Animal Político

Complicada presidencia pro témpore de la celac

Bolivia la presidirá en 2019-2020. Según la tradición, la próxima cumbre de la Celac debería ser en enero.

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

12:00 / 26 de diciembre de 2018

Desde enero, Bolivia asumirá la presidencia pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Lo hace en un momento especial del mecanismo: creado en 2011, el grupo de 33 países miembros (en verdad, el más grande después de la Organización de Estados Americanos, que tiene 35) hasta la fecha tuvo cinco cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno; cada año, en enero y en el país que llevaba en el hombro la presidencia. La última cumbre ya no fue de jefes de Estado y en medio tuvo que postergar una de las mayores tareas: la cumbre Celac-Unión Europea; varios presidentes reunidos en el llamado Grupo de Lima desde agosto de 2017 plantean la “cuestión” de Venezuela.

Desde la Cumbre Fundacional (Caracas, 3 de diciembre de 2011), la cita de Jefes de Estado y de Gobierno tuvo lugar en: la I, el 27 y 28 de enero de 2013 en Santiago de Chile; la II, el 28 y 29 de enero de 2014 en La Habana, Cuba; la III, 28 y 29 de enero de 2015 en San José de Costa Rica; la IV, el 27 de enero de 2016 en Quito, Ecuador; y, la V, el 24 y 25 de enero de 2017 en Punta Cana, República Dominicana.  La VI cumbre debía tener lugar en El Salvador, durante su presidencia pro témpore 2017-2018; pero fue en 2017 cuando empezaron las postergaciones.

En lugar de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en El Salvador, lo que hubo fue la reunión de ministros de Relaciones Exteriores en Nueva York, en septiembre de 2017, en ocasión del 72 periodo de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. Fue aquí donde se decidió formar un grupo de trabajo para reprogramar la fecha de la tercera cumbre Celac-UE (prevista para octubre de 2017 en El Salvador). La cita con la UE finalmente fue postergada.

Lima. Pero la cumbre Celac-UE fue aplazada sin fecha sobre todo porque fue un pedido expreso del llamado Grupo de Lima, específicamente Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, firmantes de la Declaración de Lima, que fue emitida en la capital peruana el 8 de agosto de 2017.

El Grupo de Lima (de agosto de 2017) reunió a 17 países del continente en la capital peruana, con el objetivo de discutir la crisis en Venezuela; fue convocada por el Gobierno de Perú. El Grupo emitió la llamada  Declaración de Lima (firmada por 12 países asistentes); allí “condena la ruptura del orden democrático en Venezuela”, desconoce a la Asamblea Nacional Constituyente que se había conformado hace poco; en el ámbito multilateral, apoya la decisión del Mercosur de suspender a Venezuela, decide no secundar ninguna candidatura venezolana en mecanismos y organizaciones internacionales, y solicita postergar la cumbre Celac-UE, prevista para octubre de 2017.

El mismo día en que se emitía la Declaración de Lima, el 8 de agosto, en Caracas, Venezuela, empezaba la VI Reunión Extraordinaria del Consejo Político del Alba. Allí, además de celebrar la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente del 30 de julio de 2017, los países miembros del Alba, Bolivia entre ellos, rechazaron las sanciones que Estados Unidos había impuesto “contra ciudadanos venezolanos, incluido el presidente Nicolás Maduro”.

Fue en esta cita del Alba, en Caracas, que el presidente venezolano  Nicolás Maduro, registra el periódico salvadoreño El Mundo, le pidió al canciller salvadoreño, Hugo Martínez, que la cumbre de la Celac que se tendría que llevar a cabo en El Salvador en enero de 2018 fuera para iniciar “un diálogo por el respeto a Venezuela”, además de para unificarse los países en el marco del mecanismo.

“Que muy pronto se convoque en San Salvador una Cumbre de  Reunificación de América Latina y el Caribe, es la propuesta que quiero hacer el día de hoy”, fueron las palabras de Maduro, según El Mundo.

Las tensiones entre los grupos del Alba y de Lima en agosto de 2017 volvieron a aflorar cerca de la VIII Cumbre Iberoamericana de abril de 2018 en Lima, Perú, cuando el Gobierno peruano manifestó su intención de no invitar al presidente Maduro a la cita intercontinental.

El mandatario boliviano, Evo Morales, apuntó directamente contra el Grupo de Lima por ser éste el impulsor de la exclusión de la cita de abril del Presidente venezolano.

“Por orden de Trump, el Grupo de Lima, con 12 de 35 países, que forman Cumbre de las Américas, viola principio de no intervención y atenta contra Venezuela al cancelar invitación al hermano presidente Maduro; rechazamos que países de la región se presten a plan golpista de EEUU”, escribió el mandatario boliviano en su cuenta de Twitter.

