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La palmera asaí y el chagas

Pocos conocen que su nombre proviene de una historia indígena de la región de Pará

La Razón (Edición Impresa) / Daniel M. Larrea

08:53 / 22 de enero de 2018

En los últimos años la palmera de asaí (Euterpe precatoria) ha despertado un gran interés por la cosecha y despulpado de sus frutos y la comercialización de su pulpa. Más allá de las reconocidas propiedades nutritivas y la elevada cantidad de antioxidantes de sus frutos, este modelo de emprendimiento con transformación ha sido importado desde Brasil. Por tanto, no es de extrañar que las maquinas que se necesitan para el despulpado de estos frutos sean comprados en ciudades brasileñas cercanas como Río Branco, o se construyen según sus modelos. En esa línea, las recetas de repostería para la oferta y el consumo comercial de la pulpa están basados en algunas ya conocidas en Brasil.

El crecimiento y consolidación del aprovechamiento del asaí como actividad comercial en Bolivia dependerá de la habilidad que tengamos para adaptar los avances tecnológicos de nuestro vecino a los desafíos que supone desarrollar este tipo de emprendimientos en nuestro país. Para empezar, no es la misma especie. La especie de asaí que se aprovecha en Brasil crece formando una macolla (Euterpe oleracea), es más pequeña y ha logrado desarrollarse con éxito en sistemas cultivados, lo que facilita su cosecha, a diferencia del reto que implica su aprovechamiento en silvestría como sería el caso de nuestro asaí. Otros aspectos como la cadena de frío han dejado de ser desafíos gracias a su desarrollada red de carreteras, cobertura eléctrica y otros.

Pocos conocen que su nombre proviene de una historia indígena de la región de Pará, lugar de origen del asaí de macollo, ubicada al norte de Brasil. La palabra asaí hace referencia a la hija de un cacique de nombre Iaçá (escrito al revés, açai) que fue encontrada al pie de esta palmera llorando la muerte de su hija que debió ser sacrificada. Además de la referencia semántica del nombre, es importante remarcar a la región de Pará. Esta región es una zona endémica de chagas y concentra cerca del 80% de los casos de esta enfermedad registrados en Brasil. Se ha demostrado que la transmisión oral a través del consumo de frutos del asaí que ahí crece es posible. Los frutos mal lavados y descuidos en el proceso del despulpado han sido atribuidos como las principales causas, entre otras.

Junto con importar tecnología e información técnica de nuestro vecino, ha llegado el rumor a Bolivia de que el consumo de frutos asaí puede provocar chagas. Es una interpretación ligera basada en lo que se conoce para el asaí de macollo en Brasil. No existe a la fecha evidencia de transmisión por vía oral del chagas por consumo de frutos de esta palmera en Bolivia. Debido al creciente interés por desarrollar e insertar al asaí en las principales ciudades del país es un tema que debe ser tomado en cuenta por los Servicios Departamentales de Salud de Pando, Beni, Santa Cruz y La Paz, el Senasag y centros de investigación. La conformación de una plataforma interinstitucional que identifique acciones preventivas, temas prioritarios de investigación y una comunicación responsable del tema puede ser un primer paso.

Es doctor en Ecología Tropical,

miembro de la Asociación Boliviana para la Investigación y

Conservación de Ecosistemas Andino-Amazónicos (ACEAA).

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