedecen a la división entre achacacheños del pueblo y los comunarios. Es curioso cómo el Vicepresidente y el MAS usan la misma metodología para desprestigiar a todas las movilizaciones críticas a su gobierno.

Para información del Vicepresidente, el expresidente Jorge Quiroga o el jefe del partido opositor Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, no tienen nada que ver con Achacachi, y tampoco tienen la capacidad de organizar o dirigir una acción popular. Por eso no existe una oposición política real al MAS, y por eso sigue ganando las elecciones. Entonces es risible la infamia de que Achacachi tenga que ver algo con partidos tradicionales o con Estados Unidos. Esto se cae por sí solo.

No obstante, es cierta la sospecha que tiene García de que el pueblo aymara se está divorciando del MAS.

La movilización de Achacachi puede ser vista como el puntal de lanza para el cambio de gobierno y el sistema de poder comunista-masista.

La debilidad de la idea anterior lleva al Vicepresidente a mencionar los hechos acaecidos en Achacachi respecto a esta problemática. Hace referencia a la quema de la sede de campesinos de Omasuyos (realizada) por simpatizantes del MAS. Empero, olvida que el alcalde de Achacachi, Édgar Ramos, miembro de su partido político, no presentó su informe de gestión ante la demanda que efectuó el pueblo. Olvida a los responsables del saqueo de la ciudad de Achacachi (15 de febrero). Olvida mencionar que el Gobierno impulsa acciones legales contra los dirigentes del pueblo, encarcelándolos, sin tener siquiera un proceso concluido. En síntesis, los personero del oficialismo, quienes son los mayores causantes del conflicto.

Ahora bien, si acude a estos hechos, que olvida mencionar, García también recurre a una interpretación sociológica del marxismo, mezclada con una deformación del indianismo, pues afirma la existencia de dos tipos de Achacachi: la comunidad y el pueblo-ciudad. La premisa de dos tipos de Achacachi, uno comunitario genuinamente indígena y otro citadino no indígena, emula de manera burda la idea de las dos Bolivias, la de Fausto Reinaga, y que el mismo Felipe Quispe repetía en las movilizaciones campesinas de 2000 y 2003. Una Bolivia india y otra Bolivia blanco-mestiza, una ancestral y otra occidentalizada. Sin embargo, como “buen marxista” solo usa la idea para marxitizarla.

Dice García, que antes había diferencias sociales, e incluso étnicas entre indígenas de las comunidades y la mistis del pueblo. Aquí olvida otra vez el Vicepresidente que probablemente su ascendencia también fue cómplice de la opresión colonial. Pero de esto pasa a afirmar que ahora todos los achacacheños tienen diferencias sociales, que ha habido un proceso de enclasamiento, que se ha generado desde comerciantes hasta agricultores. Y que por ello hay diferencia entre ambos tipos de pobladores. Aquí es evidente que la ideología marxista se desconecta de la realidad y enceguece su percepción. Encontrando diferencias y coincidencias donde no las hay.

Pero vámonos a la conclusión. ¿Quién es realmente fascista? El fascismo es la instauración del totalitarismo, la restricción de los derechos sociales e individuales, la demagogia y la creencia en un jefe único. El gobierno del MAS realiza permanente abuso del poder político; usa todos los poderes del Estado. Pero también con el uso de la fuerza y la coacción de la Policía y las Fuerzas Armadas persigue a los opositores políticos y disidentes. No permite nuevas alternativas políticas ni nuevos liderazgos. Establece organizaciones paraestatales de control social. Restringe el libre pensamiento y la opinión pública. Generaliza la corrupción encubriéndola.

Expresa un discurso grandilocuente y demagógico. Y finalmente impone un partido y líder únicos. Desde este punto de vista, el gobierno del MAS se adecua al adagio: “Un pueblo, un imperio y un jefe”. Pero el gobierno del MAS no se afirma fascista, sino comunista o socialista. Usted dirá.

  • Pablo Velásquez Mamani es miembro del colectivo aymara MINKA

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia