Columnistas

Versos adversos

Absurdo que el guerrillero les responda: camaradas, vine a prender el lucero de la dignidad humana.

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Mansilla Torres *

00:02 / 11 de enero de 2017

Gracias a Inti, Quilla y Wara, que su luz me prestarán para hablar del Che Guevara y la Noche de San Juan. No son vueltas en la noria si alguien me dice por qué, se trata de la memoria de los mineros y el Che. Se cumplen 50 años y en Bolivia hay que saber vidas de propios y extraños, dueños del amanecer.

¿A qué vienes?, lo increpó el buró lerdo y remiso, como si para luchar ellos dieran el permiso. Absurdo que el guerrillero les responda: camaradas, vine a prender el lucero de la dignidad armada. Los jerarcas comunistas lo abandonaron con todo y en seguida los trotskistas lo insultaron a su modo.

Enero marcó la fecha de la lucha decisiva, Ñancahuazú fue la brecha para avanzar por la vida. Al mando del comandante pusieron los bolivianos su lealtad por delante junto a valientes cubanos. Hubo bajas, desertores y traiciones. ¿Dónde no hay? Se lucieron delatores Ciro Bustos y Debray.

El país manos arriba, toque de queda y Estado de sitio, sonó a mentira el “bolivianos el hado...”. En lo crítico del lance combativo sin derrotas, ocurrió el valiente trance de los pobres más patriotas. Para que no quepa duda de la fiel clase minera se dio un salario de ayuda a la gesta guerrillera.

La venganza del Gobierno fue inmediata, el gran truhán mandó trocar en infierno las fogatas de San Juan. Junio del sesenta y siete, ¿cómo no me de acordar?, el frío frente a la muerte había sabido temblar. Fuego contra Siglo Veinte y bombardeo en Llallagua, se tiñó de sangre el hielo que es la catedral del agua.

Ya es medio siglo de aquello e igual lapso de la historia guerrillera, ese destello augural de la victoria. El crimen que no se encubre: en la escuela de La Higuera, el día 9 de octubre se truncó la primavera. Contra el Che y a sangre fría dispararon un Terán, el Pentágono, la CIA, Barrientos y el Tío Sam.

El Pilcomayu que fluye poderoso al mar porfía que el guerrillero no huye y ha de volver algún un día. El Mamoré militante victorioso en su torrente le dice que el comandante no se fue y está presente. Cincuenta años de memoria con nuestros pueblos de pie. Que sea hasta la victoria siempre, como quiso el Che.

* es periodista.

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