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Atlético Mineiro sufre ante Danubio pero pasa a tercera fase de Libertadores

Para fortuna de los locales, los uruguayos no llegaron a tiempo y los campeones en 2013 clasifican así a la tercera fase de esta Libertadores, donde les espera el vencedor de la llave entre el Barcelona de Guayaquil y Defensor.

Festejo brasileño

Festejo brasileño Foto: AFP

La Razón Digital / AFP / Belo Horizonte

20:25 / 12 de febrero de 2019

El Atlético Mineiro de Brasil venció 3-2 al Danubio este martes en Belo Horizonte y clasificó a la tercera fase de la Copa Libertadores-2019, llevándose finalmente una eliminatoria que llegó igualada de la ida (2-2) en Montevideo, y que los uruguayos pelearon hasta el último minuto.

El partido arrancó, sin embargo, con un monologo de media hora de los brasileños, que se adelantaron en el minuto 14 con un tanto de Luan. Poco después ampliarían la ventaja gracias a Ricardo Oliveira, que primero de penal (25) y luego con una gran jugada individual (27) repitió el doblete de la ida.

Pero, cuando una remontada de los uruguayos parecía ya imposible, Grossmuller descontó al filo del descanso también de penal. Y aún tenían más: un golazo de Siles en el 57 acabó de instalar el miedo en el cuerpo del Mineiro, que quedaba así a un tanto de la eliminación.

Para fortuna de los locales, los uruguayos no llegaron a tiempo y los campeones en 2013 clasifican así a la tercera fase de esta Libertadores, donde les espera el vencedor de la llave entre el Barcelona de Guayaquil y Defensor.

Huracán

Hasta en dos ocasiones se le había escapado la ida al Mineiro en Montevideo. Demasiadas para un Galo que había planificado una revancha rápida en casa, sin importarle lo que tuviera que decir el Danubio, al que el seguro de la ida no le duraría ni un cuarto de hora.

Fue lo que tardó Luan en concretar lo que ya veía insinuándole a Federico Cristóforo: que no iba a ser una tarde para recordar. Conocido por su carácter imprevisible, el punta tiró de oportunismo para aprovechar un mal rechace del arquero a un disparo de Juan Cazares, y cabeceó veloz para poner el 1-0.

El tanto desató a un estadio Independencia que aún apuraba el sol anaranjado de las tardes de verano cuando el balón le trajo buenísimas noticias: no solo el ímpetu del Mineiro daba su clasificación por casi cierta, sino que Cristóforo -su pesadilla en la ida- tenía un mal día.

Héroe en Montevideo, Belo Horizonte le tenía reservada la otra cara al arquero y allí estaba su pesadilla de hace una semana para rentablizarla al máximo.

Igual que los años, a Ricardo Oliveira no le pesan tampoco los partidos y no tardó en pedir pista. Como si no le hubiera saciado el doblete de la ida, ni fueran suyos los 38 años de su pasaporte, se lanzó en una carrera en solitario desde más allá de medio campo deshaciéndose de todo el que encontró a su paso, hasta que el portero tuvo que frenarle con un penal.

Solo consiguió retrasar un gol que ya estaba casi cantado, que el propio Oliveira se encargó de anotar. El octavo de una temporada que acaba de arrancar y en la que parece más joven que nunca.

Y, por si había dudas, lo repitió dos minutos después. Esta vez la carrera vino tras un pase de Cazares y acabó con el arquero de nuevo a sus pies, pero sin penal, y con él driblándole con un tiro cruzado que puso el 3-0, su cuarto tanto en esta Libertadores recién nacida y lo que parecía la sentencia del Danubio.

Apenas habían podido mostrar nada los uruguayos, arrasados por este violento huracán de media hora. Solo se sabría de ellos ya al filo del descanso cuando Patric estiró demasiado la pierna y alcanzó en la cabeza a Onetto en el área. Penal.

Grossmuller no falló y anotó el 3-1, pero la distancia para el Danubio aún parecía inmensa.

Susto

También lo debieron pensar así los dueños de casa, que salieron con la mente más puesta en Guayaquil, donde ahora se decide su rival en la tercera fase, que en Belo Horizonte.

Nadie parecía reparar en que los uruguayos ya habían demostrado en la ida que no pensaban rendirse y, cuando se dieron cuenta, el plácido paseo que pretendía ser la segunda parte se había vuelto inflamable. La llama la encendió Pablo Siles con un chutazo de fuera del área que era también una declaración de guerra.

De repente, el antes inofensivo Danubio estaba a solo un tanto del futuro en la Libertadores y el del Mineiro pendía de un hilo.

Pero aún había algo peor: Cristóforo había despertado y, de una gran atajada, cortó la que podría haber sido la remontada de Chará.

Le faltó tiempo al Danubio, que dejó al campeón de 2013 con vida en esta Libertadores pero en pleno examen de conciencia. (12/02/2019)

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