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Seguir construyendo

En la realidad, se muere, no se acaba cuando apagas la pantalla y vas a cenar

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes

09:23 / 10 de febrero de 2019

Son semanas estresantes, donde se ciernen amenazas grandes, para los sueños de vivir bien, de los pueblos de Latinoamérica. El sistema de usufructo del trabajo humano y de manipulaciones del poder son desnudados en las intenciones de seguir escupiendo destrucción y dolor, a las mujeres y hombres en nuestros territorios, para mantener privilegios de un grupo, sobre toda la humanidad.  Condimentan estos privilegios con el placer de controlar; la vida y la muerte, los sueños y las pesadillas, las esperanzas y las frustraciones. ¡Qué mezquino y putrefacto galardón¡ ¿Cómo alguien puede desear la anulación de la libertad para crear, libertad para soñar, para reír a mandíbula batiente, libertad para amar sin miedo y para atreverse a probar lo que parece imposible? Pues parece imposible vivir sin propiedad privada, sin explotación y con respeto y cuidado entre mujeres, hombres y la hermana y madre naturaleza. Pero existimos gente que soñamos con construir eso aquí y ahora.  

¿Cómo nos explicamos —como humanidad— haber producido y sostenido hasta la fecha un grupo de personas que creen que la amenaza, la extorsión, el chantaje, la guerra es la mejor manera de “vivir” en el planeta Tierra?.

Que pasa con los pueblos y también me refiero al pueblo norteamericano, qué les pasa, que eligen a pato Donald Trump como su presidente, o al pueblo brasileño que se pone la soga al cuello en las urnas de las elecciones democráticas, eligiendo presidente, a un milico fascista de una familia de corruptos. Estamos en una crisis, no hay que tener miedo a la crisis, hay que tener miedo a salir de esta crisis imitando a los explotadores y necrófilos, es decir convirtiéndonos en lo que despreciamos, debemos cuidar nuestros preciados sueños, hermanas y hermanos. Ahora más que nunca.

Es necesario analizar el potenciamiento de un gran ego, en quienes son incapaces de mirar los peligros que conlleva la violencia armada de ejércitos preparados y dispuestos a la guerra, me refiero a los ejércitos de EEUU y Colombia. Lo vemos a través de las redes sociales y los medios de comunicación, ¡cuánta soberbia ignorante! Quién se creen para dar órdenes a la voluntad de los pueblos, por ejemplo, en Venezuela.

Es un tiempo valioso para repensarnos y mejorarnos como humanidad es una oportunidad que debemos agradecer a la Pachamama. Que no se equivoquen las y los abusivos que no crean que, porque hasta ahora manejan muy bien las mentiras y manipulaciones en las redes —a tal punto de ganar elecciones— que no crean que la virtualidad reemplaza la realidad material, de los cuerpos y las relaciones entre las personas y la naturaleza. La realidad no es una pantalla donde se es espectador, que come pipocas y pone un like. La realidad duele, la realidad espanta e impulsa para cambiarla. La realidad mata y cura. En la realidad, se muere, no se acaba cuando apagas la pantalla y vas a cenar. ¡No¡ La realidad continúa con el dolor de la muerte o con la alegría de la vida y el amor.

Es feminista comunitaria.

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