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Los tres ‘por qué’ de nuestra CNS

La gente a la que pagamos para que cuide nuestra salud nos enferma más, y se burla de nuestro dolor.

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Ariñez

08:45 / 04 de agosto de 2019

Despertamos muy temprano para organizarnos. Hay que preparar la compleja logística para llegar al centro de la urbe, porque es una verdadera odisea, más cuando se usa el deficiente servicio del transporte público. No importa, todo sacrificio vale la pena por el bien de nuestra wawa.

Le toca un control sobre la tiroides, uno más de los muchos que tiene en su historial médico, compuesto por más de 200 páginas; testimonio de las innumerables penas atravesadas en apenas dos años de vida. Por cierto, felicidades hijita, ayer fue tu cumpleaños. Tu mamá, Paola, y yo te amamos con todo nuestro ser. Así será siempre.

Nos ha tocado llamar un radiotaxi. Son de aquellos que cobran hasta por la música de la radio (es un decir). No importa, todo es por el bien de nuestra wawa. Llegamos al centro de salud de Miraflores, entramos a la carrera porque estamos con el tiempo en contra. Subimos las gradas a tumbos y, al paso, vamos sacando los documentos, ese montón de papeles que hacen más sólida la burocracia en la institución. Llegamos a la puerta del consultorio. Más bien llegamos puntuales, como siempre. Hay poca gente. —Bien raro ¿no? —Sí, es que hay paro de 72 horas, pues.

“Por determinación de SIMRA y FESIMRA, paro de 72 Hrs a partir del 31-07-19 de julio”, se lee en un letrero colgado en la pared. Preguntamos a una funcionaria qué podíamos hacer. Replica: “Ah, es fácil, tienen que volver el lunes a reprogramar su cita”. Tan sencillo había sido. Hasta un tonto puede saberlo.

Toca volver a armar el operativo para el lunes. Primero, hay que reprogramar la visita al médico, y luego tocará rezar para que no se cruce otro paro médico. Gracias a Dios no es una emergencia. Sabíamos de la existencia del paro, pero nos aferramos a la esperanza de que la gente que cuida la vida no se sume a la medida de presión que atenta contra ella. Pecamos, por ilusos.

A varios kilómetros de ahí, en el centro de la urbe, funcionarios de la Caja Nacional de Salud (CNS) instalan un mitin. El secretario ejecutivo del Sindicato de Trabajadores de la CNS (Casegural), Javier Ramos, declara a la prensa. “Los trabajadores estamos protegiendo nuestra institución ante el mal manejo del gerente”, dice y advierte con un paro indefinido. Luego, sin vergüenza, pide disculpas a los asegurados.

Algo anda mal en nuestro país. La gente a la que pagamos para que cuide nuestra salud nos enferma más, y se burla de nuestro dolor. ¿Acaso los obligamos a trabajar? ¿Por qué no se van a su casa? ¿Por qué seguir pagando por un servicio deficiente y con equipos obsoletos? ¿Por qué soportar la impostura?.

Es periodista de La Razón.

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