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Feminismos

También debemos salvar nuestras vidas de los capitalistas, de los madereros y los depredadores de la naturaleza

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

22:01 / 14 de diciembre de 2019

Interesante dar una mirada a las acciones principales y las polémicas más fuertes que hoy se han abierto dentro del feminismo. No es casual que se haya puesto de “moda” el feminismo. Muchas de las movilizaciones están relacionadas con la violencia machista hacia las mujeres y el aborto, como si las luchas políticas de las mujeres se limitarán a estos dos aspectos.

Claro que es importante salvar nuestras vidas del feminicidio. Pero también debemos salvar nuestras vidas de los capitalistas y de las transnacionales; de los madereros y de los depredadores de la madre tierra; de los banqueros; de las dictaduras disfrazadas de democracias como en Ecuador, Colombia, Chile, y de dictaduras que ya ni se disfrazan como la de Bolivia. Son realidades que matan a dirigentes mujeres por defender territorios de vida. Hoy el feminismo es famoso en la versión performancistica de “El violador eres tú”. La cual es utilizada por las golpistas para hacer creer que la Constitución es una mujer que fue violada, cuando es más bien una construcción política que se discute según se profundizan la justicia social y el vivir bien.

En el seno de la Izquierda Unida (IU) española se suscitó una polémica a propósito de la afirmación de que “tenemos que tener clara nuestra apuesta política desde el feminismo para la transformación social, no el seguirnos anclando al cuerpo de las mujeres entendido como entidad biológica”, enunciada por Sam Fernández. Así nomás, descaradamente misógino. El Partido Feminista Español salió a protestar contra estas afirmaciones. Los transexuales salieron a pedir la expulsión de las feministas de la IU. La izquierda de Podemos tomó distancia de la protesta del Partido Feminista. En resumen, se armó un buen “jaleo”, como dicen las españolas.

Esta discusión se dio en octubre de 2005 en el X Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se nos calló la boca con la imposición de la “mayoría”. Método contrario al consenso, que era tradición de estos eventos. Y se admitió, a pesar de nuestra oposición, a las compañeras trans femeninas dentro de los encuentros. Fue una imposición de las ONG y del neoliberalismo. De lo que se trataba —y se trata— es de misoginia, de destruir los cuerpos de las mujeres, y lo que éstos significan para la vida, las luchas y la historia de los pueblos.

La derecha es bruta e ignorante, pero la izquierda se maneja con la ignorancia de la ilustración burguesa; para la cual, las mujeres y el feminismo no contaron y no cuentan. Entonces agarran las modas, porque de lo que se trata es de ganar votos, sin preocuparse por estudiar ni profundizar. Así veo a la izquierda española. Nosotras respetamos a las feministas, pero no somos feministas, somos feministas comunitarias de Abya Yala, y ya es tiempo de que las feministas europeas y eurocéntricas dejen de mirarse el ombligo y recojan experiencias de mujeres que estamos en momentos más profundos de las luchas. Como las de develar las formas actuales de la dictadura que, como en el régimen de Bolivia, usa cuerpos “femeninos” y feminizados como los de las mujeres.

* Feminista comunitaria.

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