Columnistas

Revolución ‘cristiana’, en la Juve y en el calcio todo

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

21:27 / 06 de agosto de 2018

Nadie desea lo que ya tiene. Después de siete scudettos consecutivos, la familia Agnelli se ha decidido a dar el salto total hacia Europa: quiere la Champions sí o sí. Más que nunca. Ya pegó en el palo dos veces: cayó en la final ante Barcelona y Real Madrid en 2015 y 2017. Y ha alcanzado varias semifinales. Los Agnelli son los dueños de la Fiat, la Ferrari, la Juventus, el Corriere della Sera y etcéteras varios, símbolos tan italianos como la pizza y la tarantela. (Entre los etcéteras se cuentan The Economist, famoso periódico inglés de política y finanzas, y La Stampa, de Turín). Futbolísticamente hablando, ya venía con la meta europea la familia, pero una sociedad con decenas de miles de trabajadores debe cuidar las formas. Si niega aumentos a los asalariados no debe, por otro lado, hacer locuras financieras en su equipo de fútbol. El jeque que controla el Paris Saint-Germain sí puede permitirse un golpe superior a los 400 millones de euros para arrebatarle Neymar al Barcelona, pero una industria que depende de sus obreros y empleados debe ser cuidadosa si no quiere enfrentar reclamos, huelgas y movimientos gremiales.

No obstante, una casual circunstancia precipitó los deseos. “Todo comenzó cuando iniciamos las negociaciones por Cancelo, que tiene el mismo agente que Cristiano Ronaldo, Jorge Mendes”, confesó Giusseppe Marotta, director general del club turinés. Terminaban de firmar la transferencia del lateral derecho portugués del Valencia cuando Mendes, como al pasar, les preguntó: “¿No quieren al 7…?” Marotta y los demás directivos juventinos se miraron, no entendían. “¿Qué 7…?”. Les estaba ofreciendo a Cristiano Ronaldo. Pensaron que era un chiste, una utopía, pero comenzaron a profundizar y Mendes les hizo ver que era completamente posible. Y se concretó el pase en forma fulminante y en una cifra accesible para lo que son las transferencias hoy: 105 millones de euros. Solo el 10% de la cláusula de salida que le había fijado el Real Madrid. Florentino Pérez había puesto un candado de 1.000 millones, sin embargo, como queda demostrado una vez más, los contratos están para romperse, no para cumplirse. La insostenible relación del presidente madridista y el divo lusitano le abrió esta ventana a la felicidad de los hinchas bianconeros.

Porque, aún con 33 años y medio, Cristiano Ronaldo hace soñar. Con la ayuda de sus goles ha logrado cinco Champions. Es una figura de nivel Balón de Oro y la estrella mediática por excelencia. Un combo grandioso por apenas 105 milloncitos. La sorprendentemente baja cifra del fichaje, unido al entusiasmo despertado en Italia, más la suba del 25% de las acciones de Juventus en la Bolsa de Milán (solo en la primera semana del anuncio), aquietaron las aguas sociales. Un buen negocio que se paga solo, hasta generará mucho rédito, no hay por qué protestar… Sin duda, una astuta movida financiera.

 

La llegada del astro provocó no solo la euforia en la Vecchia Signora, toda Italia despertó del letargo de los últimos años y ha comenzado a revitalizar su viejo y descascarado calcio. Incluso están entendiendo (no sin pena…) que deben llevar el Catenaccio hasta un museo y dejarlo allí. El fútbol actual exige nuevos conceptos de movilidad, ataque, posesión y buen trato de balón. Hasta de la ausencia del Mundial se han olvidado los tifossi gracias a esta providencial llegada de Ronaldo que alentó a otras entidades a reforzarse al máximo: el Inter, la Roma, el Nápoli y el Milan están en plan de ser más competitivos.

El Inter reunió a media selección de Croacia. Ya tenía a Perisic y Brozovic y consiguió a los dos laterales del subcampeón mundial, Vrsaljko y Skriniar. Cuenta con el gran zaguero brasileño Miranda y adelante dos argentinos que ilusionan: Icardi y Lautaro Martínez. La Roma completó un plantel calificadísimo, el Milan consiguió a Higuaín, el Nápoli va con todo… Hay un sentimiento general de reflotar la Serie “A”, que durante años fue la meca del fútbol y luego cayó por la declinante situación económica de Italia. Los clubes entienden que pueden recuperar público (los estadios lucen semivacíos en muchos partidos) y, sobre todo, negociar en alza los derechos de televisación. Gran parte de este fenómeno se debe al arribo de CR7. Que venderá millones de camisetas, sin duda, aunque ese precioso botín va para Adidas. Juventus se queda con un pequeño porcentaje. Pero también suben los patrocinios y el mercadeo. Es un fenómeno conjunto motorizado por un nombre.

Cristiano, Dybala, Pjanic, Cuadrado, Douglas Costa, Mandzukic, Cancelo, Alex Sandro, Emre Can, Bentancur, Matuidi, Khedira… La nueva Juventus está superpoblada de buenos jugadores, varios de alta técnica. Para muchos, falta la cereza de un superarquero tipo Keylor Navas, Courtois, Neuer, Oblak... La salida de Buffon (fue al PSG) le dejó el arco al polaco Szczesny, que no apasiona, ciertamente. Hasta el viernes 17 le queda para incorporar otro portero si en verdad está en sus planes hacerlo.

Una alineación posible estimada por los medios italianos presenta a Szczesny; Cancelo, Bonucci, Chiellini y Alex Sandro; Emre Can, Pjanic y Matuidi; Dybala, Cristiano y Douglas Costa.  También están como suplentes el marroquí Benatia, y De Sciglio, Marchisio y Bernardeschi, todos internacionales italianos. Una nómina larga y calificada.

Queda por ver cómo encajará Ronaldo en el equipo, que ya viene ensamblado hace tiempo. Massimiliano Allegri, su comisario técnico, va por la quinta temporada en el club, ya hilvanó cuatro títulos locales, cuatro Copa Italia y dos finales de Europa. Ya sabemos el producto que ofrece Cristiano: gol. No hay más. Sin adornos ni florituras. Él es gol. Habrá que ver cómo encaja en esta Juve, si el grupo tiene la suficiente sumisión de trabajar para él como lo hacía el Madrid… No tendrá problemas de adaptación, lo demostró al llegar al Manchester desde el Sporting de Lisboa y al Real Madrid desde el United. Su sed de desafíos parece insaciable y sus abdominales impactan. “Los análisis médicos revelaron un físico de un atleta de 20 años”, dijeron. Desde luego, el cuidado y su misma naturaleza nos muestran un prodigio atlético. Sin embargo, la edad presenta obstáculos que la conducta no soluciona. Traiciona de otro modo: uno sabe que una pelota va a caer allá y la mente da la orden de estirar la pierna, pero la pierna no va, no acompaña con la velocidad necesaria. Eso es la reacción, los reflejos, lo que se pierde con los años. Si no seguiría jugando Pelé, que siempre se cuidó mucho.

En febrero, cuando comiencen los octavos de final de la Champions, que para eso lo llevan, para ganarla, Cristiano habrá cumplido 34 años. Ahí veremos a ciencia cierta qué puede agregarle al juego del equipo, para qué está. Aunque ya le ha impregnado la sonrisa a los hinchas blanquinegros y la esperanza a todo el fútbol italiano. Eso solamente lo puede un galáctico, un auténtico número uno.

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