Marcas

Chau premio consuelo. Es el del orgullo

Una campaña espléndida, solo nublada tras la mínima caída ante Francia

La Razón (Edición Impresa) / Oscar Dorado Vega

10:30 / 15 de julio de 2018

Bélgica atesora el tercer lugar de Rusia no solo a raíz de su valor, hasta la víspera desconocido. La historia lo encumbra no sin motivos. Jugó siete partidos y solo perdió uno. Despidió de la cita al quizás gran candidato, Brasil. Mostró al para muchos el mejor jugador del campeonato (Eden Hazard) y su nivel de juego nunca descendió de parámetros aceptables, aglutinando magníficas respuestas colectivas e individuales: recuérdese la remontada frente a Japón.

En síntesis: una campaña espléndida, solo nublada tras la mínima caída ante Francia, uno de los finalistas de hoy.

En San Petersburgo, a la hora del adiós (acaso, al mismo tiempo, el gran trampolín destinado a un ciclo histórico, de la mano de Roberto Martínez) expuso dos facetas que resumen su envergadura de equipo. El de la eficacia como proponente. Y también el de la capacidad, agazapado para herir a través del contragolpe, veloz, vertical y contundente.

Es cierto que todo se le facilitó gracias a un gol madrugador y ya se sabe que cualquier táctica se subordina al máximo producto que el fútbol genera, pero esa apertura del marcador constituyó un reflejo del andar de los ‘Diablos Rojos’ —ayer vestidos de amarillo— en la Copa. La aventura comenzó en Courtois, su arquero, continuó en Lukaku antes de derivar en la corrida y centro de Chadli, cuyo centro empalmó, canillazo mediante, Meunier.

A través de todo el primer periodo el ganador supo administrar el control del trámite y hasta pudo ampliar la diferencia si Pickford (de lo mejor de Inglaterra, al igual que su disciplina para capitalizar el balón parado) no reaccionaba con un manotazo providencial luego de un disparo de Hazard.

Es cierto que fugazmente los británicos despertaron para vencer, inicialmente, una estéril labor —cuánta sorpresa faltó en los tramos finales de sus arranques— y después inquietar el arco belga. Pudo ser Harry Kane; no sobrepasó la intención.

Los ingresos de Lingard y Rashford mejoraron la producción del cuadro de Gareth Southgate seguidamente al intermedio. Sterling y Kane participaron en mayor medida de acciones asociadas. Paralelamente, el rival optó por el repliegue. La línea de volantes se paró pocos metros delante de la defensa y quedó claro que Bélgica apostaba a resistir el chaparrón como expediente previo al contraataque en espacios abiertos.

La más clara de las opciones corrió por cuenta de Dier, que superó al portero, no así a Alderweireld, cuyo despeje sobre la raya final abortó la igualdad.

El perdedor sumaba iniciativa y tenencia de pelota —también desgaste físico— pero no obtenía réditos. Por el contrario, cada intervención de Kevin De Bruyne implicaba alertas de peligro.

Pickford volvió a sacar las castañas del juego luego de una llegada de Meunier, en el ataque más lúcido del encuentro. No corrió la misma suerte ante el derechazo de Hazard, definición pensada y certera, pegada a uno de los verticales.

Sin duda, una de las máximas duplas del certamen la conformaron De Bruyne y Hazard, muy claros en hacer simple lo que la jugada pedía. Eso no significó minimizar el talento. Al contrario. Lo pusieron a disposición del colectivo y capaz que el único déficit lo constituyó el no aprovechar en grado mayor la potencia de Lukaku. A despecho de sus cuatro anotaciones pasó demasiado tiempo de espaldas al arco, concesión nefasta en un goleador.

No es posible, asimismo, dejar de ensalzar lo hecho por la renovada Inglaterra. Al margen de la posibilidad cierta de exhibir a Harry Kane —lo suyo transitó de más a menos— como el jugador más efectivo del Mundial, identificó recursos de orden y estrategia que la devolvieron a un plano protagonista encuadrado como una de las sorpresas gratas. Dispone de factores como para seguir dando que hablar.

Bélgica recibió con auténtica alegría y orgullo las medallas del tercer lugar. En ellas estaba simbolizada la recompensa hacia un elenco no solo agradable a la vista, sino cultor de la mecánica fructífera. La final lo excluyó a raíz de un detalle, apenas un matiz. El planeta no dejó de reconocer su bagaje de juego. De aspirante de segundo rango saltó al podio. La lógica del merecimiento en su esplendor.

Es periodista.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia