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Cé Mendizábal: ‘Loayza y Salinas están peleando por huesos’

Es la certeza de una situación penosa: nuestro fútbol está en quiebra económica, moral y espiritual.

Cé Mendizábal, de amplia trayectoria literaria. Es un amante del fútbol. Foto: Cé Mendizábal

Cé Mendizábal, de amplia trayectoria literaria. Es un amante del fútbol. Foto: Cé Mendizábal

La Razón Digital / Ramiro Siles / La Paz

10:02 / 02 de abril de 2018

Cé Mendizábal es escritor, pero también seguidor del fútbol. Hace unas semanas publicó una serie de columnas de opinión en Marcas Plus que levantaron roncha. Y por eso nació la idea de entrevistarlo.

— Usted es más conocido como escritor. ¿A qué se debe esta incursión fuera de su campo?

— Mi amigo Mauricio Souza, que fue quien me llevó a los periódicos, podría dar fe de la manera que tenía de comenzar leyendo las portadas de los periódicos, y si allí no había algo de suma importancia —digamos un 11S— saltar a los deportes. Solo cuando había terminado ahí, volvía al mundo de cada día.

— Muchas de sus observaciones son puntuales. Digamos, habla de unos impuestos para el fútbol…

— Es la certeza de una situación penosa: nuestro fútbol está en quiebra económica, moral y espiritual. (Guido) Loayza y (César) Salinas están peleando por huesos. Una mayoría de clubes apenas alcanza para conformar sus equipos, y pocos van por el título. Si en ese tren califican para una copa internacional, bueno, salvaron el año. Pero incluso clasificando, las carencias son notorias. Cuando a The Strongest se le fue Manuel Arteaga, y luego (Fabricio) Pedrozo, ni hizo ademán de reemplazarlos.

César Farías dijo que le bastaba con lo que había, pero ahora sabemos toda la verdad: si se traía refuerzos, tenían que ser de los que marcan diferencia. Y ahí el presupuesto quedaba corto. A menudo Guido Loayza se ha referido al hecho de que el presupuesto de Bolívar ni se acerca al de otros clubes sudamericanos. Entonces si no se hace algo radical, siempre vamos a ser el convidado de piedra. Mi sugerencia va por luchar por dos impuestos. Uno: que el Gobierno borre el de los espectáculos deportivos. No es mucho, pero es una señal al hincha de que el monto de su entrada —un sacrificio para él— va a llegar íntegro a su club. Dos: crear un impuesto a las bebidas alcohólicas que beneficie a los clubes y a la construcción de canchas como mesas de billar. Unas tres para empezar en cada ciudad: para cada club, y para cada estadio. Ojo, ya hubo un impuesto así en los 70, durante la dictadura de Hugo Banzer. La Paz iba a ser sede de los Bolivarianos, y en la hora había un viejo estadio Siles, y un Coliseo Cerrado inacabado. Pero alguien tuvo la idea de gravar la cerveza. Eran, creo, 20 centavos por una botella que costaba 3,50 pesos.

El caso es que el dinero fluyó y en un santiamén se construyó el nuevo Siles, se terminó el coliseo y se hizo la piscina de Alto Obrajes, entre otros... Si se hizo eso en una dictadura, ¿por qué no replicarlo en una democracia? Son 12 años de gobierno del MAS en los que todo un Ministerio de Deportes ha sido excelente para armarle los picaditos al Presidente, o para subir a 4.000 niños al gramado del Siles y dejarlo como cráter. Y, cierto, para hacer coliseos y canchas de plástico que resultan peligrosas para la competencia de alto nivel por el tema de las quemaduras…

— ¿No cree que habría quejas de otras disciplinas, o se observaría el consumo del alcohol?

— No tengo respuestas para cada deporte, pero sé que toda caminata comienza con un primer paso. Y hasta donde sé, ese primer paso es el fútbol. Es lo que la mayoría quiere. Somos un país pobre y muy deshabitado. En términos económicos y de publicidad, solo San Pablo triplica a toda Bolivia. Entonces nos toca ser inteligentes con nuestro poco dinero. Sobre aquello de que el fútbol se estaría financiando con alcohol, es algo retórico.

Lo cierto es que el consumo de alcohol va a seguir. Entonces volteemos la frase para decir que se gravará el alcohol para beneficiar al fútbol. Es que tenemos que convencernos de que con el actual modelo de padrinazgos estamos patinando en círculos. Más allá de que algún club regale una Libertadores, seguimos en el fondo. ¿Cuántos jugadores bolivianos hay en una gran liga europea? Ni uno. Competitivamente, creo que en años pasados se abrió una ventanita para nuestros clubes posibilitada por el éxodo de jugadores brasileños, argentinos y uruguayos a Europa. Pero ya se cerró: todos esos países están potenciando a sus clubes y ya nos dieron una “advertencia” el año pasado, cuando un joven River Plate voló sobre Wilstermann. La ilusión de que podíamos llegar a la final a nuestro ritmo, alcanzó ahí un mentís casi moral: “cambias o mueres”, nos dijeron.

