Editorial

Infierno punitivo II

La Razón (Edición Impresa)

00:03 / 20 de octubre de 2017

El extraño caso de un enfermero que fue sorprendido en flagrancia cometiendo un acto de necrofilia con el cadáver de una mujer de 28 años ha puesto en relieve, una vez más, la propensión que impera en el país de judicializar cualquier conflicto, con el fin último de castigar implacablemente a cualquiera que se considere, con pruebas o sin ellas, culpable de los delitos que se le atribuyen. Una deplorable “costumbre” que, como se comentó antes en este mismo espacio, ahonda aún más la profunda crisis de la Justicia boliviana, ineficiente y corrupta en extremo, al condicionar el “juicio” de los magistrados a la hora de impartir justicia, pero también porque genera una fuerte presión de parte de la opinión pública que termina afectando el debido proceso, la presunción de inocencia y el respeto de los derechos humanos de los involucrados.

Por ejemplo en este caso en particular, el Código Penal boliviano no tipifica a la necrofilia como delito; a pesar de ello el Ministerio Público ha decidido procesar al enfermero por “actos obscenos” y “delitos contra la salud”. Siguiendo la misma línea, en las redes sociales varios usuarios exigieron un castigo ejemplar. E incluso en un medio de comunicación esta acción fue calificada como un “crimen macabro”, sin ningún sustento legal. Sin embargo, antes que ser recluido de manera (legalmente) forzosa en un penal, poniendo en riesgo su vida ya que los reos podrían considerarlo como una amenaza para sus familiares, lo que este enfermero necesita con urgencia es un tratamiento psiquiátrico. 

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