Editorial

Quemas sanjuaneras

La Razón (Edición Impresa)

00:06 / 26 de junio de 2019

El lunes, varias urbes amanecieron con un nocivo manto negro como consecuencia de las quemas sanjuaneras. Por caso, en Cochabamba la contaminación se incrementó en 62% respecto a 2018, al alcanzar los 220 microgramos de partículas tóxicas suspendidas en el aire. Tres veces más que el nivel recomendando por la OMS para garantizar la salud de la población. Por ello, no sorprende que las autoridades se hayan visto obligadas a declarar la alerta sanitaria ante el incremento de enfermedades respiratorias y de conjuntivitis.

En El Alto, el número de fogatas e incendios apagados por los guardias municipales se triplicó respecto a la gestión anterior, al pasar de 223 a 680. Incluso se decomisaron materiales tóxicos como ropa y llantas preparados para alimentar las quemas. Esto dio como resultado un aumento de la polución del 4%. En Sucre, además de 160 fogatas y el incendio de pastizales, se tuvo que lamentar la quema de un árbol centenario de la plaza principal. En la ciudad de La Paz, las fogatas, incendios forestales y la quema de pajonales aumentaron en un 35%. En total, se estima que la noche de San Juan dejó como triste legado el encendido de 1.500 fogatas y pastizales en las principales urbes.

Todos estos datos ponen en evidencia que hacen falta mayores esfuerzos para combatir la desidia e irresponsabilidad de muchos ciudadanos, incapaces de comprender los nocivos efectos para la salud de las personas y el bienestar de los animales que devienen del encendido de fogatas y de fuegos artificiales, sobre todo si utilizan materiales tóxicos y se los realiza de manera simultánea.

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