Marcas

Goleadas que duelen y dejan marcas

Los últimos días de 1946 y primeros del ’47 vieron en España y Portugal a una de las manifestaciones más sublimes de todo el recorrido de este deporte según afirmaciones unánimes: el San Lorenzo inmortal de Farro, Pontoni y Martino.

Colombia goleó 5-0 a Argentina en el Monumental en las eliminatorias a Estados Unidos 94.

Colombia goleó 5-0 a Argentina en el Monumental en las eliminatorias a Estados Unidos 94. Foto: El Gráfico

La Razón Digital / Jorge Barraza

15:01 / 17 de julio de 2017

Brasil 1 - Alemania 7. El resultado hace abrir los ojos. Y aún parece irreal. Ni uno solo de los 7.347 miles de millones de terráqueos hubiese podido adivinarlo. Mundial 2014, semifinal, el local busca el título y recibe el golpazo más duro de su historia. ¿O fue más doloroso el Maracanazo ante Uruguay en 1950…? De lo que no hay duda es de que, en ambos casos, la presión fue demasiada para los futbolistas brasileños, no soportaron el favoritismo y el rival terminó aplastándolos. El pasado 8 de julio se cumplieron tres años de aquel insólito episodio de las copas del Mundo, convertido ya en efeméride y al que la prensa global definió como “la derrota más humillante de la historia del fútbol”.

El diario Marca calificó con 1 punto a los catorce jugadores brasileños que salieron al campo dirigidos por Luiz Felipe Scolari. Y con 10 a los catorce alemanes que tomaron parte. Felipao puede dar fe de cómo un resultado catástrofe desluce el currículum brillante de un entrenador: nadie se acuerda de sus muchos títulos, entre ellos el del mundo, sí del 7 a 1. Conste que después del séptimo gol, cuando faltaban 21 minutos y el tiempo adicional, Alemania decidió poner fin al calvario amarillo y no atacó más, si no pudieron llegar otros cinco o seis tantos sin despeinarse, simplemente cruzando la bola de un lado a otro, dado que los jugadores brasileños estaban totalmente desordenados (como David Luiz) o atribulados. Nunca una actitud piadosa quedó tan patentemente demostrada como la de los alemanes esa tarde en Belo Horizonte. Como detalle para decorar la catástrofe, valga decir que Miroslav Klose marcó ese día su gol número 16 en los Mundiales, despojando del récord a Ronaldo el Fenómeno.

Las cartas marcadas de esa afrenta fueron Julio César; Maicon, David Luiz, Dante y Marcelo; Fernandinho (46’ Paulinho) y Luiz Gustavo; Bernard y Oscar; Fred (70’ Willian) y Hulk (46’ Ramires). Los torcedores lloraban en las tribunas y todo el mundo miraba sin entender el cartel electrónico del estadio marcando el 1-7.Ese suceso, que el tiempo agigantará, nos movió a repasar otras goleadas donde el orgullo de alguno quedó pisoteado. Y enseguida asoma el célebre 5-0 de Colombia a Argentina en Buenos Aires, el 5 de septiembre de 1993. Más que inesperado, impensable, insólito; nunca la selección albiceleste había perdido de local por una Eliminatoria mundialista. Venía de ganar dos Copa América en serie, con autoridad y un fútbol pulido, avasallante. La última, 63 días antes en Guayaquil. Y había logrado mantener un invicto de 33 partidos durante dos años y 177 días. Invicto cortado poco antes por la misma Colombia en Barranquilla: 2 a 1 con magnífica actuación de los Maturana Boys. Aunque de eso nadie se asombró, alguna vez tenía que pasar… Y aún ondea el fantasma del 6 a 1 de Bolivia a Argentina en 2009, con la inefable conducción de Maradona como DT.

Los últimos días de 1946 y primeros del ’47 vieron en España y Portugal a una de las manifestaciones más sublimes de todo el recorrido de este deporte según afirmaciones unánimes: el San Lorenzo inmortal de Farro, Pontoni y Martino. En su gira ibérica, desafiando el frío y la nieve, regaló catedrales de fútbol. Venció 7 a 5 a la selección española en Barcelona y el público catalán lo despidió arrojando decenas de miles de sombreros al aire. Pero se dijo que la Roja había sido una falsa actuación y pidieron revancha. Quince días después el Ciclón le ganó 6 a 1 con un show sensacional. Ahí ya no quisieron más. El rumor del juego exquisito y letal de los de Boedo corrió como un incendio. Se abarrotaron las canchas de España y los reclamó Portugal. El 31 de enero, San Lorenzo pisó al Porto: 9 a 4. Y tres días después, en Lisboa, le hizo 10 a la selección de Portugal: 10 a 4.

