Columnistas

Lenguaje políticamente correcto

Muchas personas son acusadas injustamente bajo el pretexto de la lucha contra la discriminación y el racismo.

La Razón (Edición Impresa) / Homero Carvalho Oliva

00:12 / 24 de enero de 2020

En la novela La mancha humana, de Philip Roth, un catedrático arruina su vida luego de preguntar por algunos estudiantes faltones diciendo: “¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?”. Uno de los ausentes era afroamericano y tomó la pregunta como un insulto, reclamó por el “supuesto racismo”, y aunque el buen docente que había dedicado toda su vida a la enseñanza aclaró que no hubo mala intención en sus palabras, logró que lo expulsen y que no lo contratase ninguna otra universidad. Esta historia ficticia realmente ocurre en varios lugares en los que muchas personas son acusadas injustamente bajo el pretexto de la lucha contra la discriminación y el racismo.

En la versión cinematográfica de la gran novela Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, se señala que algunos textos habían sido quemados porque ofendían a ciertos grupos sociales, ya sean minorías o mayorías, hasta hacer desaparecer todos los libros para no ofender a nadie. Novelas y cuentos también fueron quemados porque sus personajes son machistas, feminicidas, homofóbicos, parricidas y/o incitan a la infidelidad, a la traición e incluso al suicidio.

En la actualidad hay casos en los que se reclama un lenguaje políticamente correcto. La Fundéu BBVA define a la corrección política “como la actitud o conducta orientada a lograr cierta igualdad entre las diversas minorías étnicas, políticas, ideológicas y culturales que componen una sociedad multicultural y multiétnica; pero revirtiendo el equilibrio de poder —lo que se llama ‘discriminación positiva’— en favor de las autodefinidas como ‘minorías oprimidas’: negros, mujeres, homosexuales, emigrantes, etcétera”.

En nuestro país en los últimos meses, producto de la exacerbación de las diferencias étnicas y sociales que incentivó el gobierno del MAS y que se agudizó durante el conflicto político que aún vivimos, el uso de ciertas palabras se ha vuelto un peligro porque podemos herir la sensibilidad de ciertos grupos sociales, así el significado polisémico haya sido diferente al que se le atribuye, con mayor razón si tenemos en cuenta la amplificación que brindan las redes sociales con los tristemente célebres memes, fake news o posverdades, buscando obtener réditos políticos.

Por eso mismo, mientras exista este estado de susceptibilidad exagerada debemos tener mucho cuidado con lo que decimos, porque si bien el lenguaje comunica nuestro pensamiento, también revela prejuicios, traumas, complejos e ideologías, y puede ser distorsionado si es políticamente útil hacerlo. Por tanto, hay que tener cuidado con palabras como indio, blanco, negro, salvaje, cunumi, llocalla, imilla, mujer, hombre, maricón, lesbiana, travesti, colla, camba, wiphala, derecha, izquierda, neoliberal, fascista, masista, mesista… Hace unas semanas un beniano me llamó “cruco hijo de...”. Y un cruceño, familiar político, blanquito y rubio, se le salió lo racista y discriminador y pretendió insultarme diciéndome “beniano de mierda”. Complete usted la lista.

* Escritor.

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