Columnistas

120 años de confianza y ‘tomodachi’

La Razón (Edición Impresa) / Tribuna - Kazuhiko Koshikawa

00:00 / 21 de julio de 2019

Japón y Bolivia se encuentran en lados opuestos del planeta, es decir que están geográficamente muy alejados. Sin embargo, son países con fuertes nexos históricos, diplomáticos y económicos. La historia de ambas naciones no puede ser relatada sin mencionar a los inmigrantes. Los primeros migrantes japoneses llegaron a Bolivia en 1899, hace 120 años, luego de cruzar a pie la Cordillera de los Andes desde el Perú. Aquellas personas se establecieron en colonias que se convirtieron en zonas agrícolas altamente productivas, gracias a su fuerza de voluntad, espíritu inquebrantable y esperanzas de salir adelante. 

El éxito y el progreso de la sociedad nikkei (descendientes japoneses) en Bolivia fue posible gracias al apoyo del Gobierno y del pueblo boliviano, quienes recibieron cálidamente a nuestros compatriotas y acompañaron sus esfuerzos, construyendo una relación de confianza mutua durante todo este proceso. A nombre de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), deseo manifestar mis más profundos agradecimientos a los bolivianos por este apoyo.Atendiendo a la gentil invitación del gobierno de Evo Morales, la princesa Mako visitó Bolivia del 15 al 20 de julio, en ocasión del 120 aniversario de la inmigración japonesa a Bolivia. Celebrando este acontecimiento, deseo sinceramente que la sociedad nikkei continúe y fortalezca su aporte a la sociedad y a la economía bolivianas como parte del país, además de crear puentes que fortalezcan los lazos de amistad, para reducir la distancia física entre Japón y Bolivia.

Con el objetivo de fortalecer aún más la relación entre nuestros países, JICA viene desarrollando desde hace cuatro décadas varias actividades que apuntan a fortalecer sustancialmente el progreso de nuestros países y una relación de socios para apuntalar el desarrollo. En 2018 JICA cumplió 40 años desde el inicio de sus actividades en Bolivia. Durante estos años hemos implementado programas y proyectos en diversas áreas, como salud, educación, agricultura, agua, medio ambiente, energía, etc., trabajando conjuntamente con la población boliviana.

Entre algunos de los proyectos de cooperación en el área de salud que han aportado considerablemente al progreso y el desarrollo de Bolivia se encuentran el Instituto de Gastroenterología Boliviano Japonés (IGBJ) en la ciudad de La Paz y el Hospital Japonés en la ciudad de Santa Cruz. En 2005, el IGBJ fue certificado como el primer centro de entrenamiento para Centro y Sudamérica por la Organización Mundial de Gastroenterología; y actualmente, con la participación de médicos conferencistas de todo el mundo y la cooperación de universidades y empresas privadas, se facilita capacitaciones de alta calidad dirigidas a jóvenes profesionales de salud de la región.

Otro proyecto es el “Centro Piscícola Tiquina” impulsado en el lago Titicaca, el cual ha permitido extender las tecnologías de acuicultura de truchas en la cuenca del altiplano. Actualmente, muchos restaurantes ofrecen en sus menús diferentes recetas y comida japonesa de moda con las truchas producidas por este proyecto. Se pueden degustar por ejemplo diversos platos de sushi de trucha. Estamos muy contentos de haber podido aportar a los esfuerzos para garantizar la soberanía alimentaria de Bolivia.

Recientemente, JICA también intensificó su cooperación en el área de medio ambiente. Entendemos que la cosmovisión boliviana tiene como eje central el respeto a la Madre Tierra, mejor conocida como Pachamama entre los pueblos andinos. Los japoneses también apreciamos la naturaleza; creemos que cada elemento de la naturaleza es la representación de una figura divina. El aprecio por la naturaleza es un aspecto común entre nuestros países.

En la misma línea, JICA está contribuyendo a desarrollar actividades “Eco-Tomodachi”, con el fin de implementar la gestión de residuos en Bolivia. Tomodachi significa “amigo” en japonés, y el enfoque de las actividades “Eco-Tomodachi” tiene como base la conexión entre las personas y la armonía con la naturaleza. Para el futuro, deseamos promover conjuntamente con los bolivianos modelos de desarrollo sostenible que respeten a la Pachamama.

Como resultado de los lazos de amistad y confianza forjados durante los últimos 40 años, el puente que une nuestros países ha abierto las puertas a infinitas posibilidades. Muchos de los actores que trabajaron en este proceso continúan desempeñando roles protagónicos en Bolivia. Espero expectante el reencuentro con muchos tomodachis durante esta visita.

“Él sabe de su humilde grandeza de hombre y sabe que como él respeta lo respetan, y que le aman como él ama (…)”. Estas líneas fueron escritas por el poeta Pedro Shimose a su progenitor, un inmigrante japonés, y fueron publicadas en la obra Biografía de mi padre.

La confianza ganada en base al respeto mutuo es un concepto fundamental en la cooperación japonesa para el desarrollo. Bajo la consigna “Fortalecer la confianza y amistad de nuestros países”, JICA continuará trabajando junto con los bolivianos y nuestros socios para construir una sociedad cada vez mejor, generando confianza y aprovechando los conocimientos y potencialidades de las diversas instituciones. Nuestro anhelo es construir una sociedad en la que las personas y los países nos encontremos unidos por la confianza.

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