Columnistas

Diez años del Estado Plurinacional

El discurso desarrollista ha puesto en debate los límites del Estado Plurinacional.

La Razón (Edición Impresa) / Yuri Tórrez

23:01 / 21 de enero de 2019

Hace una década, el 25 de enero del 2009, seis de cada 10 electores bolivianos votamos a favor de una nueva Constitución Política del Estado. Después de dos intentos vanos, y luego de superar un complot orquestado por los sectores conservadores contra la aprobación de la nueva Carta Magna, finalmente, ésta se aprobó mediante un referéndum constitucional. Desde una perspectiva histórica, éste fue el plebiscito más importante en el país de los últimos 15 años. La razón: el nacimiento del Estado Plurinacional.

Aquel referéndum constitucional fue precedido por una polarización socio-política en la que se desempolvó el viejo concepto gramsciano del “empate catastrófico”. Esa evocación resulta insoslayable para contextualizar la significación histórica del Estado Plurinacional. Su concepción surgió por el desgaste económico del modelo neoliberal. Entretanto, la expresión más evidente de la crisis se dio en la denominada “democracia pactada”, en lo político y en lo cultural, por la opacidad del modelo homogeneizador del Estado-nación.

La necesidad de trastocar un constitucionalismo republicano caduco se convirtió en objetivo. Eran tiempos de la Asamblea Constituyente, de refundación estatal. Como si se tratase de ecos de pututus, de las entrañas de las organizaciones campesinas/indígenas surgieron vientos transformadores. Sí, allí, se parió la idea del Estado Plurinacional. El horizonte de la plurinacionalidad emergió para trastocar un Estado republicano interpelado por “monocultural”, “neocolonial” y, también, por neoliberal. Uno de los principales retos del Estado Plurinacional fue trazar el sendero hacia la descolonización. Como era previsible, esta propuesta constitucional provocó escozor en las élites criollas/mestizas bolivianas.

En un ataque de optimismo, el intelectual portugués Boaventura de Sousa Santos calificó al Estado Plurinacional como un “modelo alternativo civilizatorio”. Por sus alcances históricos, este proceso constituyente que se estaba gestando en Bolivia despertó en sus inicios una expectativa inusitada.

¿Qué ha sucedido en estos 10 años? Como todo proceso socio/político de la envergadura de la construcción del Estado Plurinacional, hubo avances, estancamientos y retrocesos. Entre los avances están una mayor inclusión de lo indígena no solamente de manera decorativa, sino también en las políticas públicas. Esto explicaría la significativa reducción de la pobreza en la última década. Como sabemos, la geografía de la pobreza está anclada en el área rural.

Entre los estancamientos debemos mencionar a las Autonomías Indígenas Originario Campesinas (AIOC), que deberían erigirse como el núcleo constitutivo, el corazón del Estado Plurinacional. Estaba previsto que la conformación de las AIOC vaya más allá la redistribución del poder de decisión y de recursos para su administración local-comunitaria; era algo más trascendente: el ejercicio de los derechos de autodeterminación y de autogobierno de los pueblos indígenas-campesinos. Algunos de estos objetivos se han consolidado, pero la mayoría han quedado rezagados.

Finalmente, se puede mencionar al menos un retroceso vinculado con el horizonte del Vivir Bien como forma de repensar el desarrollo. Aquí, el discurso desarrollista fue más fuerte que el respeto a la Madre Tierra, poniendo en debate los límites del Estado Plurinacional. Quizás, la construcción de la plurinacionalidad sea un desafío de largo aliento.

* Sociólogo.

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