Ciudades

A partir de las 18.30, las arterias de La Paz son tierra de nadie

Pasaron unos minutos desde las 18.30 y la ausencia de agentes de Tránsito y la guardia vial es notoria, pese a que cientos de personas comienzan a transitar por las calles para retornar a casa. A esa hora las vías de la ciudad de La Paz son tierra de nadie.

ABRUMADO. Este agente intentaba poner orden en la avenida Mcal. Santa Cruz la noche del 15 de diciembre. Foto: Ignacio Prudencio

ABRUMADO. Este agente intentaba poner orden en la avenida Mcal. Santa Cruz la noche del 15 de diciembre. Foto: Ignacio Prudencio

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Quispe / La Paz

00:00 / 27 de diciembre de 2015

Pasaron unos minutos desde las 18.30 y la ausencia de agentes de Tránsito y la guardia vial es notoria, pese a que cientos de personas comienzan a transitar por las calles para retornar a casa. A esa hora las vías de la ciudad de La Paz son tierra de nadie.

Son las 20.35 y un minibús da la vuelta en “U” cerca del Obelisco para recoger pasajeros. Una cuadra más arriba, un coche particular se estaciona sobre un paso de cebra. Los minibuseros cobran lo que quieren y pocos son los que respetan los semáforos.   

La Razón, en un recorrido por el centro el martes 15 y miércoles 16 de diciembre, constata que al menos una decena de normas viales son violadas por los conductores, públicos y privados. No hay guardias municipales de transporte ni cebras y quedan pocos agentes de parada.

Sin embargo, en la Policía y guardia vial informan que trabajan hasta las 21.30 y 22.00, respectivamente.

La Unidad Operativa de Tránsito tiene 250 efectivos y una compañía, integrada por 23 policías, hace turno a diario entre las 17.30 y 21.30, según el comandante departamental de Tránsito, coronel Ramiro La Fuente.

El mayor Miguel Zambrana, comandante de la Guardia Municipal, de la que depende la Guardia Municipal de Transporte, señala que unos 120 efectivos controlan la ciudad desde las 18.30 hasta las 22.00.

Esa fuerza tiene un contingente global de 245 personas, aunque no controlan las faltas y contravenciones al Código de Tránsito.

 Las diez infracciones cometidas impunemente, según estableció este diario, en un recorrido son: el parqueo en lugares no autorizados (1): la vuelta en “U” en avenidas congestionadas y sitios prohibidos (2); hablar por celular mientras manejan (3); circulación de camiones de alto tonelaje por el centro (lo que está prohibido) (4); y la invasión de los pasos de cebra destinados al peatón (5).

Tampoco se respeta la luz roja del semáforo (6); se permite el abordaje y descenso de los usuarios a mitad de calzada (7); hay choferes que cobran pasajes por tramos (8); abandonan pasajeros e incumplen sus rutas y recorridos (9); efectúan el cobro abusivo de la tarifa nocturna a partir las 20.30 cuando ésta rige desde las 21.30, que además anuncian en letreros pegados a los parabrisas que dicen: “Pasaje Bs 3” (10).

Pese a la constatación de este diario, La Fuente considera que las infracciones que se cometen cada noche “no son tantas”.  

“Los semáforos, pasos de cebra y parqueos son los que más se vulneran desde las 19.30 al ver que no hay guardia, pero no llegan a 10”, asegura. La Razón ve a cinco agentes de parada entre las 20.30 y 21.30 del martes 15 de diciembre en la avenida Mariscal Santa Cruz.

Pese a ello, constata cómo ante los ojos de los policías un auto del servicio público se estaciona sobre un paso de cebra frente al edificio de Cotel, mientras otros recogen usuarios a mitad de la calzada, cerca de la Plaza Mayor de San Francisco, poniendo en riesgo la vida de los peatones.

Pasaron 20 minutos de las 21.00 cuando cerca del Obelisco un minibús del Sindicato 21 de Septiembre que baja por la avenida Mariscal Santa Cruz da una vuelta en “U” —acción prohibida— para pasar al carril de subida  con el fin de “recoger” a las personas que quieren transporte para ir a El Alto y forman una fila. En la maniobra, el minibús está a punto de arrollar a dos jóvenes.

Según La Fuente, de unos 10 accidentes que se producen en La Paz, solamente “entre dos y tres ocurren por las noches”.

Más abajo, en uno de los carriles de bajada y en otro de los de subida de la misma avenida existen cerca de 15 motorizados estacionados, que reducen el ancho de la vía y perjudican la circulación de otros coches.

A metros del cine Monje Campero, una vagoneta Volkswagen se parquea todas las noches. Su propietario abre la puerta y vende durante un par de horas hot dogs. No enciende las luces que avisan que allí hay un auto estacionado.

Infracciones. Son las 21.15 del miércoles 16 de diciembre y un camión de alto tonelaje ocasiona un atolladero en la esquina de las calles Ballivián y Colón.

 Ese tipo de vehículos pueden circular, de acuerdo con el Código de Tránsito, solo a partir de las 22.00 con el fin de no perjudicar.

A tres cuadras, dos camiones grúa de una empresa de mudanzas sacan máquinas de una vivienda de la calle Yanacocha.

Según la normativa, se debe tramitar una autorización de mudanzas ante la oficina de Servicios Públicos de Tránsito.

Y mientras eso pasa en la Yanacocha, La Razón se topa con cinco coches parqueados a unos pasos de la puerta del Teatro Municipal, lo que no está permitido.

“Debemos insistir con las campañas. Nosotros lo haremos a través del Viceministerio de Seguridad Ciudadana, pero la Alcaldía de La Paz también debe hacer lo  suyo”, opina el Comandante Departamental de Tránsito.

¿Hay que sacar a las cebras por las noches? La concejala de Soberanía y Libertad (Sol.bo) Kattya Salazar, coordinadora del Proyecto Integral de Educadores Urbanos Cebras, esboza una sonrisa.

“El problema es la falta de respeto a las reglas, porque de día ponemos policías, guardias municipales y cebras, y por temor a ser multados, los respetan, aunque en la noche nadie respeta nada”, responde.

Pascual Ticona, dirigente vecinal de Ch’ijini, cree que la municipalidad de La Paz debería sacar a su guardia vial por las noches. “Desde las 18.00 estamos librados a nuestra suerte porque cambian sus discos, los particulares parquean donde quieren y los micros y minibuses hacen trameaje”.

Soluciones. Juan Ichuta, dirigente de la Federación de Choferes La Paz, admite que hay afiliados que cometen infracciones cuando desaparecen los policías. Sin embargo, responsabiliza al gobierno local.

“La Alcaldía tiene que hacer respetar las normas y coordinar mejor con Tránsito; es cierto que falta cultura ciudadana, pero es tarea de la Alcaldía darnos seminarios”, afirma.

El mayor Zambrana explica que ellos controlan el servicio público y que los vehículos privados son tuición del organismo operativo.

Avanza la noche y este medio no ve que haya municipales ni policías que hagan cumplir las tarifas en el centro de la sede de gobierno.

Aquello genera la protesta de los usuarios. “No son ni las 21.00 y ya nos cobran Bs 3, es un abuso”, protesta Celia Chambi, mujer alteña.

Beatriz Zegarrundo, secretaria de Desarrollo Social de la Gobernación, adelanta que en 2016 impulsarán la Ley Departamental de Transporte y la creación de “una guardia departamental que haga respetar los pasos de peatón y otras normas viales”.

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