Así va la vida

El templo de San Cristóbal se ‘reencarnó’ hace 20 años

La capilla del siglo XVII fue movida, piedra por piedra, casi 17 kilómetros. Al estar ante el frontis del templo nadie sospecha que, hace dos décadas, técnicos y especialistas movieron toda la estructura.

Un turista brasileño posa en una grada del frontis del templo potosino.

Un turista brasileño posa en una grada del frontis del templo potosino. Foto: Álvaro Valero

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández / San Cristóbal (Potosí)

10:55 / 25 de marzo de 2019

Después de pasar por el salar de Uyuni, los turistas suelen visitar San Cristóbal para sacarse fotos en la iglesia que —al igual que todo el pueblo— fue trasladada hace dos décadas y que ahora desea mostrar y mantener sus riquezas artísticas.

La vida en la comunidad San Cristóbal —municipio potosino de Colcha K, provincia Nor Lípez— transcurrió normal en medio de cerros que la protegían de las tempestades. Fue así hasta 1997, cuando una firma minera descubrió que debajo había reservas probables de 240 millones de toneladas de plata, plomo y zinc.

Casi de inmediato, la compañía propuso a los habitantes el traslado del pueblo. Según recuerda Alberto Colque —poblador y antiguo guía turístico—, las negociaciones fueron relativamente cortas, pues se aceptó la mudanza.

El proyecto incluía la edificación de un templo moderno. “Pero cuando supimos que todo el pueblo se iba a mover, dijimos que era mejor conservar la iglesia”, relata Colque, quien acompaña en la visita al santuario “reencarnado”.

Al estar ante el frontis del templo nadie sospecha que, hace dos décadas, técnicos y especialistas movieron toda la estructura 17 kilómetros de su sitio original, hasta dejarla donde está actualmente.

En el ingreso principal, debajo de un arco de piedra que tiene encima una cruz latina, la guía local Jenny Quisbert explica que la parroquia original fue construida a finales del siglo XVII.

  • La nave central del templo que está en el centro de San Cristóbal. Fotos: Álvaro Valero

Colque añade que en 1613 llegó al pueblo el sacerdote Álvaro Alonso Barba, quien se especializó en metalurgia y escribió libros al respecto. “Se dice que él fue gestor de nuestra iglesia”.

Si desde afuera llaman la atención las torres y los arcos hechos de piedra, por dentro asombran los colores intensos de las paredes, los cuadros coloniales y el techo de madera de cactus y acacia sujetos con cueros de llama.

“Aquí no se ha utilizado ni un solo clavo, ni un solo fierro”, asevera Quisbert, de pie en el piso de piedra, que fue movida de manera enumerada para que se mantuviera su sitio original.

Afuera, turistas brasileños y japoneses se acercan al templo para sacarse fotos. Los más osados suben las gradas de piedra para posar al lado de las torres.

  • Alberto Colque muestra detalles de la restauración.

El traslado y restauración del templo —catalogado como monumento nacional— fue llevado a cabo por técnicos del Viceministerio de Culturas, con el financiamiento de la minera Andean Silver Corporation, en 1999.

Como otras iglesias del país, el templo de San Cristóbal ha sufrido el robo de cuadros y algunas otras joyas, por lo que ambos guías solicitan que haya más atención en esta infraestructura que es única en su género, que se encuentra en medio de la población que fue “reencarnada”. (25/03/2019)

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