Marcas

Festejos y broncas, se acerca la meta

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Barraza

08:13 / 11 de septiembre de 2017

Subidas impensadas y caídas estrepitosas, gritos de alegría, alaridos de temor… Esta Eliminatoria es la montaña rusa. En ese vértigo alocado y apasionante, quienes suben a último momento son los afortunados, los que bajarán contentos del vagón. Los otros quedarán con semblante de terror. El más feliz del barrio es Perú, que en este torbellino cosechó 10 de los últimos 12 puntos (¡Y con fútbol…!). La contracara son Chile, 3 de 12, y Ecuador, cero de 12. Y no son los únicos atribulados. La hermana en desgracia es Argentina, que entró en zona de desesperación y ve que no llega, ni con Messi ni con Sampaoli. El quinto puesto, que hasta hace poco era el Purgatorio, ahora es un paraíso deseado. Da una vida más. Y es contra Nueva Zelanda, se puede…

* El nuevo viejo Perú. Justamente el último desencanto ecuatoriano se dio a manos de esta sorpresiva y sorprendente selección peruana de Ricardo Gareca, a quien si clasifica al Mundial lo espera la estatua en la puerta del estadio Nacional de Lima. Sin nombres rutilantes, afrontando decenas de ausencias a lo largo de esta carrera por lesiones, suspensiones y por jugadores inactivos en sus clubes, le está saliendo el sol. La receta del Flaco es antigua: respeto por la pelota, posesión, jugarla con criterio y por abajo, cubrir bien las zonas del campo, achicar espacios para ser menos vulnerables, movilidad, tratar de ser lo más eficaces posibles cuando se presenta la oportunidad de lastimar. Y darle confianza al jugador que le toque entrar. De la moral del cuadro es directo responsable el conductor. Este Perú triunfador en Quito presentó apenas tres titulares del que comenzó la competencia hace dos años: Cueva, Guerrero y Carrillo. El DT fue depurando y modelando nuevos efectivos hasta dar con estos que entienden la idea y juegan como los viejos peruanos de los 60 y los 70. Aún no clasificó, pero ya es un campañón memorable en un fútbol que no asiste a un Mundial desde 1982. Y ha revolucionado a un país que no dormirá hasta el próximo juego. Será el insomnio más feliz que hayan vivido.

