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Irracionales demandas de Pompeo sobre Irán

Las demandas de Pompeo son un ultimátum que exige la entrega total de Irán a los deseos de EEUU.

La Razón (Edición Impresa) / Seyed Hossein Mousavian

00:25 / 09 de junio de 2018

El 21 de mayo, el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, presentó una lista con 12 demandas al Gobierno iraní, junto a un discurso amenazando con “aplastar” a Irán. Sus palabras llegan semanas después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, sacara a su país del acuerdo nuclear con Irán, las cuales no son nada más que ultimátum que exige la entrega total de Irán a los deseos de Estados Unidos.

Estas 12 demandas reflejan un malentendido de la política exterior iraní, el derecho internacional y las realidades de la región; por ello merecen ser rebatidas. En primer lugar Pompeo afirmó que Irán debe entregar al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) “un informe completo de las dimensiones militares previas de su programa nuclear”. Sin embargo, como parte del acuerdo nuclear —denominado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés)—, la OIEA resolvió la cuestión de las “posibles dimensiones militares” del programa nuclear iraní después de años de investigación, incluidas varias visitas a instalaciones militares.

En segundo lugar, pidió a Irán “detener el enriquecimiento de uranio y no continuar el reprocesamiento de plutonio”, incluyendo el “cierre de su reactor de agua pesada”. Tal demanda contraviene directamente el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que permite a los signatarios desarrollar el ciclo del combustible nuclear para fines civiles, incluso el enriquecimiento. Como miembro del TNP, Irán ha desarrollado un programa de enriquecimiento de uranio, al igual que otros países como Brasil, Argentina y Japón; el cual dicho de paso fue reconocido por la resolución 2231 de la ONU, aprobada posteriormente en el JCPOA.

En tercer lugar, exigió a Irán “proporcionar a la OIEA acceso no calificado a todos los sitios del país”. Con el JCPOA, la nación persa ya aceptó los más altos estándares de transparencia nuclear en la historia de la no proliferación. Esto incluye aceptar el Acuerdo de Salvaguardias, el protocolo adicional y el Acuerdo Subsidiario 3.1.

En cuarto lugar, Pompeo dijo que Irán “debe terminar su proliferación de misiles balísticos y detener el desarrollo de misiles con capacidad nuclear”. Como han explicado expertos en control de armas en organizaciones como el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, ninguno de los misiles iraníes ha sido diseñado para poder transportar ojivas nucleares. Su programa balístico se gestó cuando Irán se vio obligada a defenderse de los misiles procedentes de Irak durante la guerra que entablaron ambas naciones durante ocho años. Ninguna nación en la historia reciente ha sido víctima de los ataques con misiles tan a fondo como lo ha sido Irán.

En quinto lugar, pidió liberar “a todos los ciudadanos estadounidenses detenidos por cargos espurios o desaparecidos en Irán”. En este aspecto, Pompeo debería respetar que Irán es un país soberano, al igual que Estados Unidos. Su demanda es tan ilegítima como si Irán le pidiera a Estados Unidos que libere a todos los prisioneros iraníes retenidos en sus cárceles.

Sexto, Pompeo solicitó a Irán “que deje de apoyar a los grupos terroristas de Medio Oriente, incluidos al grupo libanés Hezbolá, a Hamás y a la Yihad Islámica Palestina”. Esto a pesar de que estas organizaciones han participado y ganado las elecciones en sus respectivas regiones. En particular Hezbolá obtuvo una victoria aplastante en las recientes elecciones parlamentarias del Líbano. Por lo tanto, la demanda de Pompeo infringe la demanda de los pueblos libanés y palestino, no de Irán. El mismo Trump recientemente dijo con sarcasmo que con los aliados regionales de Estados Unidos como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Catar financian el terrorismo, y agregó que “lo estamos deteniendo”.

En séptimo lugar, el Secretario de Estado declaró que “Irán debe respetar la soberanía del Gobierno iraquí y permitir el desarme, la desmovilización y la reintegración de las milicias chiitas”. Esta demanda es irónica, dado que Estados Unidos tiene actualmente miles de tropas en Irak. Incluso una coalición encabezada por Hadi Al-Ameri, un comandante popular de la milicia, quedó en segundo lugar en las elecciones parlamentarias de Irak. Altos funcionarios iraquíes han reconocido que sin el apoyo iraní el Estado Islámico (ISIS) “estaría parado en las puertas de Bagdad”.

Al posicionarse frente a las Unidades de Movilización Popular (PMU), que no son monolíticamente chiitas y fueron creadas después de una fatwa (pronunciamiento legal en el Islam) por el ayatolá iraquí Ali Sistani después de que el Estado Islámico invadiera gran parte de Irak en 2014, Pompeo alineó a los Estados Unidos contra el pueblo iraquí, no Irán.

Octavo, el Secretario de Estado afirmó que Irán debe “finalizar su apoyo militar a la milicia houthi y trabajar para lograr un acuerdo político pacífico en Yemen”. Desde el comienzo del asalto de la coalición liderada por Arabia Saudita contra Yemen en 2015, que según las Naciones Unidas creó “la peor crisis humanitaria del mundo”, Irán ha pedido una solución política al conflicto.

Noveno, Pompeo declaró que “Irán debe retirar todas las fuerzas bajo comando iraní de Siria”. Las fuerzas iraníes, al igual que las fuerzas rusas, están legalmente en Siria por invitación del Gobierno sirio para combatir a los grupos armados rebeldes. Solo Damasco puede pedir su retirada, y la demanda del Secretario de Estado infringe el derecho de Siria a luchar contra los grupos terroristas y defender su soberanía.

En décimo lugar, dijo que “Irán debe terminar con el apoyo a los talibanes y otros terroristas en Afganistán y la región, y dejar de albergar a Al Qaeda”. Acusar a la nación persa de apoyar a grupos terroristas como los talibanes y Al Qaeda carece de fundamento. Irán ha luchado activamente contra estos grupos radicales antiiraníes, los cuales fueron durante varios años los principales representantes de los aliados de Estados Unidos en Oriente Medio, como Arabia Saudita en Afganistán. La ex secretaria de Estado Hillary Clinton reconoció esto en 2011, cuando declaró: “hoy financiamos a la gente con la que luchamos hace 20 años”.

Undécimo, el Secretario de Estado declaró que Irán “debe terminar con el apoyo de las fuerzas Quds de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) para los terroristas y los socios militantes”. El mandato de la Fuerza Quds es el mismo que el del Comando Central de Estados Unidos (Centcom) en la región. La diferencia es que Irán se encuentra en la región y tiene intereses fundamentales de seguridad nacional para proteger sus fronteras y su integridad territorial, mientras que Centcom está operando a miles de millas de distancia de las fronteras estadounidenses.

Duodécimo, al señalar que Irán debe “poner fin a su comportamiento amenazante contra sus vecinos”, Pompeo dejó fuera más que un poco de historia; por ejemplo, el hecho de que el gobierno de Sadam Husein invadió a Irán en 1980 con el apoyo de Estados Unidos y de la mayoría de los Estados Árabes. La realidad es que Estados Unidos atacó a Irak, Afganistán y Libia, sembrando inestabilidad en la región.

A pesar del falso llamado de Pompeo a la diplomacia, su discurso por en evidencia un cambio oficial en la política estadounidense respecto al país persa. Sus demandas insostenibles eliminan las perspectivas diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Dado que la crisis nuclear iraní fue la única que se logró resolver a través de la diplomacia en Medio Oriente, este modelo debería ser utilizado para resolver otras crisis regionales.

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