Editorial

El factor de la integración

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 30 de septiembre de 2017

En los últimos 25 años, expertos en derecho internacional e integracionistas, basados en la situación geopolítica del país, acuñaron la frase “Bolivia, un país de contactos”, a fin de resaltar su rol en las alianzas de Sudamérica, una doctrina que se fortaleció con el inicio de exportación de gas natural a Brasil y lo que representa este recurso energético para el continente. De hecho, Bolivia es la nación con más vecinos fronterizos en esta parte del mundo; es país de tránsito para muchas de las personas y bienes de consumo —legales o no— que circulan entre el Pacífico y el Atlántico. Es el territorio geopolíticamente necesario en el continente.

Además, Bolivia linda con Brasil en una zona dominada por la influencia del Amazonas. Allí transcurre una línea de 3.000 kilómetros donde se tejen intereses, “los más sublimes y los más perversos”, como dice uno de los célebres sonetos de Les Luthiers. Con la mirada al Atlántico, vía la cuenca del Plata, se ha consolidado una alianza sustentada por el Acuerdo de Complementación Económica 36 (ACE-36) que vincula al país con el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Hace cinco años, solo el gas boliviano calentaba el proceso de integración, aún a pesar de los contratos con fecha de vencimiento. Hoy esa realidad es un tanto diferente. El ingreso del país a la era de la petroquímica, a través de la producción de urea; y el proyecto del tren bioceánico pondrán a Bolivia como el país imprescindible de la región.

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