Columnistas

La deuda y los talentos

No es el monto de lo adeudado lo que preocupa per se, sino del destino que se haga del mismo.

La Razón (Edición Impresa) / Charls Ticona Rojas

23:31 / 07 de marzo de 2019

Existe en la Biblia la parábola de “los talentos”, la cual cuenta que cierto día un señor entrega a tres siervos suyos, según sus capacidades, una cantidad de dinero/talento para que lo administren. Al primero le da cinco talentos, al segundo dos y al tercero uno. Los dos primeros duplican lo entregado por su señor, por lo que obtienen la gracia y recompensa de éste; en cambio el tercero, por temor, lo esconde bajo tierra el dinero, devolviéndole la misma cantidad, por lo que su señor se molesta e inflige sanción sobre él.

Esta parábola nos sirve para abordar el tema de la deuda externa del país, la cual, en las semanas que precedieron fue la comidilla de ciertos medios escritos y algunos analistas, quienes pretenden generar tonos alarmistas al respecto. Se puede atribuir esta reacción alarmista debido a que nos encontramos en un año electoral y, por tanto, las opiniones y artículos periodísticos son de muy corta visión y excesivamente coyunturales, sin el mayor esfuerzo de análisis.

Pero, ¿por qué el tema de la deuda externa les resulta interesante en estos momentos? Porque la vieja argucia de la inflación perdió su efectividad, ya que en estos últimos años ésta se encuentra en niveles bajos y controlada. Entonces, solo les queda recurrir a su otro hermano putativo, como es la deuda externa, con el cual pretenden traer preocupación a la población, a manera de zombi; pero al igual que estos, su debilidad se halla en la cabeza.

Hay que recordar que durante el periodo neoliberal 1985-2005, el crecimiento económico en promedio alcanzó el 3%; en cambio, en los últimos 13 años el crecimiento económico alcanzó en promedio el 4,9%. En ambos períodos se tuvo un manejo distinto de la deuda externa. Por ejemplo, en 1987, la deuda externa llegó al 99% del PIB; en 1994, representaba el 75% del PIB; y en 2005 fue del 52% del PIB, donde la totalidad de lo deuda era para cubrir el gasto corriente. Durante esos años jamás la economía se posicionó entre los primeros lugares de crecimiento de la región, hecho que sí ocurrió durante 6 años (5 continuos y uno discontinuo) con un ratio deuda/PIB mucho menor: en 2014 llegó al 15%; en 2016 al 18,5% y en 2018 bordeará el 24%. En la actualidad, estos créditos son destinados a la inversión.

Desde el 2006 en adelante se logró incrementar la inversión estatal en más de 10 veces respecto a la inversión del 2005, llegando a ser la más alta de América del Sur en porcentaje del PIB (12,5%). Ahora bien, del total de la inversión pública, cerca del 30% se encuentra financiada por crédito externo y el restante 70% es financiado con recursos propios.

Asimismo, se debe recordar que debido a los resultados económicos obtenidos, el país no necesita del beneplácito de los organismos internacionales para acceder a créditos. El Fondo Monetario  Internacional y el Banco Mundial por mucho tiempo fueron nuestros mayores acreedores, pero sus préstamos estaban condicionados. En la actualidad nuestra fortaleza económica nos permite acceder a recursos de diferentes fuentes de financiamiento.

Al igual que la parábola de los talentos, no es el monto de lo adeudado lo que representa una preocupación per se, sino del destino que se haga del mismo. Muy bien, estos recursos nos pueden servir para duplicar nuestros ingresos a futuro, cosa que desde el 2006 se viene realizando con el proceso de industrialización, o bien la podemos esconder bajo la tierra, sin mayor ganancia o pérdida, y al parecer a esto es a lo que apuntan ciertos analistas y medios de comunicación.

* Economista.

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