Ciudades

Cerros de escombros colman vías y ríos en El Alto

Los residuos  de  construcción y demolición se han convertido en un  problema ambiental. Vecinos aseguraron que el cascajo es echado por las noches

Vista de Cucuta, municipio de Pucarani, vía al Desaguadero.

Vista de Cucuta, municipio de Pucarani, vía al Desaguadero. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Micaela Villa / El Alto

11:33 / 07 de julio de 2019

Cerros y cerros de escombros se forman cerca de Río Seco, en El Alto. Hay residuos de concreto, ladrillos, tierra, estuco y más. La situación es la misma en la vía La Paz-Desaguadero y al final de la Avenida Max Fernández, convertidos en botaderos de cascajos.

Los residuos  de  construcción y demolición se han convertido en un  problema ambiental, puesto que debido a su cantidad y disposición son  focos de contaminación de suelos y aguas superficiales.

Son al menos 11 los puntos identificados por el Concejo Municipal de El Alto y La Razón, que fueron convertidos en escombreras: al borde de las carreteras La Paz-Desaguadero (pasando la zona San Roque, al límite del municipio de Pucarani); La Paz-Laja y La Paz-Viacha, llegando al cementerio de Villa Ingenio y a Zongo (macrodistrito de La Paz).

Asimismo hay desechos de construcción y demoliciones en el Río Seke (zonas Bautista Saavedra y Franz Tamayo); en el río Negro (distritos 7 y 8); en Río Seco (barrio Mercedario); y en el río Larka Jahuira (Distrito 14). Este medio también pudo verificar la existencia de escombros al final de la avenida Max Fernández y en el río Cucuta, municipio de Pucarani.

“Estamos hablando que en las vías y los ríos se echan los escombros. Deben ser como cinco ríos y unas seis vías grandes afectadas. Eso muestra una mala imagen de la ciudad de El Alto. Los (cascotes) también tienen basura”, sostuvo el concejal  Juanito Angulo (MAS), de la Comisión de Planificación y Desarrollo Productivo.

En el camino a Desaguadero, muy cerca del río Cucuta, los cascotes impiden fluir al agua. Al final de la avenida Max Fernández los restos de ladrillo, estuco y concreto están tirados en una quebrada donde crecen  árboles.  Por la zona Mercedario, los escombros  se acumulan a las orillas del Río Seco, frente a algunas viviendas, a un costado del camino —donde también pasa el transporte público—, y sobre una plazuela.

  • Mercedario. peatón, entre cascotes y vehículos en la Av. Costanera. Fotos: Miguel Carrasco

El viento invernal levanta partículas de tierra, yeso y cal, que  afecta a los vecinos que caminan por los lugares más críticos. Otros transitan resignados sobre los cerros de restos de demoliciones.

Los carteles de advertencia y los exhortaciones — “No echar escombros. Multa Bs 1.000” o “No mates, no mueras, no botes basura”— son ignorados por los infractores.

Trozos de concreto, bloques, arena, ladrillos, tierra, vidrio, metales, tubería y partes eléctricas se entremezclan con la basura domiciliaria, es decir residuos orgánicos, ropa, pañales, zapatos, plásticos y otros.

Este diario intentó por dos días consecutivos hablar con la directora de Gestión de Riesgos de la  Alcaldía alteña, Yanin Siles. “Esta es una ciudad que crece a diario y, por lo mismo, existen muchas construcciones, muchas controladas y muchas no, por eso hay tanta disposición de escombros. (Su control) se tiene que realizar con las subalcaldías y nuestra dirección”, señaló Siles en el breve contacto telefónico, ya que la comunicación se interrumpió y la funcionaria no volvió a contestar su móvil.

El Alto cuenta con 14 distritos, y según las proyecciones poblacionales del Instituto Nacional de Estadística,  ese municipio tenía 922.598 habitantes en 2018.

Vivir cerca de los botaderos de cascajo trae dos tipos de problemas: uno a la salud y otro al medio ambiente, apuntó el ingeniero ambiental Jaime Michel.

Por un lado, las partículas de polvo suspendidas en el aire pueden irritar los ojos;  los restos que caen a los ríos, pueden producir su desborde en tiempos de lluvia.

  • Daño. El agua del río Cucuta, Pucarani, se mezcló con los residuos.

“En el caso del polvo  siempre van a afectar, ya sea de una forma crónica o de forma aguda. Más que todo se tiene malestar por el polvo en la cara, en los ojos, que pueden producir irritaciones, y nadie quiere eso”.

El efecto adverso es el factor físico, obstaculizar el río disminuye el caudal y en época de lluvia, puede desbordarse. Todo ese polvillo es llevado por los ríos.

Según Jhonny Vallejos, agente de parada del Sindicato Eduardo Abaroa, “antes” en la quebrada situada al final de la avenida la Max Fernández solo se botaba basura, pero hoy se vierten residuos de demolición y construcción.

“Las volquetas vienen de noche. A veces contratamos un tractor y limpiamos. No hay caso de caminar, a veces nos tropezamos con los fierros”, dijo Nilda Plata, quien vive en Mercedario.

“En Cucuta (Pucarani, camino a Desaguadero) botan, y como está mezclada con basura, el viento hace volar los plásticos y los animales comen”, apuntó Victoria López, quien vende helados en la tranca de Corapata.

Según el concejal Angulo, urge una norma que disponga un espacio para depositar los escombros, ya que “en 2017 hubo rebalse de los ríos y eso generó problemas en la zona Bautista Saavedra”.

La Ley de Gestión Integral de Residuos coloca a estos desechos en el grupo de residuos especiales, que requieren de una gestión diferenciada; es decir, almacenamiento en sitios autorizados. (07/07/2019)

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