Editorial

Perniciosa burocracia

Las personas tienen que esperar más de dos años para poder acoger en sus hogares a niños huérfanos

La Razón (Edición Impresa)

00:23 / 25 de mayo de 2018

Es una verdad de Perogrullo que la infancia es una de las etapas más importantes para el desarrollo de las personas, por cuanto es en este periodo cuando se establecen los esquemas básicos para comprender y actuar en el mundo. También es una verdad de Perogrullo que el interés superior de los niños debiera primar en las leyes y en la labor de las instituciones gubernamentales.

Sin embargo, a pesar de estas verdades y principios, los derechos de los niños y niñas bolivianos son vulnerados cotidianamente, y en particular de aquellos que carecen de la protección de una familia. Clara prueba de ello son las frecuentes violaciones y maltratos que sufren los menores huérfanos en los centros de acogida; así como la perniciosa burocracia que impera a la hora de dar en adopción a un menor en el país. Por ejemplo, días atrás dos niños de 7 y 9 años denunciaron haber sido violados por cuatro adolescentes de entre 14 y 15 años en el albergue municipal Bicentenario de Mallasa, abusos que fueron constatados por un médico forense.

En cuanto a las adopciones, según alerta una nota publicada días atrás en este diario, no son pocas las parejas que tienen que esperar más de dos años para poder acoger en sus hogares a bebés o a niños huérfanos, pese a haber cumplido con los talleres y requisitos exigidos. Y son muchos más los que desisten en este afán por los complejos procesos judiciales que se deben seguir para adoptar a un infante; los cuales se vuelven incluso más tediosos y complicados por la actitud de algunos funcionarios que por ejemplo devuelven los trámites cuando los sellos no están en el lado correcto del papel, cuando el fondo de las fotografías no es el requerido, o la tapa de sus fólderes no tienen la consistencia suficiente.

Probablemente uno de los motivos detrás de este “celo” por hacer cumplir a cabalidad los detalles burocráticos (muchos de los cuales “extrañamente” no son manifestados con la debida antelación) se deba a que abre la oportunidad para que el servicio de algunos funcionarios y abogados sea “reconocido”, pese a ser gratuito, a fin de asegurar un trámite expedito; tal como le ocurrió a una pareja entrevistada por La Razón al adoptar a su primer hijo, y que ahora busca ampliar su familia.

Debido a estas y otras trabas, algunos ciudadanos, particularmente adultos que alguna vez fueron huérfanos y que tuvieron la fortuna de ser acogidos por una familia, han decidido conformar una asociación con el fin de luchar contra el “vía crucis” que implica adoptar a un menor en el país. Habida cuenta de la gran cantidad de huérfanos que están a la espera de un hogar (tan solo 7.000 en La Paz), es de esperar que su labor tenga éxito; lo que pasa necesariamente por hacer más expedito el proceso de adopción, junto con la contratación de personal comprometido con el bienestar de los niños y niñas, antes que con sus bolsillos y/o su comodidad.  

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