Columnistas

Salud sexual y reproductiva, el SUS y Nairobi

El gran desafío es que, en diálogo con otras regiones, no se retroceda en el reconocimiento de estos derechos

La Razón (Edición Impresa) / Ana Angarita Noguera

00:30 / 17 de octubre de 2019

En pocas semanas más, cientos de personas de todo el mundo se reunirán en Nairobi, la capital de Kenia, en el sureste africano, para hablar de derechos sexuales y reproductivos, y ver la manera de acelerar el cumplimiento de los compromisos asumidos hace 25 años, en la histórica Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo.

Representantes de Estado, de la sociedad civil, de organizaciones académicas y de jóvenes de América Latina y El Caribe estarán presentes en la Cumbre de Nairobi para recordarle al mundo que todavía hay muchos asuntos pendientes para garantizar que las mujeres no mueran durante el embarazo, el parto y posparto; que puedan decidir cuándo ser madres y cuántos hijos tener; que las niñas no sean forzadas a un embarazo y a una maternidad temprana; y que los adolescentes reciban una educación integral para la sexualidad en los colegios, sin prejuicios, sin mitos, que les dé herramientas para una vida plena.

Esta defensa y promoción de los derechos sexuales y reproductivos ya fue ratificada en 2013 en el Consenso de Montevideo, y en septiembre de este año, en Puebla (México). El gran desafío es que, en diálogo con otras regiones del mundo, no se retroceda en el reconocimiento de estos derechos, especialmente para las mujeres de todas las edades, de pueblos indígenas y afrodescendientes, de personas con discapacidad y poblaciones diversas. La cumbre planteará el poder de la igualdad de género; del liderazgo juvenil, político y comunitario; de la innovación; la disponibilidad de datos y el poder de las alianzas para acelerar el progreso en diferentes áreas, entre ellas, el acceso universal a la salud sexual y reproductiva como parte de la cobertura de salud universal.

En Bolivia, el Sistema Único de Salud (SUS), que se implementa de manera progresiva desde marzo, plantea una oportunidad y varios desafíos para avanzar en el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. La oferta de servicios del SUS incluye el acceso universal a servicios de anticoncepción, atención y prevención de las ITS y el VIH; prevención del cáncer de cuello uterino; la atención integral durante el embarazo, el parto y posparto, y también contra la violencia. Plantea ampliar la atención a una población que no accedía a estos servicios como son los adolescentes, jóvenes y hombres de todas las edades, dando cobertura gratuita en el sistema y la red pública de establecimientos de salud, a sola inscripción y presentación de la cédula de identidad.

El SUS es para Bolivia un avance en el ejercicio de los derechos sexuales y derechos reproductivos, y responde justamente a los compromisos de los que se hablarán en Nairobi, considerando que América Latina y El Caribe es la segunda región en el mundo, después de África, con indicadores más altos de embarazo en la adolescencia; los cuales ponen en riesgo la vida de millones de niñas y adolescentes, en un momento en el que la región tiene la población joven más numerosa de la historia, un factor de desarrollo que debería aprovecharse evitando las situaciones de riesgo para la vida de las y los jóvenes y asegurando que no tengan obstáculos para desarrollar su pleno potencial.

El SUS tiene que enfrentar, al mismo tiempo, una serie de desafíos como fortalecer los indicadores de salud, informar a toda la población sobre sus prestaciones, contar con personal capacitado e insumos suficientes para mejorar los servicios de salud en todas las regiones e incluso tiene el desafío de enfrentar los prejuicios y obstáculos que se oponen a que adolescentes y jóvenes, mujeres y hombres, reciban una atención de salud sexual y reproductiva de calidad.

Nairobi será un escenario mundial para hablar de estos avances y desafíos, pero también de las estrategias para acelerar el cumplimiento de las tareas pendientes de los Estados y las consecuencias funestas para la población si no se toman medidas urgentes y sostenidas para que hasta el 2030 ya no tengamos que lamentar más muertes maternas prevenibles, embarazos no deseados, violencia hacia las niñas y mujeres, y para que América Latina y El Caribe sea, finalmente, una región de ejercicio real y pleno de los derechos sexuales y derechos reproductivos.

* Representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Bolivia.

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