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Chile debe preguntarse sobre el Tratado de 1904

Mesa valora los argumentos que expuso el país para que la Corte Internacional de Justicia se declare competente para la causa marítima.

Chile debe preguntarse sobre el Tratado de 1904.

Chile debe preguntarse sobre el Tratado de 1904.

La Razón (Edición Impresa) / Carlos D. Mesa Gisbert / La Paz

00:00 / 01 de octubre de 2017

El presidente Evo Morales asumió una decisión correcta cuando encaró, como una política de Estado, el proceso legal planteado contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Fue una política de Estado que se tradujo en las consultas permanentes con expresidentes y exministros de Relaciones Exteriores; en el nombramiento del expresidente Eduardo Rodríguez Veltzé (2005-2006) como agente ante la Corte más importante de las Naciones Unidas, y fue una política de Estado cuando me invitó como Representante oficial de Bolivia para la causa marítima.

Esta tarea de equipo, complementada por el Consejo de Asesoramiento Marítimo y Diremar, marcó una línea coherente que tuvo el resultado que vivimos hace exactamente dos años: una gran construcción de la argumentación jurídica frente a la demanda preliminar de incompetencia, planteada por Chile a la Corte Internacional de Justicia, y en lo que toca a mi responsabilidad, una difusión adecuada de los argumentos de Bolivia a escala internacional; con jefes de Estado, ministros de Relaciones Exteriores, vicepresidentes y secretarios generales de organismos internacionales.  

La causa, expuesta en función de una coherencia jurídica inobjetable, logró un primer fallo histórico que marca un antes y un después sobre un tema crucial entre Bolivia y Chile: la afirmación por parte de la Corte Internacional de Justicia —por primera vez un tercero y en un fallo de carácter vinculante— que sí hay temas pendientes entre ambos países.

En el dictamen del 24 de septiembre de 2015, la Corte ha marcado que Bolivia nació a la vida independiente con una costa soberana al océano Pacífico. Fue la primera vez en la historia que alguien que no sea Bolivia hace esa afirmación categórica. Segundo, Chile le arrebató el mar a Bolivia, su departamento de Litoral, a través de la fuerza. Tercero, el Tratado de 1904 es un instrumento internacional de carácter bilateral muy importante, pero que no resuelve los temas pendientes entre ambos países. En consecuencia, la Corte Internacional de Justicia consideró, a través de esta decisión inequívoca, que hay un tema pendiente.

Además, el alto Tribunal de La Haya delimitó claramente el objeto de la controversia, porque Chile insistió, en sus alegatos planteados durante la demanda preliminar de competencia, que ese objeto era el Tratado de 1904 y que Bolivia disfrazaba su “verdadero objetivo” que era la modificación de ese trato bilateral. El fallo estableció que el objeto de la controversia es establecer si Chile tiene o no obligaciones emanadas de compromisos jurídicos que asumió a lo largo del tiempo.

A partir de ese momento, la Corte estableció [párrafos 33 y 34] que ante la eventualidad de que su fallo fuese favorable a Bolivia, no se puede adelantar el resultado de una negociación (demandada por el país por efecto de esas obligaciones jurídicas). Ante esto, Chile señala que el Tribunal le ha puesto límites al objetivo de la demanda que es precisamente esta negociación, cuyo resultado sea otorgarle un acceso soberano al mar a Bolivia.

Para Chile, ésta es una mutilación de la demanda, pero para nosotros tiene absoluto sentido. ¿Qué es lo que la Corte Internacional de Justicia está diciendo en los párrafos 33 y 34 de su fallo? Señala que el resultado de la negociación dependerá de los que negocian: Bolivia y Chile. En ese sentido, no está diciendo que de lo único de lo que va a hablar es sobre si debe o no negociaciones y no está limitando los objetivos de la demanda, porque no se puede separar la negociación del fin que persigue el proceso. Por eso, no se puede interpretar la decisión de la Corte como una mutilación.

Ahora bien. Desde el punto de vista jurídico, el contenido de la demanda boliviana está basado en los documentos oficiales de Chile y en todo se une el compromiso de negociar para que el resultado de esa negociación sea otorgarle a Bolivia un acceso soberano al mar. No es una interpretación unilateral de nuestro país, que hace una demanda uniendo negociación con acceso soberano al mar en función de los documentos de Chile. Ahora, si la Corte hace una lectura jurídica y considera que eso genera obligaciones jurídicas que Chile tiene que honrar, obviamente no hay otra vía que establecer un vínculo de ambas cosas.

Por otra parte, Chile hace una división de aguas incomprensible; argumenta que quien quiere modificar el Tratado de 1904 es Bolivia y, sin embargo, los documentos firmados por ese país, posteriores a ese año, se refieren a ofertas para un acceso soberano al mar. Chile debe preguntarse quién quiere alterar el Tratado de 1904.

La modificación del Tratado de 1904 no está en la demanda de Bolivia, pues ésta se basa en los documentos formales y oficiales firmados por Chile.

¿Qué sigue ahora? Para las audiencias orales de 2018, Bolivia va a desarrollar argumentos que ya tiene elaborados. La memoria presentada en 2014, la réplica presentada a Chile en marzo de 2017 y todos los elementos que han sido producidos hacen parte de esta argumentación. En lo que toca a mi trabajo, si soy invitado, mi participación sería comunicacional pues no tengo participación en el ámbito jurídico. En mayo de 2015 fui invitado por el presidente Morales para participar en La Haya de las audiencias orales del proceso preliminar de competencia y fue para desarrollar una tarea comunicacional frente a medios internacionales: chilenos y bolivianos.

  • Carlos D. Mesa Gisbert fue presidente de Bolivia (2003-2005)

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