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Octubre

La Razón (Edición Impresa) / Aquí y ahora - Carlos Soria Galvarro

00:00 / 24 de septiembre de 2017

Por lo general nos inclinamos a poner énfasis a la recordación de hechos históricos cuando cumplen aniversarios “redondos”. De ahí vienen los bicentenarios de los “gritos libertarios” que desde 2009 en adelante hemos venido conmemorando. Y muy ligado a ellos la creación de las dispersas repúblicas latinoamericanas, uno de cuyos hitos será el bicentenario de la declaración de la independencia de Bolivia, el 6 de agosto de 2025. Aunque faltan todavía ocho para arribar a los 200 años, sabido es que muchas cosas ya han comenzado a moverse en dirección a esa fecha, especialmente en el cronograma político.

 Octubre de 2017 es pródigo en este tipo de acontecimientos. Según la tradición, un 31 de octubre, hace 500 años, el  fraile alemán Martín Lutero clavó un escrito con sus famosas 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenburg desafiando la hegemonía del papa de Roma. Había comenzado un proceso de reforma que influyó poderosamente en la historia europea y mundial. Este 31 de octubre culmina precisamente una extensa “década de Lutero” con una gran variedad de actos recordatorios, publicaciones, debates, reflexiones, y otras ceremonias que involucran no solamente a congregaciones religiosas, sino también a varios Estados.

El 25 de octubre de 1917 (7 de noviembre en el nuevo calendario) va a ser de esto 100 años, el crucero “Aurora” disparaba sus cañones sobre Petrogrado (antes San Petersburgo, después Leningrado y ahora nuevamente San Petersburgo). Era la señal para el comienzo de la insurrección protagonizada por obreros, campesinos y soldados bajo la consigna de “todo el poder a los soviets”, (consejos) organismos nuevos creados por ellos mismos para ejercer el poder.  La conmemoración del centenario de lo que se llamó la “Gran Revolución Socialista de Octubre” no parece que alcance contornos sobresalientes, da la impresión de que sus seguidores, que somos de varias generaciones, no hemos salido aún del shock ocasionado por la caída del socialismo, la destrucción de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y el retorno campante del capitalismo más salvaje. Son muy pocas las voces que reflexionan a fondo sobre las causas profundas y lejanas del descalabro que trituró las esperanzas de millones de personas en todo el mundo.

El 9 de octubre, hace 50 años, Ernesto Che Guevara y dos de sus compañeros eran asesinados en el poblado de La Higuera. El Che, capturado el día anterior en la quebrada del Churo con una herida leve en la pierna derecha, había sido llevado ahí y encerrado en la ruinosa escuelita local. Se discute aún quién o quiénes tomaron la decisión de ejecutarlo, pero lo que está fuera de duda es que la orden existió y quien la ejecutó era parte de la cadena del mando militar. La deleznable mentira de que el Che murió en combate se cayó casi de inmediato, todas las fuentes castrenses terminaron confesando el crimen y algunos incluso lo condenaron, como el general Federico Arana Serrudo, en esa época jefe de la Inteligencia militar, que en su libro publicado en 2002 la califica de una “muerte innoble”. La Higuera fue el final del intento del Che por iniciar desde Bolivia una rebelión continental contra el poder imperialista de los Estados Unidos. Personalidad impetuosa, pensamiento inquisitivo y creador, notable coherencia entre su manera de pensar y actuar, valentía temeraria en los combates, imagen permanentemente joven y desafiante, así como también las situaciones complejas que le tocó vivir y las circunstancias de su muerte, hicieron del Che un personaje modélico del Siglo XX.

Excepto algunas gentes aferradas a superados esquemas del pasado, este octubre el Che será recordado por la inmensa mayoría del pueblo boliviano como la encarnación de sus mejores esperanzas.

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