Columnistas

Catarsis en la propaganda política

En cierto momento esta vorágine de materiales propagandísticos dejó de lado el fin de conquistar a los votantes

La Razón (Edición Impresa) / Patricia Vargas

23:33 / 23 de octubre de 2019

En los últimos meses y gracias a las redes sociales (Twitter, WhatsApp, Facebook, etc.) hemos vivido una especie de catarsis propagandística, entendida como una expulsión de noticias, videos, imágenes y otros (muchos de ellos nocivos) sobre los políticos, a propósito de la carrera electoral, lo cual no dejó de sorprender y hasta saturar a la ciudadanía. En cierto momento esta vorágine de materiales dejó de lado el propósito de conquistar a los votantes, y se limitó a bombardearlos en pos de desprestigiar al contendor, incluso con contenidos de carácter provocativo, discriminador, etc. Un hecho que difiere por completo de la emoción que ofrece el mundo de la publicidad, a pesar de la repetición de sus spots.

Otro aspecto llamativo de estos comicios fue que los postulantes a la presidencia fueron los más visibilizados, en tanto que los aspirantes a vicepresidentes fueron casi invisibles en la campaña política, salvo en algún caso el día del recuento de votos. Según nuestra percepción, la propaganda por medios digitales estuvo conformada por tres tipos de mensajes. Los primeros, con discursos que exaltaban de forma conservadora a los candidatos, y con muy poca creatividad y sentido del fundamento en sus propuestas. Los segundos, con pensamientos agresivos y desproporcionados no solo por el significado de los relatos, sino también por la superposición de mensajes, muchos de los cuales rayaron en la inverosimilitud. Así, algunos memes hasta infantiles fueron concebidos únicamente para defenestrar al adversario.

A pesar de ello, hubo los terceros, que proyectaron al postulante de forma real y respetuosa. Éstos, lamentablemente, fueron los menos en número. En el caso de la propaganda impresa y los espacios públicos, si bien el despliegue de afiches en los muros de las ciudades no fue tan profuso (lo cual no deja de satisfacer), sí lo fue la cantidad de personas que llenaron ciertos espacios político-históricos como la plaza San Francisco, cuyas huellas de periodos similares del pasado aún son parte de la esencia expresiva e inherente del sentir ciudadano.

Allí lo relevante es cómo el pueblo siente la libertad de encontrarse con el resto de la gente para expresar sus anhelos, o en la actual coyuntura, apoyar a los políticos de su preferencia. De esa manera, no encubren su ideal de ser parte de un país que responda a sus anhelos de mejores días para todos los bolivianos. Entonces, entre el espacio físico y el espacio virtual, la propaganda se destacó más en este último, pero recurriendo (en muchos casos) a las medias verdades o sobredimensionamientos para anular al oponente. Una verdadera catarsis electoral en lo que se refiere a las pasiones emotivas.

Sin embargo, quedó claro que vivimos otros tiempos y que no es fácil engañar a la población, por lo que una elección gubernamental o cualquier otra que se presente luego, como las subnacionales, debiera ser una invitación a crear mensajes expresivos, singulares, con propuestas para la construcción de un país del futuro. Con todo, nadie discute el gran esfuerzo que representaron las campañas políticas para las elecciones generales de 2019, especialmente en el área digital.

* Arquitecta.

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