IMPOSIBILIDAD. En estas condiciones, señala el analista internacional Franco Gamboa, es muy difícil que se pueda recomponer la Celac y proseguir con su agenda, especialmente llevar adelante la postergada cumbre Celac-Unión Europea.

“El contexto internacional en que hoy Bolivia se mueve es totalmente adverso. Hay un contexto totalmente inestable al que contribuyen Nicaragua, Cuba y Venezuela; está claro que este contexto inestable debilita las posibilidades de compromisos democráticos entre los distintos países de América Latina y el Caribe”, destaca el analista político.

Con respecto a una de las tareas que el propio presidente Morales adelantó como de las más importantes de su gestión al frente del mecanismo, la cumbre Celac-UE, en marzo de 2018, el Mandatario boliviano, cuando se encontraba en La Haya, para participar de la última fase de alegatos orales en la demanda instalada contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), además de anunciar la presidencia pro témpore de la Celac por parte de Bolivia en 2019, adelantó que ya había conversado con los embajadores de Bélgica y España sobre la futura cumbre intercontinental, y dijo que ellos “están convencidos de que esta cumbre debía realizarse en América Latina”.

La Celac, según su presentación oficial, es un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política. Su membresía incluye a los treinta y tres (33) países de América Latina y el Caribe (los dos restantes que están en la OEA son precisamente Estados Unidos y Canadá).

Por mandato de los jefes de Estado y de Gobierno, la Celac se constituye en la voz unificada de la región en temas de consenso; es el único interlocutor que puede promover y proyectar una voz concertada de América Latina y el Caribe en la discusión de los grandes temas globales, con el objetivo de buscar una mejor inserción y proyección de la región en el ámbito internacional.

A la fecha, según el Plan de Acción del mecanismo, adoptado en enero de 2017, la Celac lleva adelante al menos seis “relacionamientos extrarregionales”, Celac-UE, Celac-China, Celac-Rusia, Celac-India, Celac-Corea, y Celac-Turquía. Además del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo y Japón.

En lo relativo a la relación Latinoamérica-Europa, en la última reunión de ministros de relaciones exteriores de Celac-UE, en Bruselas, en julio de 2018, se emitió la declaración Construyendo puentes y reforzando nuestra asociación para enfrentar los desafíos globales.

En la agenda latinoamericana-caribeño-europea formulada en esa ocasión, destacan, entre otros: el compromiso de reformar la ONU, “incluido el Consejo de Seguridad”; revitalizar la Asamblea General y el Consejo Económico social; marcar la necesidad de poner fin al bloqueo estadounidense a Cuba; poner especial énfasis a la problemática de los migrantes; aumentar la movilidad entre los países del Celac y Europa; pelear juntos por cumplir el Acuerdo de París; recordar que los países desarrollados deben proporcionar recursos a los pobres para la mitigación; movilizar 100.000 millones anuales a más tardar en 2020 contra el cambio climático; reconocer la especial vulnerabilidad de América Latina al cambio climático; elaborar medidas de medición de la pobreza más integrales y menos encubridoras de la realidad; reconocer la vulnerabilidad de los países en desarrollo sin litoral, darles especial atención; congratularse por el aumento en más de 400 millones de euros de la cooperación vía préstamos del Banco Europeo.

CUARTETO. La presidencia pro témpore de la Celac es un mecanismo especial; en realidad, es el trabajo coordinado de cuatro países miembros, el ya conocido “Cuarteto Celac” o la “Troika ampliada”, según el sitio web oficial del organismo. El cuarteto está compuesto por: el Estado que ostenta la presidencia pro témpore; por el que le precedió en esa responsabilidad; por el Estado que le sucederá en la futura presidencia; y, por un Estado miembro de la Caricom (Comunidad del Caribe).

La cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Celac-UE que debía realizarse en octubre de 2017 en El Salvador iba a ser la tercera (la primera fue en Chile en enero de 2013; la segunda, en Bruselas, Bélgica, en junio de 2015). El presidente Evo Morales desde el principio expresó su deseo de que sea en América Latina.

En lo relativo a la también postergada VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac, por la tradición de las anteriores citas, debería ocurrir en el próximo mes; no solo es la costumbre, pues es la reunión en que se traspasa la presidencia pro témpore. Como se mostró, para ambas citas, pero sobre todo para la VI Cumbre, Bolivia deberá encarar la ‘cuestión de Venezuela’, tan claramente evidenciada los primeros días de agosto de 2017 por las reuniones casi paralelas de los países agrupados en el Alba y, en la acera de enfrente, el Grupo de Lima.

De todo esto, Animal Político quiso hablar con el ministro de Relaciones Exteriores, Diego Pary, o alguna autoridad al tanto. Pese a la insistencia hasta el último minuto, no se pudo.

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