Editorial

Un tráfico que aún no para

La Razón (Edición Impresa)

23:49 / 18 de febrero de 2019

La tala ilegal y el tráfico de madera no tienen freno. La Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierras (ABT) intervino esta semana cuatro aserraderos en las provincias cruceñas Ñuflo de Chávez y Velasco, y decomisó recursos maderables valuados en $us 227.232, que tenían como destino el mercado negro chino, donde su cotización sube a más de $us 500.000. Se reveló una red que lucraba con esta actividad, que deja decenas de miles de dólares en los eslabones de la cadena.

Hace unos años, una investigación de La Razón detalló los tentáculos de este flagelo en suelo boliviano. Se estableció nueve “zonas críticas” del aprovechamiento ilegal de productos forestales: Abuná y Bolpebra-Filadelfia (Pando); Ixiamas-Manurimi (Pando y La Paz); Palos Blancos-Caranavi-La Asunta (La Paz); Yucumo (La Paz y Beni); la Reserva Forestal Choré (Beni y Cochabamba); la provincia Guarayos, la Reserva Forestal Bajo Paragua y San Miguel-San Rafael (Santa Cruz).

Con el reciente operativo, la ABT señaló que San Ignacio, Concepción y Santa Rosa (Santa Cruz) se suman a la lista. Este ilícito no merma pese al control y las sanciones determinadas por la Ley Forestal 1700. Además, las buenas intenciones de la ABT tropiezan con la falta de conciencia; la corrupción, tanto en funcionarios estatales como comunarios, y la dificultad para encarcelar a los acusados por explotación ilegal de madera. Hace falta mayor drasticidad y apoyo de todos los sectores involucrados en el tema, para cuidar esta riqueza natural. 

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