— ¿La bancarrota es además moral y espiritual?

— Eso amerita otro rodeo. Para el Mundial del 78 la FIFA de Joao Havelange pidió a Adidas que la avale con 8 millones de dólares. Eso dice lo que era la FIFA esos días: apenas una entidad organizadora. Según el propio Havelange, cuando entró en 1974, encontró que se tenía una casa vieja y una chauchera con 20 dólares. Pero en los 80 se estableció la empresa International Sport and Leisure (ISL) para vender los derechos de televisación. Dicho y hecho: la empresa, a cuya cabeza estaba Horst Dassler, dueño de Adidas y amigo de Havelange, hizo el milagro. Hacia 1987, la empresa vendió los derechos de transmisión de los mundiales del 90, 94 y 98 en 440 millones de dólares solo en Europa. Ahí es que la FIFA se convirtió en una piscina de dinero.

Y ahí es donde muchos saltaron chapoteando… incluso Havelange. Los siguientes tres mundiales se vendieron en 2,2 billones de dólares, sin contar a EEUU. Y sucedió lo que sucedió: la sobreabundancia del billete verde trajo una corrupción a todo nivel. Las investigaciones del FBI mostraron enormes sobornos por televisación, cuantiosas ventas en el mercado negro de entradas, y componendas de votos para sedes de los siguientes mundiales. No lo digo yo: lo dijo la exfiscal General de Estados Unidos Loretta Linch: la corrupción de la FIFA se expandió por lo menos a dos generaciones de dirigentes en todo el mundo. Más claro, agua.

— ¿No cree que con dinero fluyendo habría más corrupción?

— Habría que tener controles cruzados. El ministerio y la Federación tendrían que exigir cuentas semestrales públicas, así como formación de menores. Club que no presente cifras fiables, club que no recibe un centavo y sus dirigentes quedan bajo investigación. El Estado debe plantear un modelo mixto, reconociendo que The Strongest, Bolívar, Oriente, Blooming, Wilster o San José, entre otros, son patrimonio del pueblo, no de unos padrinos. Eso y convertirlos en franquicias exclusivas que puedan generar ganancias con sus productos.

— ¿Y la corrupción moral?

— El espectáculo que muchos dirigentes dieron para cerrarle la puerta a Salinas es de antología. Los dislates racistas que propagó Guido Loayza nunca tuvieron respuesta de la entidad que dice vigilar las formas de discriminación en el país. No fue el único. Ahí estaba Marco Peredo con el mismo guion. En general, es gente con mentalidad de siglos pasados. Nunca entendieron que el país está cambiando y que insistir en esas infamias es delito.

En una nota el año pasado dije que a Salinas había que cuestionarlo por el magro desempeño organizacional de The Strongest, no por el color de su piel. Marcelo Claure casi a diario lo acusa de corrupto por obtener el voto de algunos clubes con patrocinios de sus empresas en forma de publicidad. Es un tema que debe incluirse en el reglamento porque hoy no lo está. Pero en el reverso de la moneda, Claure y Loayza dan una lección de divagación enfermiza en el interminable tema del 94, y en el de las torres de Obrajes. ¿Un centro comercial a cambio de unas oficinas y media docena de campeonatos? ¡Por favor...! Hace poco, en un blog de Bolívar, leí una entrevista a Claure hace unos años, que mejor cito textual: “¿En qué consiste el proyecto bolivarista para construir un complejo?”, le preguntan. Y él responde: “Hemos hecho la entrega de un proyecto tanto en la parte escrita, en un libro, como la maqueta respectiva de lo que en realidad será una ciudadela bolivarista (…).

El ministro (Tito Montaño) quedó sorprendido con la magnitud de lo que proyectamos. Para ello, ya contamos con los terrenos que hemos adquirido en la zona Sur”. Así que compraron los terrenos... Sí, claro.

— ¿Y la quiebra espiritual?

— Hace falta un desarme espiritual pleno. Dejar de actuar en función del interés personal disfrazado con la camiseta. Pero eso pasa por rendir cuentas… y mientras una autoridad competente no lo exija, no lo van a hacer. Quien quiera que entre, tiene que dar un vuelco histórico a nuestro fútbol. La intención de voto dice que será Salinas, pero también dice que le harán una guerra en la que el fútbol pierda más todavía. ¿Soy muy pesimista?

Perfil

Trayectoria: Carlos Félix ‘Cé’ Mendizábal Rivera nació en Oruro. Es un sobresaliente escritor boliviano. Estudió la carrera de Literatura y ha desarrollado una fructífera trayectoria literaria y periodística. Entre otros galardones obtuvo el Premio Nacional de Novela Alfaguara 2013.

(02/04/2018)

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