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Hohner: 50 años dedicados a la música

Hace medio siglo, una joven pareja, además de formar una familia, forjó un sueño: la Academia Hohner, institución por donde pasaron generaciones de talentos musicales. El 30 y 31 celebrarán con un recital en el Teatro Municipal (Genaro Sanjinés), a las 19.30.

La Academia Hohner comenzó en la calle Campero, donde se impartían clases de acordeón, como se ve en la fotografía. Foto: Alejandra Rocabado

La Academia Hohner comenzó en la calle Campero, donde se impartían clases de acordeón, como se ve en la fotografía. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / Liliana Aguirre/Gezien Manzilla / La Paz

00:00 / 24 de agosto de 2014

Hace medio siglo, una joven pareja, además de formar una familia, forjó un sueño: la Academia Hohner, institución por donde pasaron generaciones de talentos musicales. El 30 y 31 celebrarán con un recital en el Teatro Municipal (Genaro Sanjinés), a las 19.30.

“Yo no soy músico, aunque vengo de una familia de músicos. De niño, mis canciones de cuna eran óperas. Cuando me casé con Gaby Méndez, ella era profesora y me dijo: ‘hagamos una academia de música’. Así nació la idea”, explicó Guillermo Gómez, gestor de Hohner.

Para la pareja, el sueño parecía irrealizable, pero el 5 de mayo cumplieron 50 años desde la materialización de su sueño. “Tenemos dos coros que se van a presentar este fin de mes por nuestro aniversario. También los exalumnos mostrarán lo que están haciendo actualmente porque tienen diferentes estilos”, adelantó Gómez.

Entre los talentos que pasaron por la academia y son parte de la escena local están Mónica Ergueta (cantante), Cristian del Río (vocalista de Manfariel Gitano), Wálter Gómez (charanguista y oficial mayor de Culturas), Miguel y Carlos Vargas (Las Mentes Ociosas) y la familia Valdivia. En la escena internacional destaca la actriz radicada en México Ximena Herrera.

“A mis ocho años entré a la academia; mientras pasaba clases de piano y escuchaba al coro, mi corazón latía mucho. Un día, justo faltó el niño que hacía su solo y doña Gaby preguntó: ‘¿quién quiere hacer su parte?’, y yo levanté la mano. Entonces canté y ella me dijo: ‘¿Dónde estabas toda mi vida?’”, contó Ergueta.

La cantante destacó que la solidaridad fue otra de las características de Hohner. “Tenía amigos muy talentosos que no contaban con recursos y ella los becaba, incluso les pagaba los taxis; teníamos que usar unos uniformes y doña Gaby cuando veía que alguien no tenía para comprarlo, ayudaba. Nunca vio a los alumnos como comercio, sino como su vida, con amor”.

Los esposos identificaron que la mayor parte de niños y jóvenes con talento no tienen el respaldo suficiente en sus hogares para desarrollarse en la música.

“Había muchas formas de apoyar a personas que no tenían posibilidades económicas u otros problemas”, sostuvo Gómez, quien con su esposa convirtió a la academia en un gran hogar.

Méndez recuerda con mucho afecto a los cientos de niños que conoció. “He trabajado con chicos de dos años, me los dejaban con sus mamaderas para que yo se las dé y les enseñaba a cantar. Elegíamos canciones con mensajes para los niños, para que desarrollen sus hábitos como poner la mesa, lavarse las manos, que tengan orden, sean educados y estudien”.

La academia fue, además de un semillero de artistas, un espacio donde los niños eran felices. “Hohner era un lugar de reunión donde no solo pasábamos clases, nos reíamos, teníamos muchos amigos, nos reuníamos en las casas de otros amigos también. Era bien entretenido estar ahí”, recordó Carlos Vargas, psicólogo y músico, quien en la actualidad es parte de Las Mentes Ociosas.

También el comunicador social Raúl Barrientos rememoró el cuidado y cariño de Gaby Méndez y su esposo con los pequeños. “A la hora de ensayar, todos nos escondíamos y ella (Gaby) tenía que ir aula por aula y patio por patio a buscarnos. Nos divertíamos mucho. Ella no nos reñía nunca”.

El profesor Javier Iturri ingresó a los seis años a Hohner. “La academia para muchos era un escape para poder desahogarnos por medio de la música. La anécdota que puedo contar es el cariño con el que me recibieron y enseñaron; soy no vidente y siempre me apoyaron y dieron seguridad”.  

La academia Hohner continúa siendo una institución que imparte clases de música, instrumentos, canto, baile y animadores. “Me acuerdo que hasta nos daban clases de dibujo, era bastante completa. Incluso mis hijas van ahora”, agregó Adolfo, del grupo musical la Familia Valdivia.

Las enseñanzas de la pareja Gómez Méndez trascendieron a sus hijos, quienes aprendieron a tocar instrumentos. Una prueba de ello es Wálter Gómez, destacado charanguista y bajista.

“El coro juvenil lo dirige mi nieta, que se especializó en Alemania y viene para este festejo”, rememoró Guillermo. Mientras que Méndez comentó que “toda la familia se dedica o está vinculada a la música. Mi hija se casó con un afamado trompetista europeo”.

Los recuerdos llegan uno a uno a la memoria de los esposos, quienes no olvidan una participación de la academia en Venezuela. “Robert Ford nos llenó de orgullo: él tenía 12 años cuando le llegó una invitación para una competencia de acordeón en Venezuela”, cuenta Guillermo. Aunque parecía ser muy difícil el reto, el niño logró el cuarto lugar, siendo el intérprete más joven. “Se fue a vivir a Inglaterra. Ahora es un adulto y tratamos de ubicarlo, queríamos contactarlo para esta ocasión, pero no lo logramos”, dijo Gómez.

Un aspecto que él resalta es que Hohner contó, en estos 50 años, con destacados músicos del ámbito local para impartir clases como Carlos Rosso, Adalberto Barrientos, Freddy Céspedes, Carlos Seoane, Teresa Laredo, Gladys Orías, Luis Vargas y Relly Vargas, entre muchos otros.

“Todo lo que he vivido es un premio de Dios porque todo el trabajo que realizamos lo hemos hecho de corazón. Toda mi vida la he dedicado a la música”, confesó Méndez.

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