Dakar 2018

Rilver Vásquez, el minero del Dakar 2018

El piloto de Chuquisaca y una particular historia de vida rumbo al rally más extremo del mundo.

La Razón (Edición Impresa) / Óscar Dorado / La Paz

12:17 / 21 de noviembre de 2017

Tenía 14 años cuando dejó atrás las serranías de Villa Serrano, a poco menos de 200 kilómetros de Sucre. Pensó en Santa Cruz y la zafra como destino. Rumbo distinto a medio camino. Arribó a Tipuani, luego de pasar por La Paz. No solo era un muchacho. La historia involucraba al huérfano que buscaba –sin tener absolutamente nada, a no ser profundos deseos de luchar por la existencia – mejores días para sus hermanas menores y él.

“No me avergüenza decir que en mi pueblo trabajé haciendo cunetas para enterrar cañerías; tampoco que dormí en una plaza cuando llegué al norte paceño”.

Es el mismo Rilver Vásquez que hoy, 37 años después, se apresta a correr el Rally Dakar, versión 2018. La vida cambia, como dice la canción. Los capítulos de esta trama son tantos que condicionan, inequívocamente, al compendio.

“Minero no fui de la noche a la mañana. Comencé como ayudante de mecánico, de a poco me hice conocer y pedí que me dejaran trabajar en una de las cooperativas. Ganaba algo y lo enviaba para que Ayda y Miriam no dejaran de estudiar”.

Desde esa edad —refiere— la receta fue “trabajar, trabajar y trabajar”.

“Pasé momentos muy duros, muy difíciles, pero nunca boté la toalla…Y por eso no me quejo. Mis hermanas son profesionales, viven en Santa Cruz. Dios me permitió formar una hermosa y sólida familia. Todo llega a su tiempo, se va acomodando…”.

— ¿Cuándo manejó por primera vez?

— A los 17 años, en una camioneta Toyota modelo 1984; era llamada La Golondrina porque no tenía puertas… aprendí mirando; el que habitualmente conducía era un amigo, pero se “farreaba” y yo aprovechaba, en caminos llenos de barro, hasta que él despertaba…

Partió como obrero en la cooperativa Primero de Mayo. Tiempo y esfuerzo le permitieron escalar a la condición de socio. Admite que estudió menos de lo adecuado, pero eso no le restó visión emprendedora. Compró un vehículo e hizo del transporte otra fuente de ingreso. Las pruebas también emergieron en el ámbito íntimo. Fabiola, la hija mayor, donó un órgano a Andreína, una de sus hermanas, en una circunstancia felizmente concluida, pero sumamente delicada.

“Mi esposa constituye un apoyo permanente en todo, incluyendo esta pasión que tengo por el automovilismo y que ahora me posibilitará llegar al Dakar”.Seguía las carreras a través de transmisiones radiales. Cierta vez se dirigió a la zona Sur de La Paz para comprar una vagoneta destinada a empleo laboral, pero terminó adquiriendo un auto de competencia a los hermanos Rocha. Días después participó en una prueba en El Alto.

“Estaba programada a las nueve de mañana, cuatro horas antes, de madrugada, me hice presente luego de sacar licencia a la apurada… de ahí en más no paré.

Claro que pagué derecho de piso. Me inscribí en pruebas nacionales. Debo ser el piloto de La Paz que más corre en el oriente y por eso me hice en Santa Cruz de muy buenos amigos. Ahí surgió lo de ir al Dakar. Me gustan los recorridos largos, no tanto los circuitos…”.

Con el rally por excelencia se familiarizó de comienzo como espectador. Viajó a Chile para conocerlo. Todavía no ingresaba a territorio nacional. Ahí nació el sueño de afrontarlo.

“Julio Roca no solo me convenció, sino que me orientó en una serie de aspectos. Le estoy muy agradecido. Lo tomé como un de-safío, si bien reparo en que la inversión es altísima y los sponsors son más que necesarios… hasta ahora todo salió del bolsillo propio, pero tengo fe en que vendrá el respaldo porque, como en otros casos, se trata de una representación del país.

— ¿Cómo nació eso de ser el “piloto del pueblo”?

