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Kuczynski afirma que Perú afronta 'un golpe de Estado disfrazado'

Kuczynski exigió hoy al Congreso "respeto a la decisión popular" que le otorgó la presidencia en las elecciones del 2016 por poco más de 40.000 votos sobre Keiko Fujimori, la líder de Fuerza Popular.

Pedro Pablo Kuczynski

Pedro Pablo Kuczynski Foto: AFP

La Razón Digital / EFE / Lima

00:19 / 21 de diciembre de 2017

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, afirmó hoy que su país afronta "un golpe de Estado disfrazado" con el pedido para su destitución, que será debatido y votado este jueves en el Congreso.

"La Constitución y la democracia están bajo ataque. Estamos ante un golpe bajo el disfraz de interpretaciones legales supuestamente legítimas", enfatizó Kuczynski en un mensaje televisado al país en el que estuvo acompañado por sus vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz.

El pleno del Congreso, que domina el partido fujimorista Fuerza Popular, escuchará este jueves la defensa de Kuczynski ante las acusaciones de que una empresa suya recibió dinero de la constructora brasileña Odebrecht, tras lo cual debatirá un pedido de destitución por una presunta "incapacidad moral permanente".

Al respecto, Kuczynski exigió hoy al Congreso "respeto a la decisión popular" que le otorgó la presidencia en las elecciones del 2016 por poco más de 40.000 votos sobre Keiko Fujimori, la líder de Fuerza Popular.

El gobernante aseguró que durante su defensa ante el Congreso responderá "con claridad puntual" a las acusaciones que afirman que se benefició con pagos de Odebrecht.

La permanencia de Kucyznski al frente de la jefatura del Estado ha sido seriamente cuestionada después de que la semana pasada se informara de que una empresa suya ofreció servicios de consultoría a la constructora brasileña Odebrecht entre 2004 y 2007.

Kuczynski ha reconocido que recibió dividendos por un contrato de asesoría suscrito por su entonces socio chileno Gerardo Sepúlveda con Odebrecht cuando él era ministro del Gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).

Sin embargo, el actual mandatario aseguró que no tenía conocimiento de que el dinero provenía de ese contrato hasta que fue presentado la semana pasada por la comisión parlamentaria que investiga el caso Lava Jato en Perú.

Kuczynski había admitido también otro servicio de asesoría a Odebrecht por el proyecto de irrigación H2Olmos cuando dejó el Gobierno de Toledo, denunciado a su vez por haber cobrado presuntamente un soborno de 20 millones de dólares a la constructora brasileña para otorgarle dos tramos de la carretera Interocéanica.

El gobernante sostuvo hoy que cometió "errores" al explicar de manera confusa y dubitativa la forma en que su empresa hizo esos trabajos, algo que atribuyó a su falta de pericia para comunicarse.

"La verdad es que no soy un buen comunicador, pero sí soy una persona transparente, alguien que jamás ha cometido un acto de corrupción en toda su vida", remarcó.

También dijo que sus compatriotas "han sido testigos" de su disposición al diálogo durante su gobierno, pero que en todo momento ha sido confrontado por la "actitud abusiva de la mayoría opositora que controla el Congreso".

Recordó que el fujimorismo ya censuró u obligó a renunciar a cinco de sus ministros en poco menos de un año y medio de gestión, algo que calificó como "un verdadero récord histórico".

"No somos perfectos, por supuesto, pero ahora es evidente que desde un principio se buscaba llegar hasta lo que está sucediendo hoy", sostuvo en alusión a que su pedido de destitución fue supuestamente planificado por el fujimorismo desde un principio.

El jefe de Estado aseguró que se presentará ante el Congreso "con tranquilidad de conciencia, firmeza de espíritu y fe" en las instituciones democráticas, "una convicción" que, según dijo, sus dos vicepresidentes comparten.

Anunció, en ese sentido, que ninguno de ellos "quiere ser parte de un gobierno que nazca de maniobras injustas ni antidemocráticas".

De ser aprobado el pedido de destitución, que requiere del voto favorable de 87 de los 130 congresistas, la jefatura del Estado debería ser asumida por Vizcarra o, si este declina, por Aráoz.

Si los dos vicepresidente renuncian, el titular del Congreso, que en este momento es el fujimorista Luis Galarreta, tendría que asumir la presidencia y convocar de inmediato a nuevas elecciones generales, que se deben celebrar en el plazo máximo de un año.

"Tenemos que defendernos y lo haré con todo mi empeño; quiero decirles con todo mi corazón que si ustedes me apoyan su confianza no será defraudada", remarcó hoy Kuczynski.

Al concluir, el presidente peruano pidió a los congresistas "una reflexión antes de dar un paso tan destructivo como el que se propone" para este jueves. (21/12/2017)

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