Columnistas

Drogas y violencia: échale la culpa al bitcoin

La represión de las criptomonedas no va a solucionar el problema delictivo creado por la prohibición de las drogas.

La Razón (Edición Impresa) / Alejandro A. Tagliavini

06:53 / 26 de febrero de 2020

Según la Agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), cárteles mexicanos como el de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación o Los Zetas han empezado a utilizar el bitcoin y otras monedas virtuales para el blanqueo de capitales, a través de transacciones en la “red oscura” (dark web). El uso de criptomonedas sería el método de lavado del siglo XXI: “Hay evidencia de la utilización de criptomonedas por organizaciones criminales transnacionales mexicanas como medio para transferir su riqueza”, detalla el informe desclasificado en enero.

A pesar de que hasta la fecha existen más de 2.000 monedas virtuales, el bitcoin sigue siendo la más importante y utilizada en el mundo, de acuerdo con las autoridades estadounidenses. El más reciente reporte de la unidad de inteligencia estratégica de la DEA afirma que los cárteles también utilizan la dark web como plataforma para vender drogas, aunque las transacciones de los grupos criminales aún son a pequeña escala.

“Los mercados anónimos de la dark web, inspirados en la ya desaparecida Ruta de la Seda, son una fuente de drogas ilícitas y contrabando”, detalla el documento. Es por eso que “detener a criminales que eluden los sistemas financieros regulados es clave” para desmantelar sus estructuras. Y sería, además, crucial para proteger la integridad y estabilidad de los sistemas financieros. En otras palabras, quieren “proteger” las finanzas estatales (manejadas por los políticos) de la amenaza de descentralización que implica las divisas privadas.

A la par que ha aumentado el uso de dinero virtual, han surgido servicios de intercambio que ayudan a convertir la moneda fiduciaria en virtual, y viceversa; lo cual es aprovechado por los cárteles para blanquear sus ganancias. “Debido a que la mayoría de los intercambiadores de EEUU cumplen con las regulaciones antilavado, los delincuentes buscan intercambiadores sin licencia y de igual a igual”, dice el documento.

Estas metodologías para lavar dinero consisten en transferencias electrónicas convenientes para los narcotraficantes porque, debido a las distintas partes por donde pasa el dinero, logran ocultar la verdadera identidad de los beneficiarios. Dado que habrían encontrado una tendencia creciente de organizaciones criminales asiáticas dedicadas al lavado de dinero, relacionadas con el negocio del tráfico de drogas, el Gobierno de China estableció un límite para la transacción de divisas hacia EEUU.

En otras palabras, como los gobiernos (los políticos) no consiguen ganar la guerra “contra las drogas”, restringen cada vez más las libertades individuales y culpan a cualquiera con tal de no asumir su fracaso. En primer lugar, los políticos (los Estados) deberían saber que la violencia solo destruye y que, por tanto, la represión que ellos inician, al prohibir algunas drogas muy dañinas, nunca llegarán a buen fin.

Mientras se prohíban algunas drogas, existirán delincuentes (por cierto, asociados con policías, jueces y políticos); y responderán con violencia a la represión violenta del Estado. Además, los mismos drogadictos se pondrán violentos y consumirán sustancias de mala calidad que pueden provocar peores daños, ya que, al ser clandestinas, su origen será desconocido.

Finalmente, baste decir dos cosas. Primero, que los drogadictos son personas con problemas y, por ende, necesitan ayuda, no represión. Segundo, las criptomonedas son instrumentos sumamente útiles y reprimirlas no solucionará el problema delictivo creado a partir de la prohibición.  

Alejandro A. Tagliavini

es asesor senior en The Cedar Portfolio,

miembro del Consejo Asesor del Center

on Global Prosperity, de Oakland, California;

@alextagliavini; www.alejandrotagliavini.com

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