— En una reunión con mi grupo de apoyo, compuesto íntegramente por bolivianos. Son changos muy buenos y la expresión nació de ellos porque habitualmente compartimos todo entre todos. La comida, el lugar de alojamiento. Somos verdaderamente un equipo y eso seguramente permitirá encarar con mejores chances el reto.

— ¿En qué medida se ha preparado físicamente?

— Tengo un pequeño gimnasio en casa, pero me pregunto si será más duro que estar metido y sudar ocho horas en la mina, carretilla en mano, subiendo y bajando. Recibí en Perú, adonde viajé para hacer un curso de navegación, un consejo que tiene que ver con aplicar inteligencia, paciencia, aguante y un poquito de viveza; por ahí va la cosa…

Se traza propósitos cortos. Como se escucha en fútbol, partido a partido. En lo suyo, etapa a etapa. No solo él debutará, también su navegante, Juan Pablo Vargas.

“Corrió en Portugal con Rodrigo Gutiérrez, opera muy bien el GPS. Él y el resto son gente capacitada. Deseo vencer a las dunas peruanas, es lo primero. Luego, entrar al país. Lo demás se verá oportunamente… El Dakar no se derrota con ansiedad porque es extenso, eso escuché de quienes lo conocen y lo adoptaré como estrategia”.

El vehículo, por el contrario, ya acredita experiencia dakariana. Es una camioneta Toyota Hilux, en su oportunidad conducida por Roca. No obstante, se la modificó radicalmente. “La hicimos de nuevo”, señala Rilver, que no deja de apuntar que “tiene mucha fibra de vidrio, se la armó como relojito”.

“Soy de soñar en grande y la que se aproxima no es una competición más. Diseñé todo un proyecto. Acudí a personas que vivieron la experiencia y aquí me encuentro, en el día a día laboral, porque no conozco otra manera de generar dinero. Me ilusiona estar en el punto de partida, quiero vivir y sentir el rally con toda la exigencia que representa, pero lo principal es que me siento preparado para hacerle frente”.

El tiempo marcará resultados. La preparación es ardua. Manuel Cortez, jefe de equipo, revisa cada detalle de la máquina en Santa Cruz. Representa una puesta a punto hecha a pulso para la categoría T1S. Rilver no está solo, como cuando partió de Villa Serrano, pero acaso espíritu y fortaleza sean los mismos. No dejan de ser argumentos valederos antes de ocupar la butaca, colocarse los guantes, tomar el volante y poner pie en el acelerador.

Óscar Dorado es periodista,

colaborador de Marcas Plus en esta edición.

Una familia feliz

Casado con Roxana Castillo, tiene cinco hijos: Fabiola, Andreína, Rilvert, Rodrigo y Rihana. Los chicos ya aprendieron a manejar y quieren ayudarlo en el equipo de apoyo.

Equipo: MC2 Racing

Se denomina MC2 Racing. Lo encabeza Manuel Cortez, Ángel Vargas, Rolando Rodríguez, Manuel Julio y Carlos Tapia también lo integran, entre otros. El vehículo fue probado recientemente por Eduardo Peredo.

Apoyo de Tipuani

El Gobierno Autónomo Municipal de Tipuani, encabezado por el ingeniero Roger Vaca Echalar, y con el apoyo del Concejo, considera seriamente la posibilidad de respaldar a Rilvert con un patrocinio.

Ayuda a los niños

“No me iré al Dakar sin antes visitar un hogar de menores para entregar regalos junto a mi familia”, dice Rilver.

Su trayectoria

  • 2009: Tercer lugar en el campeonato departamental de La Paz.
  • 2009: Primer puesto en la Vuelta a La Paz – clase A6.
  • 2012: Campeón nacional de rally – clase A6.
  • 2012: Subcampeón nacional  de circuito – clase A6.
  • 2013: Primera ubicación  en el Gran Premio Nacional Evo Morales Ayma – clase A6.
  • 2014: Segundo sitial en el Gran Premio Integración del Oriente – clase T1.
  • 2016: Tercera casilla en el campeonato nacional de cross country – clase T1.
  • 2017: Tercer lugar en el Gran Premio Integración del Oriente – clase T1

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