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Cavernarios

La Razón (Edición Impresa) / Lucía Sauma

23:57 / 21 de noviembre de 2018

La Alcaldesa de Cochabamba está embarazada. Es una buena noticia para ella, para su familia y la ciudad. Aunque para un concejal cochabambino, “la alcaldesa, con esa actitud de enfermarse o de llorar, está realmente afectando a muchas familias cochabambinas y al desarrollo de Cochabamba”. Ante esta aseveración, concejalas de la misma tendencia política que la alcaldesa inmediatamente salieron a defenderla, y con total justicia dijeron que esas expresiones son de acoso político, muestras de machismo.

Quienes militan en el machismo, sean varones o mujeres, piensan que siempre tienen la razón y que nadie les dirá nada cuando atropellan, insultan, denigran, golpean, hieren o matan. También sueñan con retornar al pasado, creyendo que este tiempo en el que se les cuestiona es pasajero, que pronto volverán las sombras de la impunidad donde reinarán nuevamente. El machismo no razona, ejerce su poder a diestra y siniestra, a tontas y a locas; después pretende borrar con el codo lo que hizo con la mano, se arrepiente, cambia los argumentos, los disfraza, pide disculpas, dice que no era eso lo que quería decir, explica, se complica… Tarde, muy tarde.

En abril, una concejala de Pocona (Cochabamba) fue obligada a renunciar porque estaba embarazada y le dijeron que “ese es un mal ejemplo”. No hay nada que hacer, el machismo además de ser violento y de creerse impune es troglodita. Sus manifestaciones siempre son cavernarias, defiende sus espacios de poder a punta de garrote. Cuando se trata de machismo, no hay posición político-partidaria que valga, ni credo religioso que llame a la cordura, ni grado de instrucción que sinceramente transforme al macho cavernario, ni clase social que no lo ejerza. Puede ser que tenga variantes, distintos disfraces, diferentes matices, pero de cualquier manera termina manifestándose, y de eso no hay duda. Este año tuvimos claros ejemplos cuando se habló de “cosa de mujeres” aludiendo que cocinar y cuidar a los hijos es algo poco importante; que el embarazo es una enfermedad que perjudica el desarrollo de una ciudad o un mal ejemplo.

Toda manifestación machista debe ser puesta en evidencia. No se deben dejar pasar las frases de doble sentido o las insinuaciones por inocentes que parezcan, los toqueteos y las violaciones con que actúan autoridades de todo rango, políticos de cualquier color y sigla. No hay que dejar pasar cualquier muestra de machismo porque se envalentona, se refuerza y, sobre todo, se contagia. Si queremos combatir el machismo, hay que actuar como cuando se combate una plaga de cucarachas, comenzando por averiguar dónde se esconden y por dónde entran en tu casa. Luego vendrá la aplicación de pesticidas para eliminarlas. Lo primero es conocer el origen de donde salen y nos invaden.

* Periodista.

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