Editorial

Mesa candidato

La decisión de Carlos Mesa pone en aprietos a las dos organizaciones más grandes de la oposición.

La Razón (Edición Impresa)

06:45 / 08 de octubre de 2018

Terminó la especulación y la incertidumbre. El expresidente y vocero de la causa marítima, Carlos Mesa, anunció finalmente su candidatura presidencial para los comicios de 2019. Se postulará con la sigla prestada del Frente Revolucionario de Izquierda (FRI), partido del extinto Motete Zamora. Esa decisión altera el tablero político-electoral, en especial en el campo de la oposición.

Antes de su decisión, anunciada este fin de semana, Mesa habría sido tanteado por algunas organizaciones políticas. Se sabe de acercamientos con los Demócratas, del gobernador cruceño, Rubén Costas. También hubo diálogo con la agrupación ciudadana departamental del alcalde Luis Revilla. Y hasta se registró un acercamiento con el jefe de Unidad Nacional, Doria Medina, a quien le habría dicho que “prefería tirarse al (río) Choqueyapu antes que ser candidato”. No hubo humo blanco, nadie se tiró al río y la situación cambió.

La decisión del expresidente pone en aprietos a las dos organizaciones más grandes de la oposición. Tanto Demócratas como UN deben optar, en las próximas semanas, entre ir solos a las elecciones primarias o, relegando aspiraciones e intereses, subirse al carro del FRI/Mesa. La decisión es difícil. Y el margen de negociación parece reducido, sobre todo porque Mesa elegirá a su acompañante, seguramente una mujer. Es probable que los tres opositores vayan solos ahora para unirse, si acaso, después.

Para ratificar su candidatura, Mesa debe concurrir en binomio a las elecciones primarias del 27 de enero. Allí recibirá el mandato de la militancia del FRI, cuya situación orgánica es un misterio. Desde la obtención de su personalidad jurídica en julio de 1987, con el declarado propósito de “instaurar una sociedad socialista”, es la primera vez que el FRI postulará una candidatura presidencial, con candidato independiente. Su especialidad es aliarse con otras fuerzas, como el MIR-NM o Unidad Demócrata.

En su mensaje en video anunciando su candidatura, el todavía vocero de la causa marítima polarizó de entrada con el presidente Evo Morales, a quien asocia con el pasado y con el poder. Habla de un “nuevo liderazgo” (él) para un “nuevo tiempo”. Claro que Mesa proviene también del pasado (el MNR de Sánchez de Lozada) y tiene legítimas ambiciones de poder. Lo novedoso es que ahora, arropado por las encuestas e invocando la unidad, va por su cuenta, subido en la tarima de las plataformas ciudadanas.

Desde el Gobierno, la candidatura presidencial de Carlos Mesa, que ya fue anticipada, ha sido rápidamente asumida como la “expresión de la derecha”. Y aceptan el desafío electoral. La lógica es dicotómica, con anhelo bipartidista: la oposición unida, por un lado; el MAS instrumento de las organizaciones y sectores sociales, por otro. Está claro que a estas alturas pocos dudan que la disputa en las urnas será entre Morales y Mesa. Corre tiempo de alianzas. El 21F está en campaña electoral.

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