En 1984 se dio otro de esos martillazos que hieren el alma del hincha. Boca Juniors, en situación casi terminal, deshilachado, endeudado, intervenido por la justicia, realizó un periplo por Europa para juntar moneda. Había disputado un amistoso el 17 de junio en Tucumán; cuatro días después y viajes mediante —una locura— debutó en el tradicional Torneo Gamper en el Camp Nou. Sucedió lo que podía suceder: Barcelona 9 - Boca 1. El gol boquense fue del uruguayo Morena, de penal. El brasileño Dino, Sani, técnico de Boca, puso todo lo que tenía: Gatti, Hugo Alves, Mouzo, Passucci, Córdoba, Krasouski, Mario Alberto, el Gallego Vázquez, Abdeneve, Fernando Morena y Carlos Mendoza. Fue lamentable. Cuatro años después, recibió otra afrenta: en la propia Bombonera, San Martín de Tucumán lo vapuleó 6 a 1 con tres goles de Vidal González. Boca, ciertamente no desacostumbrado a estas palizas, perdió también 6-1 con Palmeiras (1994) cuando lo dirigía Menotti. Racing lo mortificó con un 6-0 en 1987 y Gimnasia con un 6-0 en 1996 en el propio estadio boquense, no tan inexpugnable como lo pinta la mitología popular.

Grandes goleadas hubo muchas, evocamos solo aquellas en las que un grande fue ultrajado. No hace mucho, el 24 de octubre de 2011, un cable trajo una noticia impactante: el Feyenoord, uno de los tres grandes de Holanda (Ajax- Feyenoord-PSV, en ese orden) perdió 10 a 0 ante el PSV en Eindhoven. Feyenoord, el club de Van Hanegem, aquel fantástico centromedio de la Naranja Mecánica, ya había caído en 1983 ante el Ajax 8-2. Afortunadamente, después de muchos años negros, el popularísimo equipo de Rotterdam se recuperó y en mayo último se coronó campeón después de 18 temporadas.

  • Los alemanes anotan uno de los goles del 7-1 sobre Brasil en Belo Horizonte en 2014. Foto: AFP

Una de las últimas, bastante deshonrosa, fue la del 7 a 0 de Chile al siempre orgulloso México en la Copa América de Estados Unidos. Con el agravante de que se disputó en San Francisco y el 95% de los 70.547 espectadores eran mexicanos. Ese machetazo le dio un baño de realidad al fútbol azteca. Es lo que es, no más.

El 8 de diciembre de 1953, Independiente inició una serie de partidos por España en el que le pusieron de primero al Real Madrid de Di Stéfano y Gento, que esa temporada sería campeón de liga. El vuelo de los Rojos se atrasó y llegaron con lo justo, como para ir de Barajas al estadio Chamartín (aún no era Bernabéu). Se temió lo peor para los de Avellaneda, pero tenían la delantera infernal de Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz. Aplastaron 6-0 a los blancos con Bernabéu en el palco. El Madrid, muy goleador, por cierto, también ha tenido sus vergüenzas. En tiempos recientes, el Barcelona de Messi le propinó varios cachetazos: el 5 a 0 en el Camp Nou y el 6 a 2 en Madrid. También el último 4-0. Y todos con baile. Pero el ridículo cumbre de los merengues fue el 27 de octubre de 2009: por Copa del Rey, el Alcorcón, equipo de la tercera categoría (Segunda B) lo goleó 4 a 0. Y lo eliminó. Manuel Pellegrini dirigía ese Madrid.

En marzo de 1970, por Copa Libertadores, el entonces poderoso Peñarol fue impiadoso con el Valencia de Venezuela: lo abochornó por 11 a 2. Nadie imaginaría que décadas después se le daría vuelta el bote a los aurinegros, al punto de ser, en los últimos 25 años, el equipo que más goleadas ha recibido en la Copa. Perdió 6-1 con Real Potosí (2002), 6-2 con Wilstermann (2017), 5-1 con San Lorenzo en el Centenario (1995), 4-0 con Independiente Medellín (2009), 0-4 con Nacional de Medellín (2012) y siguen las firmas…

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