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Desgracia médica autoinfligida

El punto es que una gran parte del colapso de la atención médica rural se pudo haber evitado, y se podría revertir con facilidad, si tantos gobiernos estatales no hubieran elegido imponer desgracias a sus propios electores rurales

La Razón (Edición Impresa) / Paul Krugman

01:17 / 14 de julio de 2019

El fin de semana pasado, The Washington Post publicó una descripción entristecedora de una clínica médica temporal en Cleveland, Tennessee, una instalación que ofreció atención médica gratuita durante dos días por orden de llegada. Cientos de personas arribaron muchas horas antes de que abriera la clínica, ya que las zonas rurales en Estados Unidos están sufriendo una crisis severa de disponibilidad de servicios médicos, pues los hospitales están cerrando y los doctores se están marchando.

Debido a que el reportaje trataba de una experiencia personal, no política, es comprensible que el artículo solo mencionara de pasada el hecho de que Tennessee es uno de los 14 estados que aún se rehúsan a expandir la Asistencia Sanitaria para Personas sin Recursos (Medicaid), conforme lo establece la Ley de Atención Médica Asequible (ACA, por su sigla en inglés). Por lo tanto, no estoy seguro de cuántos lectores comprendieron la realidad de que la crisis de atención médica en las zonas rurales de Estados Unidos es en buena medida —no por completo, pero en buena medida— un resultado directo de las decisiones políticas.

El hecho es que los republicanos que están al frente de Tennessee y otros estados “no expansionistas” han elegido infligir desgracias a muchos de sus votantes, los residentes rurales en particular. Además, ni siquiera es un problema de dinero: el Gobierno Federal habría pagado los costos por la expansión de Medicaid.

Así que, si los pobladores de escasos recursos de las zonas rurales de Estados Unidos están sufriendo, una gran parte de la explicación es una crueldad política innecesaria. Esta crueldad les ha negado un seguro de salud a millones de personas que podrían haberlo tenido con tan solo una firma. Además, los hospitales rurales están cerrando y los doctores rurales se están marchando, principalmente porque la gente no puede pagar la atención médica.

Un ejemplo de lo que quiero decir. Basta comparar Tennessee con su vecino Kentucky. Apenas en 2013, justo antes de que la Ley de Atención Médica Asequible entrara en vigor por completo, los dos estados eran similares en términos de atención médica. En ambas regiones más o menos el 20% de los adultos que no eran de la tercera edad carecían de un seguro. Sin embargo, a diferencia de Tennessee, Kentucky sí expandió Medicaid, y también hizo todo lo posible para que funcionara el programa de Atención Sanitaria Asequible (más conocido como Obamacare).

El resultado fue una caída de dos terceras partes en la tasa de la gente que no tenía un seguro médico. Al mismo tiempo, el progreso en Tennessee fue mucho más limitado. En este momento, la probabilidad de que los adultos en Tennessee no tengan seguro médico es del doble en comparación con sus vecinos.

Además, la divergencia en los destinos fue aún mayor para los residentes rurales. De acuerdo con un estudio de la Universidad Georgetown que cubrió un periodo de siete años que abarcó la introducción de la ACA, el porcentaje de adultos rurales de bajos ingresos sin seguro médico cayó 27 puntos porcentuales en Kentucky, y tan solo seis puntos en Tennessee.

Por supuesto, si Estados Unidos fuera como cualquier otra nación rica, y ofreciera algún tipo de atención médica universal, no habría ninguna persona sin seguro. Esas escenas entristecedoras en Cleveland serían inconcebibles en cualquier otra parte del mundo desarrollado. Sin embargo, la ACA no es una aspiración futura, ya es un programa existente... y mucha de la desgracia médica en las zonas rurales de Estados Unidos se podría evitar si los estados como Tennessee estuvieran dispuestos a aprovechar el programa.

Y no estamos hablando solamente de tener un seguro, estamos hablando de que haya o no doctores y hospitales disponibles para ofrecer atención médica. Es verdad, se han cerrado hospitales rurales en muchos estados a medida que se reduce la población no metropolitana.

Sin embargo, un proyecto que rastrea los cierres de hospitales rurales desde 2010 ha encontrado que una gran mayoría ha ocurrido en estados donde no se expandió la Asistencia sanitaria para personas sin recursos. En California, han cerrado cuatro hospitales rurales, pero en Texas han sido diecisiete. Tennessee ha cerrado tres veces más hospitales que Kentucky.

El punto es que una gran parte del colapso de la atención médica rural se pudo haber evitado, y se podría revertir con facilidad, si tantos gobiernos estatales no hubieran elegido imponer desgracias a sus propios electores rurales.

A pesar de que los estadounidenses que habitan en zonas rurales a menudo les dicen a los reporteros que se sienten abandonados e ignorados por las élites de las grandes ciudades costeras, la gente que no permite que tengan atención médica no está en Nueva York o en Washington D. C., está en las capitales de sus propios estados. Además, estos políticos estatales mantienen el poder en buena medida gracias a la fuerte tendencia republicana de los votantes rurales.

No obstante, ¿por qué los políticos republicanos a nivel estatal están tan determinados a castigar a su base electoral? Como dije, el problema no es el dinero: rechazar la expansión de la Asistencia Sanitaria para Personas sin Recursos en realidad cuesta empleos estatales y por lo tanto ingresos. Una parte puede ser un reflejo de las malas intenciones generales, la acogida de la crueldad, que ya estaba infectando al Partido Republicano incluso antes de Donald Trump, y que ahora se ha vuelto una de las características que definen al partido. En efecto, es duro, pero ya sabemos que es verdad.

Sospecho que también hay un elemento de cálculo cínico. Como dije, los votantes rurales a menudo se quejan de que a las élites nacionales no les interesan sus necesidades. Bien, una manera de lograr que la gente sienta hostilidad hacia esas élites es bloquear su acceso a los beneficios federales, y esperar que no se percate de quién es el que en realidad está provocando su desgracia.

¿Es concebible que los políticos conservadores tengan ese grado de desprecio por su base? Sí. De cualquier modo, el punto es que, aunque en general el declive rural es un problema grave, sin ninguna respuesta sencilla, rescatar la atención médica en las zonas rurales no es difícil para nada. Sabemos cuál es la manera de garantizar que los estadounidenses rurales tengan la atención médica que necesitan. No es un problema de políticas, es un problema de posturas políticas… y la mayoría de la culpa recae en los gobiernos estatales republicanos.

Paul Krugman es profesor de Economía en la Universidad de Princeton y Premio Nobel de Economía de 2008. (14/07/2019)

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