Columnistas

Brana

La Razón (Edición Impresa) / Farit Rojas T.*

10:13 / 12 de febrero de 2018

En París, estos últimos años se han desarrollado actividades filosóficas muy interesantes; entre otras, las charlas de filosofía llevadas a cabo por connotados filósofos a un auditorio compuesto por niños. Sí, por niños. Es posible ver allí a filósofos de la talla de Alain Badiou dialogando sobre matemática con niños de 7 a 12 años.

En una de estas charlas, el filósofo francés Jean Luc Nancy respondió a una pregunta de la siguiente manera. Un niño le preguntó: “¿dónde comienza el cielo?”, y Jean Luc respondió: “el cielo comienza al ras de la tierra”. Me parecen fascinantes estas palabras, pues quiere decir que el cielo está justamente al ras de la tierra. Nancy habla de manera metafórica y simbólica, busca comprender al niño y hacerse comprender con él. Lo que quiere decir es que desde donde termina la tierra comienza el cielo, comienza esta dimensión de apertura, pues Nancy argumentaba que el cielo es siempre “lo abierto”. Nancy aclara al niño: “al ras, eso quiere decir allí, todo el tiempo, en cada lugar, bien pegado a la tierra, está siempre el cielo”.

En física cuántica, específicamente en la llamada Teoría de cuerdas, lo que está pegado al ras y que convoca a “lo abierto” ha sido denominado como “brana”. En palabras de la profesora de la Universidad de Harvard Lisa Randall, una de las divulgadoras más conocidas de la teoría de cuerdas: “una brana es una región determinada del espacio-tiempo que se extiende solo en una rebanada (posiblemente multidimensional) del espacio. La palabra membrana motivó la elección de la palabra brana porque las membranas, como las branas, son láminas que o bien rodean o bien pasan a través de una sustancia. Algunas branas son rebanadas que están dentro del espacio, mientras que otras son rebanadas que acotan el espacio, como las rebanadas de pan de un bocadillo”.

Imaginemos una tubería cuyo largo es infinito y dentro de la cual vive un insecto. Para el insecto el interior de la tubería es lo único que existe, lo único que siente. Vive en un mundo de tres dimensiones y en una temporalidad determinada. Lo que no imagina el insecto es que las paredes de la tubería dan a algún lugar afuera, a alguna otra dimensión que para el insecto es imposible de conocer, lo que no significa que esta dimensión no exista. La dimensión que no ve, que no siente el insecto, es lo que la física cuántica denomina como “brana”, aquella dimensión apegada, que se encuentra al ras y que convoca a “lo abierto”, como decía Jean Luc Nancy. Una especie de exterior constitutivo, de afuera que constituye a lo que está dentro; es decir, un contexto para el texto, una luz para el color, pero con la magia de no ser visible, pero que está allí. Pues una “brana” siempre convoca a “lo abierto”. Brana es una hermosa metáfora.

*es abogado y filósofo.

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