* Jugar bien y ganar. Este Perú de las últimas fechas es el mejor ejemplo de que jugar mal no es un requisito para ganar, sino al revés: cuanta más armonía y técnica alcanza un equipo, más cerca de la victoria está. Cuando defendía mal, perdía; cuando era ineficaz frente al arco, perdía; cuando peor manejaba la pelota, perdía. Ahora que revirtió esas facetas, gana.* No rasgarse las vestiduras. Colombia se escandalizó por haber empatado con el colista Venezuela. Luego entró en pánico Argentina por lo mismo. Bolivia venció al bicampeón de América. Y pudo golearlo… Pues ¡bienvenidos a la Eliminatoria Sudamericana…! Vemos la de Europa y juegan Andorra, Chipre, Gibraltar, Malta, San Marino, Kosovo, Lichtenstein, Islas Feroe, Estonia, Moldavia, Montenegro, Luxemburgo (y eso que le empató a Francia en Toulouse…) Acá, en materia de selecciones es difícil por lo parejo. El más lerdo monta un avestruz en plena carrera. Solo el tiempo ponderará cuánto vale ese golazo de cabeza de Falcao ante Brasil que les devolvió el alma a 49 millones (lo merecía Radamel). Si ganaba en San Cristóbal, ya estaba adentro Colombia. Ahora está cerquita. Lo mejor del equipo: la actitud de todos, así había que jugarle a Brasil (que pisó menos el acelerador de lo que pensábamos…) Si se concreta, Pekerman tendrá su enorme porción de mérito: dos Mundiales sobre dos. Pero deberá revisar sus papeles respecto al juego, sin autoengañarse: del medio hacia adelante hay mucho trabajo por hacer…* ¿Es el técnico o los jugadores…? Contrafigura de su compatriota en Perú, Gustavo Quinteros es hoy el personaje más odiado de Ecuador. El hincha busca responsables porque considera que Ecuador tiene mejores elementos que sus vecinos para clasificar y no lo consigue. ¿Es así…? Entonces la pregunta del millón sería quién es el causante de este derrumbe: ¿el técnico o los jugadores…? A Quinteros se lo acusó de obstinado, irreductible ante las críticas, testarudo y soberbio. ¿Y los que entran al campo? ¿Qué futbolista ecuatoriano es hoy una figura en su equipo, sea del país o del extranjero? Antonio Valencia es el de más prestigio por jugar donde juega. Tal vez no descolló como se esperaba, pero no es culpable de esta declinación. No obstante ¿cuán decisivo puede ser el aporte de un lateral derecho en un equipo…? Los demás están casi todos bajos de forma. Fueron saliendo Domínguez, Ayoví, Erazo, Gruezo, Montero, Paredes, Dreer, Miler Bolaños, Pedro Quiñónez, todos los que la cátedra o el hincha iban descartando. La caída continuó, y el armazón se fue desdibujando hasta diluirse. Tal vez esta generación esté en retirada. O tal vez no sea tan brillante como pensaron.* Todos juegan para Argentina, menos Argentina… El de la albiceleste es un caso dramático. Este grupo logró que se vaya Martino, que se ejecute a Bauza y que ya cuestionen ácidamente a Sampaoli, que lleva dos presentaciones. A diferencia de Ecuador, aquí sí hay jugadores que destacan en Europa (aunque muchos son bastante menos de lo que se piensa, como Dybala). Y está Messi, ese Robinson Crusoe que ha sido la figura en todos los partidos, aunque solo disputó 8 de los 16. Además, estos jugadores llegaron en los últimos tres años a tres finales, dos de Copa América y una de Mundial. Y en tres finales, con alargue las tres, apenas les marcaron un gol (Alemania). Es lógico pensar que hay material para hacerlo mejor. Pero le han pasado tantas cosas a esta selección que, sumadas, han creado un monstruo: el del desconcierto, la duda y la parálisis. Al primer contratiempo de un partido se bloquean y todo el equipo parece quedar con la mente en blanco y en estado de shock. Cuando Venezuela abrió el marcador en el Monumental, volvió el drama: no saber cómo revertirlo. Sin dudas, ningún otro equipo ha jugado peor que Argentina en esta clasificatoria. Tiene la suerte, no otra cosa, de estar todavía quinto. Pero si no reacciona se le escapará el sueño de Rusia.* Bolivia: ese dulce desquite. Si ganarle a Chile era una misión nacional, los que lo entendieron mejor que nadie fueron el técnico y los jugadores bolivianos. Tuvieron la mentalidad que siempre se necesita para alcanzar el éxito. La que deberán poner desde la primera fecha de la próxima Eliminatoria. El 1-0 fue exiguo, daba para una sonrisa mucho más amplia.* Chile, también en el tobogán. El 6 de febrero último, el columnista Sergio Gilbert, de El Mercurio, en su nota “La generación dorada, en su tramo final”, avizoró un futuro poco luminoso para su selección. En ese momento nos pareció alarmista, pero parece estar dándose. Hablaba de “el magro presente de la gran mayoría de los jugadores nacionales que fueron la base de la llamada ‘generación dorada’ del fútbol chileno. Salvo los casos de Alexis Sánchez, Arturo Vidal y, en alguna medida, de Gary Medel y Marcelo Díaz, la actualidad competitiva de la mayoría de los futbolistas que pasaron por las manos de Bielsa, Borghi, Sampaoli y Pizzi en los últimos años y que le dieron a la Roja una fama jamás pensada, simplemente denota la evidente decadencia que nace del paso del tiempo”. Hoy suena a Nostradamus. Chile va a dar la vida ante Ecuador en octubre porque luego cierra con el cuco de la competencia: Brasil.* La celeste va. Se repuso y dio un golpe de autoridad en Paraguay ante una albirroja que llegaba entonadísima. Segundo con 27 puntos y + 10 de diferencia de gol, ya se puede arriesgar que Uruguay irá a su decimotercer Mundial. Le tocan Venezuela (V) y Bolivia (L) en las últimas jornadas. Será la tercera clasificación consecutiva para Tabárez y sus guerreros. Simplemente, extraordinario.

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