Escape

Elizabeth Llave Ajhuacho: De las frutas al chicharrón

Su madre le heredó el oficio de vendedora de fruta en el mercado en Oruro, pero su sazón natural la llevó a cambiar de rubro y hoy una larga cola se forma en torno a su puesto de venta de comida.

Elizabeth Llave Ajhuacho

Elizabeth Llave Ajhuacho Foto: Juan Mejía

La Razón (Edición Impresa) / Juan Mejía

07:00 / 15 de agosto de 2018

La Súper Feria de los miércoles y sábados, la feria dominical del mercado Young y la feria agrocomercial de los martes y viernes del mercado Kantuta de Oruro son testigos de las largas colas que hace la gente para lograr un apetecible plato de chicharrón de Elizabeth Llave Ajhuacho, que desde temprano llega a su puesto de venta cargada de enormes peroles, tachos de papa y mote, llajua, ají, además de aceite y cocinas a gas.

“Es una tarea de mucho sacrificio que hago apoyada por mi familia desde hace siete años”, comenta doña Eli, como la conocen sus colegas que tienen sus puestos de venta alrededor de la chicharronera, con oferta de refrescos y jugos que el comensal necesita para acompañar el suculento plato de chicharrón.

Ella, de 44 años, recuerda que por muchos años fue comerciante de frutas, sin embargo, un día decidió dejar el rubro y vender el platillo con carne de cerdo, papa, mote y llajua-ají. “Me va bien, tengo clientes que no solo comen aquí, sino que se llevan para la casa. Los sábados también llegan clientes de Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. A veces hay extranjeros que desean probar el chicharrón de cerdo y les ha gustado”, relata.

Sin dejar de remover el chicharrón y la papa con cáscara que se cuecen en dos peroles, con un enorme cucharón de palo, doña Elizabeth, refiere que el trabajo de la preparación, que es un tanto moroso, comienza un día antes con el trozado de la carne de cerdo, la cocción del mote, el preparado de la llajua y el ají, y el lavado de la papa. “Al día siguiente, desde las 05.00, con la ayuda de mi hija, mi hijo, mi esposo y mi yerno, empezamos a condimentar la carne y a las 07.00 más o menos ya estamos listos para irnos al puesto de venta”.

Su éxito es abrumador: “un primero de mayo, recién habíamos encendido las cocinas y ya estaba calentando el aceite para empezar a cocer la carne, pero la fila había empezado a crecer. Era tan larga, que no sabíamos si servir o hacer cocer, de modo que la clientela había llegado al puesto de venta antes que nosotros; la gente ya nos espera”, lanza una picarona sonrisa.

Si bien siguió los pasos de su mamá, que también fue vendedora de frutas en los mercados, ahora agradece la ayuda de su familia en la exitosa venta de chicharrón. “Nosotros trabajamos en equipo, les enseño a mis hijos lo que mi mamá me enseñó cuando era niña”, afirma.

Ilustración: Frank Arbelo

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia